Glamour de osario: cuentos extraños y macabros constituye el testamento literario del británico Mark Samuels, un autor que indagó en el horror cósmico, el tecnológico y, sobre todo, en el folk horror, del que fue gran cultivador. Valdemar ofrece un festín terrorífico en nueve cuentos, algunos sumamemente conseguidos, que profundizan en la oscuridad del ser humano, la importancia del pasado y el arte como fuerza única

«La belleza existe en muchas formas poco comunes. Los que están monstruosamente deformes, los aborrecibles, los mutilados, los enfermos, los repelentes mentales, todos poseen cierta pureza y un extraño atractivo propio solo de ellos. Pero hay un fulgor oscuro y realmente único en los estragos que alberga la tumba y una monstruosa maravilla en el misterio de la desintegración por gusanos. Yo también conozco las más absolutas profundidades del sueño del horror, pero, ay, carezco de algún compañero con quien compartir por toda la eternidad mi confinado universo con glamour de osario», Mark Samuels

Mark Samuels falleció con tan solo cincuenta y seis años y dejó detrás de sí una serie de relatos de terror que hablaban sobre tres tipos de horrores: el horror cósmico, el horror tecnológico y el folk horror. A través de su amor (y su temor) por los libros y el arte como conectores con un mundo sobrenatural, indagó en las raíces del propio género y en su búsqueda del oscuro pasado druídico de Inglaterra. Al igual que H. P. Lovecraft creó su propia mitología, aprovechó su colección Glamour de osario: cuentos extraños y macabros (Valdemar, 2025) para construir la propia a través del Valle de Thool y el pueblo de Gallows Langley. Sin saberlo, a su vez, escribía un testamento que serviría de último recordatorio de su búsqueda del fin del mundo.

Los relatos de Mark Samuels están protagonizados muchas veces por extensiones del propio autor o de aquello que le fascina. Encontramos editores, investigadoras que elaboran una tesis sobre un oscuro autor, escritores, ilustradores, cazadores de libros… y todos ellos acabarán viéndose abocados a la locura y la muerte, a través de elementos que mezclan el paganismo druídico, aldeas recónditas que hacen cierto el adagio de «pueblo pequeño, infierno grande», y cultos decimonónicos que evocan al Círculo de Cthulhu. Mediante un estilo a menudo seco, narra lo insólito desde una perspectiva realista, como si procurase aportar un carácter académico a los terrores que surgen en sus páginas. Profundiza así en un concepto de horror cósmico que no sólo se hermana con el autor de Providence, sino también con otros escritores modernos como Thomas Ligotti o Ramsey Campbell.

Una puñalada al corazón del miedo

Glamour de osario arranca con «Posteridad», que cuenta la historia de una académica (Sibyl Court) que investiga sobre Aldermann, un escritor que nos evoca a Lovecraft o a cualquiera de sus discípulos. Aparte de debatirse sobre modificar los diarios del propio artista con tal de que soporte su línea de investigación, Court deberá enfrentarse a una trampa peor: ¿y si quedase encerrada en la propia ficción del creador? ¿Y si sus enfermizos cuentos fuesen reales?

A continuación, en «Una infestación elemental» seguimos a Havelock, un gris funcionario que investiga por qué unas obras se han paralizado en el Distrito de Thool. Sus pesquisas le llevarán a descubrir que uno de los capataces ha perdido la razón por culpa de lo que parece que es el resurgir de un antiguo culto druídico. En él, hay cierto toque pulp con la malicia que sólo un escritor inglés podría darle a su propio país.

El tercer relato es «Un universo con glamour de osario«, que da nombre al volumen, y que recorre la locura que se desata en el manicomio de Gallows Langley, a la vez que convierte todos estos cuentos en una serie de historias conectadas por personajes y acontecimientos varios. Aquí la venganza y la sinrazón se mezclan con el auge de las órdenes secretas y los cultos innominables de un personaje como el doctor Winterburn, que nos hace pensar en los diabólicos maestros de ceremonias de revistas de terror clásicas como Creepy.

El siguiente cuento es «La abominación interminable», que enraíza con las neuras de autores como Jorge Luis Borges y la idea de una historia infinita que conduce al lector a la locura. Como si de aquel famoso libro de arena borgiano se tratase, aquí hay un cuento donde cada uno de sus desafortunados lectores lee lo que quiere leer y luego escribe otro horror que encadenará al siguiente que ose tocar sus páginas. Se trata de las mejores historias del volumen.

El quinto es «Vino de moras de Duxford», que, por lo típico, se queda en una anécdota entre lo pulp, el horror fácil y un Stephen King poco inspirado: un matrimonio hereda una casa de un familiar desconocido y en ella encuentran un extraño vino. Lo curioso es que, tal y como está la vivienda actualmente, casi que se le perdona que tenga una bodega siniestra. Tal es el sino de nuestros tiempos.

Después tenemos «La ominosa recuperación de ciertas costumbres de antaño«, que habla sobre cómo intentar encontrar la razón en un lugar que la perdió hace mucho tiempo puede conducir a la destrucción. Quizá sea uno de los cuentos más repetitivos, ya que poco aporta a lo que se ha ido desarrollando en otras de estas composiciones macabras.

Por supuesto, como todo autor inglés, Samuels aporta su granito de arena a la mitología del infame Jack el Destripador con «Carta de Jack», donde se cuentan los últimos días del asesino a través de un ilustrador que ha salido del psiquiátrico y ha robado, de una de sus pesadillas, un libro jamás escrito que contenía un cuento basado en una carta del mismísimo Jack. Es el relato más original y, a la vez, es un refinamiento de los temas que ya había tocado Samuels a lo largo de su obra.

Extraña foto -del gusto del autor, seguramente- de Mark Samuels. Entre otras cosas, fue secretario de los Amigos de Arthur Machen, una sociedad encargada de reivindicar al maestro del folk horror. Samuels dedicaría al galés un libro. Fuente: Penumbria

Las últimas palabras de Samuels

Por último, tenemos dos narraciones que escapan del corpus principal. En el atmosférico «Si aún manda el destino», un investigador busca en Siberia el origen de una extraña señal que ha aparecido en todas las televisiones del mundo y que parece augurar el fin de los tiempos. Su desenlace es demoledor y reflexiona sobre la crudeza de la tecnología, como si el propio Samuels hubiese augurado los horrores de la inteligencia artificial. La segunda obra es «El fin de la muerte», que trata de un investigador de la policía que intenta resolver la desaparición de otro agente justamente cuando en el mundo dejan de morir las personas y dejan de nacer niños. Sin duda, ambos títulos suponen un fantasmagórico y reflexivo broche de oro no sólo a Glamour de osario sino a toda la carrera de Mark Samuels.

Dicha carrera se ha reivindicado en España gracias a la editorial Valdemar, la cual ya había publicado otra colección de Samuels: La era del futuro degradado (2024). La edición de Glamour de osario: Cuentos extraños y macabros, además de incluir un prólogo fundamental del erudito Jesús Palacios, supone un aporte capital en nuestro idioma para reconocer el digno testamento que dejó tras de sí Mark Samuels. En él, se despide de una vida que dedicó a profundizar en la oscuridad del ser humano, la importancia del pasado y el arte como fuerza única. En estos tiempos de auge del mecanicismo y olvido, nunca está de más leer sus cuentos extraños y macabros y, quién sabe, quizá embarcarse en una espiral hacia la propia locura que es la existencia humana.

«La humanidad está siendo anulada. Olvida el amor o el odio, olvida la paz o la guerra, olvida la salud o la enfermedad, olvida la felicidad o la tristeza, olvida salvar o contaminar el planeta, olvida la vida o la muerte. Nada de eso incumbe a las máquinas»- Mark Samuels