El panorama de la literatura fantástica ha cambiado notablemente en España en los últimos años. De ser un reducto marginal y estigmatizado por la sociedad, ha pasado a ocupar un espacio creciente entre los lectores, en parte gracias al trabajo de creadoras como Aranzazu Serrano Lorenzo (Madrid, 1975), periodista y escritora que ha destacado por su saga de fantasía de inspiración nórdica: Neimhaim. Los hijos de la Nieve y la Tormenta (Plaza y Janés, 2015), El azor y los cuervos (Plaza y Janés, 2018) y La loba blanca (Plaza y Janés, 2024).

Desde muy joven, Aranzazu Serrano encontró en la fantasía una puerta abierta hacia la escritura. A los quince años obtuvo el premio Pluma de Oro con un relato ambientado en el Imperio romano, y poco después, en los años 90, comenzó a desarrollar el mundo de Neimhaim, una obra que tardaría más de dos décadas en ver la luz.

Además de compaginar su trayectoria literaria con su trabajo como periodista en medios como Europa Press o 20minutos, Serrano ha sido finalista de premios como los Ignotus, los Kelvin y los ESFS (European Science Fiction Society Awards). Su obra destaca también por la relectura de mitos clásicos, no sólo nórdicos, y vinculados a Loki, como demuestra su serie sobre Morgana publicada por RBA, traducida a varios idiomas. Su bibliografía se complementa con títulos de divulgación histórica y literatura infantil.

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Es un placer entrevistarla con motivo del décimo aniversario de la publicación de Neimhaim, y en el marco del Festival Celsius 232 de Avilés, donde la autora presentó su obra y participó en mesas redondas, como la dedicada al Rey Arturo, junto al escritor Lev Grossman (La espada fulgurante, Los magos) y Aldara Prado, autora del cómic Nimuë.

© Jorge París, 2024

Fabulantes: La última vez que vine al Celsius coincidió con tu presencia en la charla de Chris Claremont, como fan. ¿Cómo han influido los cómics de Claremont y en tus novelas? Has citado Las guerras asgardianas y El estandarte del cuervo entre tus influencias…

Aranzazu Serrano: Chris Claremont es sin duda una enorme influencia en mi manera de soñar y de imaginar historias. El cómic ha estado muy presente en mi vida desde que era niña, y Las guerras asgardianas y El estandarte del cuervo [historias ambas del universo Marvel] fueron mi puerta de entrada a la Mitología Nórdica; gracias a estos cómics conocí a las valkirias, a la diosa Hela, a Loki, a Balder… Un mundo lleno de epicidad y también tremendamente dramático, con un final, el Ragnarök, en que los dioses están destinados a morir. Era imposible no fascinarse con este mundo.

El cómic europeo también me gusta mucho. Gracias a esta pasión conocí a Elric de Melniboné (otra de mis grandes influencias en Neimhaim): de hecho, sus adaptaciones a cómic superan con mucho la propia obra de Moorcock, como él mismo ha reconocido. Ahora me apasiona la obra de Enrico Marini, en concreto Las Águilas de Roma (sobre los germánicos y los romanos en el marco de la batalla de Teutoburgo) y El Escorpión, ambientado en el siglo XVIII.

F.: Has escrito tus propias versiones de los mitos nórdicos. ¿Cómo asumiste este reto?

A. S.: Si te refieres a las novelas de la colección de Mitos Nórdicos de RBA, fue un trabajo de encargo que me ofrecieron, pero la verdad es que lo asumí con verdadera pasión y felicidad, con el único objetivo de disfrutarlo. Y puedo jurar que los libros de Loki salían solos, apenas necesitaban revisión, era un mundo tan familiar para mí, tan conocido, que casi me sentía como si escribiera desde un salón de Asgard.

F.: Durante la charla sobre el Rey Arturo de la que formaste parte en el Celsius, pusiste hincapié en contar de nuevo mitos como este, pero desde perspectivas completamente distintas. ¿Por qué lo consideras tan importante? Si tuvieses que contar una versión de algún mito o cantar de gesta español, como El Cid, ¿a qué personaje elegirías para contarlo?

A. S.: Todos los protagonistas de las grandes historias épicas son hombres, desde Gilgamesh, a Ulises, Héctor, Eneas, Arturo, Ronald, Beowulf, Tirant lo Blanc… Y por supuesto el Cid. En casi todas estas historias, las mujeres ocupaban un papel muy secundario, y muy poco épico; lo normal era que fueran esposas fieles y damiselas en apuros, o todo lo contrario: brujas malvadas que seducían al héroe, algo que entraba dentro del pensamiento de la época y del hecho de que todas estas historias fueron ideadas por hombres. Por eso me parecen tan interesantes esas revisiones, como la que Madeline Miller hizo con Circe 1 Aranzazu Serrano se refiere a la novela histórica de 2018 Circe, publicada en castellano por Alianza Editorial en 2019 , considerada una bruja hechicera en la Odisea. Esa revisión de los personajes femeninos desde un punto de vista actual me parece tremendamente atractivo e incluso necesario, en un sentido de justicia universal, para equilibrar la balanza que, históricamente, siempre se ha inclinado a favor de lo masculino. Así que, si se tratara del Cid, por supuesto elegiría a Jimena.

F.: Hablando de cómics, Marvel ha influido mucho en la visión moderna que tienen algunos sobre los mitos nórdicos, hasta el punto de quejarse de que Thor sea pelirrojo o corpulento en los videojuegos de God of War… cuando era así en los mitos. ¿Qué piensas de todo ello, y más sabiendo de lo cambiante que puede ser un mito?

A. S.: Teniendo en cuenta que yo conocí la mitología nórdica gracias a Marvel, nada que objetar. A lo largo de las historias se han hecho innumerables reinterpretaciones de los mitos, como por ejemplo Wagner, en sus óperas del anillo de los Nibelungos. También él se tomó licencias e hizo cambios. Así que me parece totalmente aceptable cualquier versión.

F.: Eres periodista. ¿Cómo ves el panorama? ¿Por qué crees que tantos periodistas también escriben ficción, pese a que genere cierta polémica cuando un periodista publica alguna novela de ficción o gana algún premio?

A. S.: Mi experiencia es que muchos de los que nos gustaba escribir desde la adolescencia terminamos estudiando Periodismo y trabajando en esta profesión. Al fin y al cabo, es una manera de ganarse la vida escribiendo. El estilo literario y el periodístico es muy distinto, pero el lenguaje es el mismo, y los periodistas trabajamos con esa herramienta un mínimo de ocho horas al día. Así que no me parece nada extraño que un periodista también escriba novelas y lo haga tan bien que reciba premios y distinciones.

F.: ¿Cómo ves el panorama del periodismo cultural? Antes ya se asemejaba a un erial y había que buscar buenos portales o publicaciones (o críticos) con mucha calma. Ahora con el abaratamiento de los medios y el abuso de la IA, parece que tenemos que andar con más ojo y reivindicar al periodista que realmente sabe, investiga y crea.

A. S.: Diría que el periodismo no está en su mejor momento. Las redes sociales hacen tremendamente fácil que cualquiera se convierta en un “experto”, se difunden bulos, información de fuentes dudosas. Y muchos no se plantean la veracidad de los vídeos o las informaciones que les llegan, sin contrastar ni plantearse siquiera si es una información trabajada y rigurosa o no. Creo que esto es muy peligroso.

La (por ahora) trilogía Neimhaim. Habrá cuarto volumen, que cerrará la saga

F.: Se ha cumplido recientemente el aniversario de la publicación de Neimhaim, ¿cómo ha sido la experiencia? ¿Qué es lo mejor que te ha traído su publicación?

A. S.: La verdad es que nunca soñé con llegar tan lejos, a tanta gente, ni que los personajes de Neimhaim fueran tan queridos y llegaran al corazón de tantas personas. Eso me emociona muchísimo, y lo mejor ha sido saber que estos libros, estas historias que fueron un refugio para mí, también lo han sido para muchos otros.

F.: Neimhaim se ha convertido también en un juego de mesa. ¿Cómo fue dar ese paso? He leído que eres aficionada al rol.

A. S.: Fue una oferta que me hicieron llegar, la verdad es que nunca pensé en esa posibilidad. Creo que el lore de Neimhaim es perfecto para un videojuego, un cómic o un juego de rol, como dices, y la verdad es que el juego de mesa que creó Enrique Dueñas y publicó GenXGames, en el que colaboré como asesora, me sorprendió muchísimo. Ha quedado un juego “muy canon”, con habilidades que encajan perfectamente en los personajes de la novela, y además es muy divertido.

F.: ¿Cómo evitas caer en el infodumping en tus novelas? Neimhaim tiene un gran trabajo de ambientación y logra el equilibrio. ¿Cómo sabes cuándo te estás pasando y más en esta época donde hay, en otros títulos famosos, cierto abuso del worldbuilding que asemeja la obra más a un manual de rol que a una historia?

A. S.: Me gusta ambientar, y que al leer estas novelas sientas que estás ahí, que es como yo me siento cuando las escribo. Pero lo que más me importa es la historia y los personajes, por eso creo que es importante ambientar, pero sólo lo justo para ayudar a imaginar el contexto de lo que está sucediendo.

F.: Comentabas que en Neimhaim eran los personajes femeninos los que llevaban la voz cantante. Hoy, en el fantástico, sin embargo, ha resurgido el machismo de algunos supuestos aficionados que se quejan de que haya personajes femeninos y esgrimen neologismos como woke sin venir a cuento. ¿Qué piensas de todo este supuesto “debate”?

A. S.: Yo nunca he buscado que los personajes femeninos se impongan a los masculinos, sólo he buscado la paridad, el equilibrio entre unos y otros. La cuestión es que estamos tan acostumbrados al rol del hombre fuerte que cuando es la mujer la que empuña la espada, todavía nos sorprende y nos parece algo fuera de lo común. Para mí no lo es. Cuando leía novelas de fantasía en los años 80 yo anhelaba un mundo en el que hombres y mujeres fueran iguales, y ese es el mundo que soñé en Neimhaim. Puede que a algunos les llame la atención que algunos de mis personajes femeninos sean mujeres de armas, pero en un mundo sumido en una guerra, lo normal es que haya tantas guerreras como guerreros. Por otro lado, si contamos el número de protagonistas masculinos en las novelas de fantasía épica en comparación con las protagonistas femeninas, creo que todavía estamos lejos de la paridad. A mí me parece que aquí hay un desequilibrio, teniendo en cuenta que nosotras somos la mitad de la población mundial, ¿no?

F.: Sobre este tema, eras lectora de cómics y aficionadas de rol en los años ‘80, ‘90 y comienzos de los 2000. Yo mismo fui notando la apertura de ese mundillo desde mi adolescencia. ¿Cómo lo sentiste tú al ser mujer? ¿Te enfrentaste a aficionados machistas o siempre te sentiste aceptada y una más del grupo?

A. S.: Me parecía extraño que siempre fuera la única chica en un grupo de chicos. No comprendía por qué a otras chicas no les gustaba la ciencia-ficción, el rol, los cómics de superhéroes o las artes marciales, como a mí. Siempre fui bien recibida en estos grupos, me sentí una más entre los chicos, pero echaba de menos tener otras chicas a mi lado. No eran mis compañeros, sino la sociedad, la que dictaba que estaba en un lugar equivocado. Entonces, más que ahora, había “cosas de chicos” y “cosas de “chicas”. Y si a una chica le gustaban las «cosas de chicos», se dudaba de su orientación sexual. ¡Una locura! Afortunadamente, creo que hemos avanzado bastante en esto.

F.: Volviendo a la ficción, ¿cómo logras el equilibrio entre lo fantástico y lo realista? Por ejemplo, sabemos que los vikingos solían utilizar colores llamativos, pero series como Vikings impusieron un tono más oscuro que encaja con nuestra visión mítica de estos personajes.

A. S.: Vikings ha sentado precedente en cómo percibimos ahora a la cultura escandinava, no sólo en la indumentaria, sino también en los peinados, los comportamientos, o la forma de vida (muchos de los cuales son absolutamente inventados)… Yo hago lo mismo, tomo lo que me llama la atención y me encaja dentro de la historia y de la cultura real y lo modelo a mi gusto para mi mundo, porque es la ventaja de escribir novelas de fantasía, y no novela histórica.

Yo nunca he buscado que los personajes femeninos se impongan a los masculinos, sólo he buscado la paridad, el equilibrio entre unos y otros. La cuestión es que estamos tan acostumbrados al rol del hombre fuerte que cuando es la mujer la que empuña la espada, todavía nos sorprende y nos parece algo fuera de lo común

F.: Durante tu charla en el Celsius hablaste de cómo acudisteis a las Eddas y otros textos a la hora de elaborar proyectos supervisados como el de Loki. ¿Cuáles fueron tus fuentes para Neimhaim? Imagino que aparte de las Eddas, habrás usado otros libros sobre la vida de los vikingos y sus creencias. ¿Cuáles recomiendas?

A. S.: Beowulf y El anillo de los nibelungos son indispensables, no sólo me inspiraron a mí, sino también al padre de la fantasía moderna, Tolkien.

F.: Hasta hace unos años, parecía que España no era un país propició para escribir el género, pero esto ha cambiado, como demuestra el Celsius. ¿Qué opinas de esta evolución? ¿Eres optimista?

A. S.: Esta edición del Celsius ha sido increíble en todos los sentidos y ha demostrado el momento dorado que vive la literatura fantástica en nuestro país. Al mismo tiempo, también ha quedado patente el abismo que todavía existe entre el autor anglosajón y el autor español. Se adora y se venera todo lo que viene de fuera de nuestras fronteras, porque pensamos que es mejor que lo que tenemos más cerca. Es un prejuicio infundado e injusto: por un lado hay autores españoles que han demostrado una calidad igual o superior que la de los anglosajones en este género, y por otro, esto no ocurre en la narrativa contemporánea o incluso la novela histórica, donde las novelas españolas son más valoradas que las extranjeras. Personalmente, me alegro mucho del éxito de Sanderson o Abercrombie, o incluso del romantasy, me parece muy beneficioso para los que escribimos fantasía, ya que dispara el número potencial de lectores de este género y facilita que más gente nos conozca y nos lea. En cualquier caso, la situación del género fantástico español ha cambiado por completo respecto a los ‘90 o principios del 2000, cuando prácticamente no se publicaba nada al respecto. Todos los que escribimos Fantasía en España estaremos siempre en deuda con Laura Gallego: ella cambió por completo el paradigma editorial, hizo ver que si en nuestro país históricamente ha habido excelentes plumas, también podía haberlas en el género fantástico, y además ser un éxito de ventas. Ahora sólo hace falta que esto no sólo ocurra en la fantasía juvenil, y que la fantasía para adultos made in Spain sea tan aplaudida como la de Abercrombie o Sanderson. Hay que seguir soñando…

Detalle del juego de mesa basado en el universo Neimhaim

F.: Lo nórdico ha vivido un revival en los últimos años con series como la ya citada Vikings, aunque fue una de las fuentes que alimentó una obra primigenia del género, como El Señor de los Anillos. ¿A qué crees que se debe?

Creo que son modas, igual que la de los zombis y la de los vampiros. Cuando empecé Neimhaim, a principios de los 90, a nadie le importaban los vikingos ni la mitología nórdica. Por suerte, la saga salió a la luz en el momento adecuado.

Tomo lo que me llama la atención y me encaja dentro de la historia y de la cultura real y lo modelo a mi gusto para mi mundo, porque es la ventaja de escribir novelas de fantasía, y no novela histórica

F.: Hablando de la obra de Tolkien, durante la promoción de tu saga, dijiste que hasta los personajes más pequeños pueden cambiar el destino (como ocurre con Frodo y Sam). ¿Esto es una influencia tolkieniana en tu obra o es una cuestión que has ido moldeando en tus escritos por otras fuentes?

A. S.: Sí, desde luego es una alusión a Tolkien. Es un mensaje maravilloso el que lanza, en este sentido. Una enseñanza muy esperanzadora y aplicable a nuestra propia vida.

F.: Tanto en Neimhaim como en tus libros dedicados a Loki, la fatalidad juega un papel fundamental. Los griegos hablaban de la hamartia, el error trágico del héroe. ¿Por qué piensas que los seres humanos se sienten conmovidos por estas historias?

A. S.: La tragedia es una emoción muy poderosa, y, como bien dices, los griegos supieron sacarle mucho partido. Pero también está la comedia, tan necesaria en nuestras vidas. Son, junto con el amor, las grandes pasiones que nos mueven.

F.: Hace unos años, surgió el debate de la apropiación cultural. Muchos afirmaban que los escritores que no perteneciesen a cierta cultura o etnia, no deberían escribir sobre ella. Sin embargo, tú, como muchos otros autores, han escrito sobre lo que han querido. ¿Qué piensas de todo este debate? ¿Qué le dirías a un autor que, por ejemplo, quisiera escribir una novela sobre mitología japonesa sin ser japonés?

A. S.: Me parece que es querer poner vallas al campo. Hay grandes investigadores que han logrado importantísimos progresos estudiando culturas que no eran las suyas. Me parece muy enriquecedor asomarnos a otros modos de vida y de entender el mundo, es la única forma de comprender lo que es ajeno y nos parece extraño. Y por eso no veo absolutamente ningún problema en escribir sobre ello.

F.: Como lectora y como autora, ¿qué es el género fantástico para ti?

A. S.: Es una puerta abierta para soñar otros mundos.

F.: Si hubiera que hacer un canon de novelas de fantasía que habría que leer sí o sí, ¿qué obras elegirías?

A. S.: Yo recomendaría empezar por las obras que fueron el germen de todas las novelas de fantasía que nacieron en el siglo XX y que son la base de todo: El poema de Gilgamesh, La Odisea, El mago Merlín (de Robert de Boron) o La Vulgata, El cantar de los Nibelungos, Beowulf y Drácula de Bram Stoker. Es entonces cuando comprendes de dónde surgen los personajes y las historias que escribimos hoy en día.