En su ensayo póstumo Lo raro y lo espeluznante el filósofo británico Mark Fisher se dedicaba a reflexionar sobre estos dos conceptos, que no vinculaba necesariamente con lo fantástico. Para él ambos conceptos se materializan en nuestra realidad: uno es aquello que creemos que debe ser pero no es; lo otro es la falta de algo que tendría que estar, o que ser.

La pérdida de Mark Fisher (Leicester, 1968- Felixstowe, 2017) aún resuena en todas partes. Entre todos los teóricos y analistas culturales contemporáneos, vivos y muertos, Fisher no sólo sigue siendo una de las principales figuras, sino que, además, empieza a ser una de las más influyentes, tanto por la relevancia de sus trabajos como por la increíble trascendencia de sus ideas en campos tan diferentes como la teoría política, la sociología, la economía o, por supuesto, la cultura.

Desde su blog K-Punk primero y de forma decisiva, y más tarde desde alguno de sus ensayos hoy fundamentales, como Realismo capitalista: ¿No hay alternativa? (edición original de 2009, publicado en castellano en 2016 por Editorial Caja Negra) o el que hoy os traemos aquí, Lo raro y lo espeluznante, (publicado póstumamente en 2017, y en castellano por Alpha Decay un año después), su obra está conociendo una creciente repercusión. No en vano, tengo en mi mano la séptima edición (2022) de este ensayo, y sabemos que algunos títulos de su producción, casi todos disponibles en castellano a través de la editorial Caja Negra, tiene una venta cada vez mayor.

Hay evidentes y fuertes motivos para que sea así. A él le debemos la génesis de conceptos de análisis social tan relevantes como el de “realismo capitalista”, o la popularización y concreción de conceptos ajenos adaptados a nuestra cotidianidad como los de “hauntología”, “fantología” o “espectrología”, acuñados por Jacques Derrida. Y, por supuesto, la contribución fundamental al esclarecimiento de conceptos difusos, escurridizos y tan salvajes como los dos que motivan este ensayo: “raro” y “espeluznante”.

El punto común a todos estos diversos y eclécticos trabajos es el esclarecimiento, la intención de intentar dar luz a las claves estructurales que articulan nuestra realidad para permitirnos comprender, y de ser necesario combatir, los intentos espurios por manipular u orientar nuestra sociedad en favor de una persona o grupo determinado. Por supuesto, el objeto de análisis preferido de Fisher es el capitalismo, raíz ideológica de nuestra realidad, de nuestro mundo social y, en último término, de nuestra cultura.

Lo raro y lo espeluznante es su ensayo póstumo, lo último que dejó listo para publicar antes de morir, y una de sus obras más sagaces. De entre todas las muchas definiciones a vuela pluma que tenemos de ambos conceptos, lo primero que hace Fisher es cribar, separar el grano de la paja y decirnos que, en contra de lo que mayoritariamente pensamos, ni lo raro ni lo espeluznante tienen al terror o al miedo como un elemento fundamental. Se trata, más bien, de una inquietud trascendental, de una incomodidad que puede tomar (o no) al miedo como una de sus manifestaciones.

A continuación, dentro también de este proceso de exploración y esclarecimiento, nos dice que tampoco tienen ambos conceptos que ver, cuanto menos intrínsecamente, con la fantasía o la ciencia-ficción. Pues lo “raro” y lo “espeluznante” se materializan en nuestra realidad, no pertenecen a otras realidades ni se generan en realidades que no son la nuestra. Nos queda claro con su ejemplo de la Narnia de C.S. Lewis, en la que, al otro lado del armario, nada puede resultarnos raro o espeluznante, pues se trata, simplemente, de otros mundos y realidades ajenos, diferentes, con sus propias claves estructurales.

Este cribado ya nos acerca algo a ambos conceptos y, más en concreto, a su conceptualización como una falla, un defecto, como una falta en nuestra concepción de la realidad (no de Lo Real). Según esta perspectiva, de nuestra vida en el mundo y de cómo interpretamos el “deber ser” de lo cotidiano (lo normativo, lo ideal, lo ideológico si se quiere) surgen tanto lo raro como lo espeluznante.

En síntesis, podemos decir que “lo raro” se presenta en la no-certeza (que no incertidumbre) de lo extraño, en lo que pensamos que debe ser y la sensación de que, en ese “algo”, un cambio perceptible pero impreciso puede llamarnos, consciente o inconscientemente, la atención. Este cambio es el que nos provoca malestar, inquietud, una no-certeza generadora de más o menos reconcomio, de agitación, de sensación de “rareza”. Fisher vincula como principal esfera de “lo raro” al encuentro, a la frontera, entre nuestra realidad y “otra realidad” que nos es extraña u ajena. Por esto es por lo que lo externo, la otredad, lo extranjero es lo que, principalmente, genera ese concepto. Es aquí, en lo emocional y lo subjetivo, en lo psicológico y lo inconsciente, donde suele incorporarse el terror, el miedo, y donde la confusión entre “lo raro” y “lo espeluznante” con lo “terrorífico” suele, imprecisa y falsamente, generarse y entretejerse.

Sin embargo, “lo espeluznante” tiene una naturaleza propia y distinta. Lo que genera «lo espeluznante» es la “falta”, positiva o negativa, de “algo”: se trataría de percibir la “ausencia de X” cuando debiera estar (la falta de ausencia) o la “presencia de X” cuando no debiera estar (la falta de presencia). Es cuando alguna de estas “faltas” sucede cuando surge, nuevamente materializándose o no en miedo, “lo espeluznante”. Un concepto, este de espeluznante, que Fisher relaciona con las ruinas, con lo perdido, con lo fantasmal, con las sombras de algo que era y ya no es, o que creímos que era y nunca fue, con los espejismos. En su análisis, Fisher nos lleva por las historias de los mitos y los personajes mitológicos, por las de objetos con propiedades inesperadas, de espacios pertenecientes a naturalezas ignotas, a extraterrestres y personas de otros mundos ajenos al nuestro, o de juegos lingüísticos en los que las omisiones y las incoherencias aportan algo adicional y diferente a un simple juego de palabras.

En última instancia, para Fisher, ambos conceptos son trascendentales para nuestro ser contemporáneo y, con ello, para nuestra realidad cultural y cotidiana. Si esta hipótesis es cierta, tanto “lo raro” como “lo espeluznante” deberían estar clara y fuertemente presentes en algunos de los principales productos culturales de nuestra civilización y nuestro tiempo. Precisamente, para confirmarla, este ensayo afronta una intensa exploración que nos lleva por la literatura, el cine o la música buscando, individualmente en dos partes separadas, las huellas de ambos conceptos en algunas de las obras y figuras, canónicas o no, de la civilización occidental.

The Old Forest, Ilustración de mimadeo

En la parte de “lo raro” transitaremos por obras de H. G. Wells, Tim Powers o Philip K. Dick; por las películas u obras icónicas de Rainer Werner Fassbinder y David Lynch; o por la música del grupo postpunk noventero The Fall. A partir de estas figuras nucleares, Fisher nos abrirá ojos y mente ante otros nombres como los de Lovecraft, Tolkien y C.S. Lewis; Alfred Jarry, T.S. Eliot o James Joyce; Richard Matheson, Robert Heinlein o Michael Moorcock; Tarkovski, las hermanas Wachowsky, Edward Hopper o Samuel Beckett. Fisher demuestra así una apabullante, densa e interconectada capacidad de análisis que, en último término, explica estupendamente su trascendencia.

Otro tanto acontece en la segunda parte, “Lo espeluznante”, cuando encontramos entre las figuras seminales a las obras de Christopher Priest, Daphne du Maurier, M. R. James, Nigel Kneale, Alan Garner, Margaret Atwood o Joan Lindsay; a cineastas de la talla de Andréi Tarkovski, Stanley Kubrick, Christopher Nolan o Jonathan Glazer; o a músicos y productores de como Brian Eno. Una extensa lista de autores que, apabullantemente, abre y encuentra ramificaciones con otros tantos nombres relevantes como George A. Romero, Philip Kaufman o Steven Spielberg; J. G. Ballard o William Gibson, Sigmund Freud

Lo raro y lo espeluznante se ha convertido, por todo esto, en un ensayo fundamental, imprescindible, canónico y clásico. No se podría hacer estudio literario y cultural ya sobre muchos autores sin citar y referir a este ensayo que, por encima de todos sus objetivos y méritos, posee la virtud de aclarar conceptos y fijar claves interpretativas esenciales para el análisis de nuestra cultura, sociedad y civilización occidental.