Dos arquivos do trasno, de Rafael Dieste, es una de las obras capitales de la literatura gallega. Dieste optó por modernizar la tendencia excesivamente tradicional y ruralista de la escritura gallega de la época confeccionando una antología sobre la que volvería varias veces en vida, ampliándola y dotándola de nuevos matices.

Luis Seone, Las mariscadoras

Rafael Dieste (Rianxo, La Coruña, 1899 – Santiago de Compostela, 1981) es autor de dos obras clave de la literatura gallega, Dos arquivos do trasno (1926) y la obra teatral A fiestra baldeira (La ventana vacía, 1927). Quizás sea más conocido peninsularmente por su aparición indirecta en la novela de Roberto Bolaño 2666 (Anagrama, 2004), a través de un libro suyo que allí se menciona, una rara avis dentro su producción, Testamento geométrico (Edicións do Castro, 1975), referencia clave en la trama de la segunda parte de la novela del escritor chileno.

La mayor parte de la obra de Dieste se produjo en o desde su exilio argentino, al que se encaminó tras huir en 1939 de los fascistas, después de tres años intensos participando en distintas iniciativas republicanas como las Misiones Pedagógicas o la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Sólo pudo volver a su Galicia natal en 1961, con la apertura de un régimen franquista ahogado y necesitado de legitimidad internacional, ejerciendo una importante labor cultural e intelectual hasta su muerte, dos décadas después. Hoy en día, su recuerdo perdura y su obra resuena con fuerza.  Tanto es así que se le dedicó el Día das Letras Galegas de 1995.

De toda su producción, un rasgo destaca sobre todos los demás: su apego intenso a las fuentes orales y su querencia por un estilo donde prima el registro oral, el estilo directo, y el léxico y las formas populares. No en vano, en 1970 ingresa en la Real Academia Galega con un discurso titulado A vontade de estilo na fala popular (“La voluntad de estilo en el habla popular”), y que contiene la síntesis de su forma de crear.

De este rasgo característico es obra clave el libro que comentamos hoy aquí, Dos arquivos do trasno (1926), subtitulada originalmente “Contos da terra e do mar” (“Cuentos de la tierra y el mar”), de la que existe una estupenda traducción al castellano, De los archivos del trasgo (Espasa Calpe, 1989; col. Austral), a cargo del poeta y estudioso César Antonio Molina.

Para la historia de la literatura gallega es un libro trascendental, por varios e importantes motivos. Primero: porque su “Limiar” (Introducción) se adentra por primera vez dentro de la la literatura gallega en la Teoría del Cuento, reflexionando sobre qué es y cómo debe ser este tipo de narración, a qué reglas se atiene el autor o qué objetivos persigue con su texto. En segundo lugar: esta reflexión se hace no de la forma convencional, sino a través de seis aforismos mediante los cuales el autor quería dar a entender que es una propuesta personal, fruto de su experiencia y resultado de su opinión. En tercer lugar, este libro acabaría siendo un texto cambiante, al que autor y editorial acabarían volviendo una y otra vez para añadirle nuevos materiales, desde relatos publicados en fechas distintas a la original o en otras publicaciones, hasta dibujos de distintos ilustradores. Y en cuarto lugar, a pesar de su madurez técnica y narrativa, estamos ante la fantástica opera prima de su autor, inédito hasta ese momento.

Luis Seone, Sobre da morte de Bieito

Quizás sea esta inexperiencia la que explique que este libro sólo tuviese, originalmente, ocho cuentos brevísimos, todos ellos publicados en los periódicos locales Galicia y El pueblo gallego. Aún así, fue tal su impacto que Dos arquivos do trasno consiguió permanecer largo tiempo en la memoria de los lectores, sobrevivir a los tiempos oscuros de la Guerra Civil y de la posguerra, y conseguir volver a ser un éxito editorial merced a su nueva edición aumentada —aunque ya sin subtítulo— de 1962. En ella comenzó a trabajar Dieste tras su regreso a Galicia con los responsables de la Editorial Galaxia, ya por aquel entonces faro de la intelectualidad galeguista; la nueva edición contaría con veinte cuentos (los ocho originales más dieciséis piezas nuevas de datación diversa) e ilustraciones del artista Xohán Ledo.

La respuesta del público ante la reedición volvió a ser extraordinaria. Tanto es así, que autor y editorial trabajarían otra vez en una nueva edición en 1973. Tras ésta, la Editorial Galaxia no haría nuevos cambios hasta 2005, cuando sustituiría las ilustraciones de Xohán Ledo por otras del pintor Luis Seoane (varias de las cuales acompañan el presente artículo): es precisamente esta última la edición que manejamos aquí, en su reimpresión de 2015. A pesar de las muchas vueltas en cuanto a su “construcción editorial”, el texto sigue siendo exactamente el mismo que en 1926 y 1962, y mantiene su misma vitalidad, vigencia y hermosura.

Parte del extraordinario impacto de estos cuentos está en su temática. Dieste optó desde el principio por modernizar la tendencia excesivamente tradicional y ruralista de la escritura gallega de la época. Para conseguirlo, sin chocar con la comunidad lectora, optó por adoptar los mismos marcos referenciales socioculturales (entornos rurales y marineros, con personajes humildes, tocados por la desgracia o la miseria), pero desarrollando su historia desde nuevas perspectivas. ¿Cómo cuáles? Si recurrimos al léxico y observamos los sustantivos referenciales recurrentes salimos inmediatamente de dudas: “morte” y “mundo”, es decir, muerte y emigración.

Otra pista fundamental la tenemos en el mismo título de la obra: Dos arquivos do trasno no es azaroso, sino toda una declaración de intenciones. A la hora de desarrollar estas perspectivas temáticas, el autor recurre a una amalgama habilidosa e inteligente de los marcos realista (“arquivos”, “archivos”) y fantástico (“trasno”, “trasgo”), presentándonos al tradicional ser antropológico gallego desde una perspectiva temática renovada, pero con esquemas narratológicos reconocibles en unos cuentos con un enorme peso de las formas tradicionales orales y populares —con claro predominio del narrador testigo en primera persona sobre todos los demás—, pero también contemporáneo a través de historias que, por su originalidad e imaginación, poseen una asombrosa y perenne vitalidad. Alguno, de hecho, podría recordarnos hechos mucho más actuales.

Por poner algunos ejemplos, y sin intención de desvelar muchos aspectos de las tramas, tenemos aquí “Sobre da morte de Bieito” (“Sobre la muerte de Benito”), una exploración psicológico-social de la angustia de un hombre que se calla la boca cuando siente y sospecha, mientras porta el cadáver de su amigo durante el entierro, que éste sigue vivo dentro del ataúd. “A luz en silencio” (“La luz en silencio”) narra los miedos de un hombre de ciudad cuando, por necesidades administrativas, necesita volver a la casa rural de su infancia; las sombras y los sonidos extraños alimentarán la sospecha de que algo raro se esconde. “O vello que quería ve-lo tren” (“El viejo que quería ver el tren”) se centra en la extraña pareja que conforman un chiquillo y un viejo, ambos con el mismo objetivo, pero con reacciones opuestas cuando logren cumplir su anhelo: ver el tren que comienza a correr por los raíles.

Luis Seone, Historia dun xoguete

“O neno suicida” (“El niño suicida”) nos trae a la mente El curioso caso de Benjamin Button (estrenada en 2008 sobre un guión original de Eric Roth), pues narra la historia de cómo un jovencillo de pocos años se suicidó, ante el estupor de quienes no lo conocían, tras haber nacido viejo e ir rejuveneciendo poco a poco. “Once mil novecentos vinte e seis” (“Once mil novecientos veintiséis”), por su parte, es un viaje en el tiempo de diez mil años: el protagonista se despierta de repente encerrado en una especie de sarcófago metálico. A medida que pase el tiempo, irá recordando cómo llegó allí y cómo puede salir. Mientras que “O drama do cabalo de xadrez” (“El drama del caballo de ajedrez”) se narra con la forma de una obra teatral (si bien carece de cualquier anotación escénica y escenográfica), con entradas de personajes y alguna anotación interpretativa En esta historia, una de las mejores y más divertidas de a antología, las demás piezas de ajedrez deben sufrir las consecuencias de un caballo que se revela contra su destino: no quiere volver a moverse como está previsto que se mueva. “Un conto de Reis” (“Un cuento de Reyes”) nos sitúa ante un periodista desesperado que necesita escribir, por orden de su jefe, una historia navideña: la inspiración terminará visitándole en forma de un encuentro inesperado.

Hasta aquí, las piezas más nítidamente fantásticas del conjunto. Obviamente, en consonancia con lo dicho antes, hay otras composiciones con un mayor peso del realismo sobre la fantasía.

Por ejemplo, en “Como se condenou o Ramires” (“Cómo se condenó Ramires”) se relata en tono de humor la insistencia de una comunidad para que el moribundo Ramires se confiese y pida perdón de sus pecados a un cura, y así se evite que el diablo haga acto de presencia ante su tozuda negativa a no hacerlo. “Historia dun xoguete” (“Historia de un juguete”) conecta este libro con su siguiente obra, A fiestra baldeira (La ventana vacía) (1927), al criticar la pérdida de la memoria colectiva de un pueblo marinero respecto a su pasado, representado en el olvido de un pequeño barco de madera tallada.

Cabe destacar, dentro de esta tendencia realista, otros cuentos sociológicamente conectados con figuras típicas de la emigración y su drama, como “A volta” (“El regreso”), “O vello moreno” (“El viejo moreno”) o “De como veu a Rianxo unha balea” (“De como vino a Rianxo una ballena”), terriblemente actual por el modo en que critica el comportamiento de un pueblo emigrante para con los extraños que aparecen en su línea de costa.

Dos arquivos do trasno se nos presenta como un texto caleidoscópico con muy distintas y plurales lecturas. Por un lado, podemos acceder a él como un estudio pragmático de la teoría del cuento. Por otro, podemos tomarnos sus textos como un juego híbrido de estilos, pues se mezcla con sobresaliente habilidad el marco realista con el fantástico, regalándonos algunas piezas de extraordinaria intensidad lingüística y habilidad simbólica. Leeremos estos cuentos como a un retrato antropológico y una crítica social intensa y duramente dirigida a una sociedad gallega que olvida los sufrimientos del trabajo duro y miserable, que relativiza el calvario de su emigración, y que cierra los ojos ante los problemas derivados de un nuevo mundo —en 1926 todavía en formación— que es nuestro desalentador presente.

Estos cuentos poseen una indudable actualidad. Pueden servir como referente interpretativo de nuestra realidad o como antecedente de algunas de las obras culturales más conocidas de la contemporaneidad. A ello debemos añadir la habilidad en la escritura de un Rafael Dieste que, con este volumen, nos ha dejado uno de los mejores libros de cuentos que hoy y siempre. En suma: una lectura absolutamente recomendable y de la que podemos aprender algo nuevo con cada nueva incursión entre sus páginas.