La periodista Arantxa Rochet debuta en la literatura fantástica con Jaulas de aire, en la mejor tradición de ciencia-ficción: para hacernos reflexionar sobre el rumbo que está tomando la sociedad y el sentido de ser libre. Sus protagonistas se enfrentan a la realidad, aceptándola o negándola, y deberán aprender a vivir.

Portada del cómic Circuit Slum, por Nexus Roku

«Una dictadura perfecta tendría la apariencia de una democracia, pero sería básicamente una prisión sin muros en la que los presos ni siquiera soñarían con escapar. Sería esencialmente un sistema de esclavitud, en el que gracias al consumo y el entretenimiento los esclavos amarían su servidumbre». Aldous Huxley


El pasado mes de diciembre, Ediciones Torremozas publicó la primera incursión en la literatura fantástica de la periodista Arantxa Rochet (1979, Madrid). Jaulas de aire (2017) aúna diez relatos que recogen la mejor tradición de ciencia-ficción y distopía futurista en los que la autora hace un profundo —y algo desalentador— análisis de la condición humana, del rumbo que está tomando la sociedad en que vivimos y del concepto de libertad. En cada uno de ellos focaliza un aspecto diferente de la sociedad actual: el consumismo desmesurado inspira “Disfraz”, “Biointegrada” y “Amistad”; la desnaturalización del entorno y el miedo a lo desconocido, así como a lo vasto de la naturaleza, marcan “Respira”, “Hogar, seguro hogar” y “Animales”; la obsesión por la posición social y el nivel económico —aunque forman también parte de la columna vertebral del libro— se convierten en tesis en “Cinco milésimas”, “Chimenea”, “Sombra” y “Tierra”.

El relato de apertura, “Cinco milésimas”, se sitúa en una sociedad futurista dominada por androides, en la que los humanos son el escalón más bajo. B-656 comete el error más aborrecible que se pueda cometer en una sociedad de ese calibre: se retrasa a su puesto de trabajo cinco milésimas de segundo. Como castigo a tan detestable falta, se le degrada a la calidad de humano durante 24 horas, en las que deberá soportar la humillación de ser lento, torpe, ineficaz, blando, frágil, a tener necesidades, a oler… Esta horrible experiencia se le presentará más soportable y esclarecedora gracias a la humana Dorothy, personaje a través del cual se realiza una oda a la humanidad, a nuestra capacidad de superación, solidaridad, imaginación y a nuestra libertad; características muy humanas que jamás alcanzarán los metódicos y eficaces androides.

En “Chimenea”, el segundo relato, Rochet destapa una de las caras más horribles de la condición humana: el egoísmo cegador que nos impide colaborar unos con otros para intentar mejorar la sociedad en la que vivimos, porque la creación de una más igualitaria y justa significaría que los esfuerzos por prosperar individualmente, por conseguir ascender desde lo más bajo de la sociedad a lo más alto, logran resultados. La historia de Lanna es similar a la del androide B-656: su posición laboral peligra por llegar tarde a su puesto de trabajo. Lanna tiene un vestido de siete colores y lleva el pelo con el tinte verde más moderno de toda la cosmopólita, símbolos inequívocos de su posición social, de sus méritos laborales y, por lo tanto, de sus derechos. Su falta de puntualidad le hará pasar por la vergüenza de que un aspirante ocupe su puesto durante un día y de tener que volver a casa, donde se encontrará con el viejo señor Vanice, que la invitará a tomar una píldora de cafeína en su apartamento, y le mostrará su nuevo invento que podría hacer temblar las bases de la sociedad.

“Hogar, seguro hogar” tiene a sus protagonistas “prisioneros” en un edificio blindado, oscuro y seguro. Atemorizados por la abrasadora luz del sol, sus inquilinos viven esperando cumplir las horas de vigilancia para llegar a la ansiada y protectora jubilación que les permitirá no volver a salir nunca más de sus casas. Tot es el vigilante actual; le quedan apenas unos meses para el ansiado enclaustramiento cuando tiene lugar su peor pesadilla: la puerta principal no está bien cerrada y los rayos del sol se están colando por una rendija. A partir de este descubrimiento, su día se volverá una asfixiante pesadilla que pondrá en peligro su supervivencia. Rochet estudia los miedos infundados por las tradiciones culturales de cada sociedad; por muy absurdos que sean, solemos acatarlos sin cuestionar su veracidad por temor a que las amenazas sean reales… o por temor a descubrir la verdad.

“Disfraz” es una mordaz crítica al absurdo consumismo al que está siendo arrastrada la sociedad occidental: los productos duran tan sólo unos minutos, lo que obliga a los ciudadanos a consumir de manera compulsiva, y a buscar todas las gangas posibles para satisfacer todas sus carencias. No está permitido no gastar dinero: quien se atreva a estar más de diez minutos sin consumir podrá exponerse incluso a la detención por parte de los Vigilantes de Consumo. El grotesco espectáculo en una plataforma de ventas de cien plantas de los clientes comprando con ansia todo lo que hay a su alrededor, aunque no lo necesiten, se nos presenta en primera persona a través de los ojos de la protagonista que en un acto de rebeldía intenta resistir a la tentación de adquirir, mientras se enfrenta la presión social impuesta por el resto de la gente:

«Todo es un caos de manos que agarran y sueltan textiles de más de cinco minutos de una gran plataforma de ventas. Sus cien pisos en constante ebullición. […] Voces que suben y bajan, que venden y compran. Todo está en movimiento. Todo menos yo. Retuerzo las manos porque también quieren, ellas, participar de este espectáculo. Tocar los objetos situados tras los muestratrates, elegir tintes, coberturas, textiles musicales. Extender la pantalla de pago y llenar las bolsas».

Metropolis Shift-Change, ilustración de Alex Cunningham

Por su parte, “Amistad” pone en el punto de mira toda la realidad de mentiras patrocinadas en que se están basando los ideales adolescentes. La historia describe un modelo de vida en el que hay que conseguir patrocinadores e intentar mantener el índice de popularidad y de ventas, como sucede con la realidad alterada impuesta por youtubers, instagramers o influencers sostenidos por marcas. Pepsia es la niña más popular del colegio, viste siempre con vestidos azules y blancos, siempre desayuna un refresco y las mismas galletas desde hace un año, porque son las que tienen acuerdo con su marca. Un buen día conoce a Eva, una niña con un nombre que no es una marca registrada y que lleva vestidos y cuadernos lisos. Con ella traba una relación de amistad sincera y desinteresada que le hará plantearse la manera que tiene el mundo de relacionarse.

En “Sombra”, el Constructor Oficial de la Calle 13 descubre un edificio que rompe con la estética de su calle, acontecimiento que podría significar su degradación como arquitecto oficial, al ignorar completamente cuándo y por qué se construyó. Una anciana ciega es la encargada de vigilar la entrada, invisible, de la construcción y se niega a ofrecerle una ayuda. Cuando finalmente consigue —o le permiten— acceder a su interior se sentirá profesionalmente recompensado, aunque signifique la pérdida de su individualidad y libertad. Como en “Cinco milésimas” y en “Chimenea”, la autora vuelve a analizar cómo la espera por el reconocimiento laboral como único indicativo de éxito nos hace vivir en un individualismo egoísta, y, a la vez, nos hace perder nuestra libertad.

“Biointegrada” es un nuevo análisis sobre el afán por adquirir los productos más novedosos y exclusivos a casi cualquier precio, incluso poniendo como precio nuestra salud. El séptimo relato de Jaulas de aire se ambienta en una sociedad futurista en la que todo, absolutamente todo, está conectado entre sí para “hacernos la vida más cómoda”. El mundo está construido con células humanas, que amoldan camas, sillas, baños o automóviles a la postura y fisionomía de cada individuo. Iria, la protagonista, quiere ir un paso más allá: ella quiere El Nido, una casa inteligente en la que todo está adaptado. El Nido se sirve de una tecnología pionera: está fabricado a partir de las neuronas del usuario, que aparentemente pueden ser sustituidas por tejidos biointegrados sin problema alguno. El nuevo hogar de Iria es un reflejo de ella misma, en él encuentra su lugar y paz con todas las comodidades que le aporta. Aparentemente, ha alcanzado el máximo nivel de biointegración posible sin inconvenientes ni efectos secundarios… Hasta que aparecen los problemas y, con ellos, las decisiones.

Hengsha Morning, ilustración de Chris Ostrowski

“Animales”, analiza la violenta relación que tiene el ser humano con la Naturaleza, a la que ve como un enemigo peligroso. La sociedad humana ha salido victoriosa: la Erradicación Total ha sido un éxito y las personas ya no tienen que convivir con los antihigiénicos y sucios animales ni con la vegetación. Enea es un marginado que colecciona insectos y plantas muertas. Cuando descubre un gato —un animal vivo y encima mamífero— deslizándose entre la gente, decide ponerse darle caza: se atreverá a salir de la cúpula que supone su único mundo conocido para descubrir que la Naturaleza no es tan estática como la que él colecciona.

“Tierra” tiene por protagonista a Alia: desesperada por haber perdido toda su renta vital, decide ir al extrarradio de la ciudad para venderle los paquetes en los que invirtió a aquellos que decidieron rechazarlos para vivir marginados de la civilización. Los marginados le revelarán que todo por lo que se había esforzado y por lo que había luchado era una mentira de control. Jaulas de aire se cierra con optimismo y esperanza con “Respira”.

Con su primer libro, Arantxa Rochet ha bebido directamente de la tradición de ciencia-ficción para hacernos reflexionar sobre el rumbo que está tomando la sociedad. Pero, sobre todo, sus diez relatos hablan sobre una libertad, no utópica, fácil y bella, sino fría, dura y difícil de asumir. Todos los protagonistas de Jaulas de aire se ven empujados a descubrir la realidad, estén buscándola o no, y deberán aprender a vivir con la verdad, ya sea aceptándola o negándola. Por lo que la cuestión real que plantea el libro es: ¿Qué significa ser libre?