A partir de motivos recurrentes de la Fantasía, y de hechos extraídos de su propia genealogía polaca, Naomi Novik construye Un cuento oscuro con la intención de dar la vuelta al rol típico del héroe, el villano y el escenario en que se enfrentan. Novik imprime un giro a los relatos tradicionales de iniciación y deja una sensación de vacío en sus páginas finales.

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Castillo troquelado, obra de Alan Pfeiffer.

Un cuento oscuro, es el título elegido para la traducción española de la novela de Naomi Novik Uprooted (2015, premio Hugo, y edición en Planeta, en 2016), “desarraigado”. Si la elección de la propia autora encierra acertadamente el simbolismo de la novela, el título español no desmerece en absoluto la esencia del libro. La novela es un cuento de hadas para adultos que bebe de varios tipos y motivos folclóricos; sin embargo, bajo la pluma de una escritora conectada con la realidad contemporánea, adquiere un tono cinematográfico y trasgresor.

Naomi Novik comenzó su andadura literaria como escritora de fanfiction en los suburbios de internet. Progresivamente, mientras alternaba la narrativa con su trabajo como diseñadora de videojuegos, acabó por pergeñar sus propias historias y personajes. Apasionada lectora de las novelas históricas de Patrick O’Brian y del romanticismo de Jane Austen, Un cuento oscuro contiene elementos de ambos géneros: la guerra, la ruptura de clases o el feminismo son algunos de ellos. La novela se desarrolla asimismo sobre un decorado épico medieval muy similar al que observamos en el videojuego Neverwinter Nights: Shadows of Undrentide, la expansión del juego multiplataforma de 2002, que contribuyó a desarrollar. En Un cuento oscuro encontramos también varios motivos prototípicos de los cuentos tradicionales.

Novik propone, como muchos otros ejemplos del folclore popular, una historia de iniciación. De origen polaco, escribe sobre paisajes, personajes y mitos eslavos que se entremezclan con fragmentos de su historia familiar. De hecho, la propia autora recomienda pensar en una persona conocida, con sus características físicas y manierismos, a la hora de tener que construir un personaje literario complejo. En el caso que nos ocupa, parte de los acontecimientos tienen base en aspectos reales de la vida de su madre, separada de su familia por el régimen comunista, y de su abuela, ejecutada por pertenecer a la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.

La heroína de Un cuento oscuro, Agnieszka, se inspira en un cuento de hadas polaco que Naomi Novik escuchaba cuando era todavía una niña: Agnieszka Skrawek Neiba (Agnieszka “Fragmento del Cielo”). En él, la pequeña Agieszka se pasea con su vaca amarilla por el bosque. Al igual que en el relato infantil, en la novela de Novik la protagonista se nos presenta repetidamente como una niña. Frente a su amiga Kasia, educada para ser el tributo del Dragón, señor de la torre que protege el valle de la amenaza del Bosque, Agnieszka es de naturaleza salvaje, entusiasta y vital. La joven disfruta de los placeres del valle recolectando frutos y plantas, sin interés alguno por lograr la perfección o por alcanzar una feminidad atractiva. Sin embargo, su larga infancia se trunca en el momento en el que es arrancada de su valle, de sus raíces, para irse a la torre con el Dragón. Como todo cuento de iniciación, se ve forzosamente separada de su familia para entregarse a un futuro indescifrable para el que no se encuentra preparada.

El Dragón, hombre adulto y sabio como exige la tradición, toma inicialmente el papel de mentor forzado y guía para el desarrollo mágico de Agnieszka. Su persona encarna todo lo que no puede ser la protagonista mujer, iniciada e insignificante. Mientras ella se rige por fuerzas naturales, intuitivas e irremplazables, el Dragón representa la razón, el orden y la ciencia, en una dicotomía profundamente estereotipada de la feminidad/ masculinidad. El personaje del Dragón, sin embargo, no sólo aparece como guía: también ejercerá un papel central en el abandono definitivo de la infancia de Agnieszka, simbólico y físico, en el despertar de su magia, de su poder – siempre ligado a una feminidad primitiva- y su deseo sexual.

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Imagen de autor desconocido.

Hasta aquí Novik no inventa nada nuevo: reescribe el mismo ritual de paso a la etapa adulta en términos de la épica medieval y la fantasía naturalista del cuento tradicional. El lector se encuentra en una posición ambigua ante la presencia de un relato que narra lo que tantas veces ha leído antes, en muy diversos términos, y la impaciencia por saber si será sorprendido a continuación. Sin embargo, a partir de la rígida formulación inicial, la autora comienza a revertir el cuento y la función de los personajes. En primer lugar, permite a Agnieszka superar sus propias limitaciones, su condición de sierva y su rol de mujer. La joven bruja se descubre a sí misma en oposición al Dragón y no cede ante su poder. Tras descubrir su propio camino de la mano de la vieja Jaga, un camino que él no es capaz de trazar, la iniciada supera al mentor, no asimila sus métodos ni desea utilizar el mismo lenguaje. Ella intuye, él razona. Esta transgresión en el desarrollo tradicional de los hechos significará también una invitación a la tolerancia y la cooperación entre dos formas de comprender el mundo muy distintas. Aunar ambos tipos de fuerzas constituye la única oportunidad frente al gran villano del cuento: el Bosque.

El dragón y la bruja, generalmente enemigos del héroe, se convierten ahora en apoyo y modelo a seguir. Es cierto que Naomi Novik ya había convertido previamente a los dragones en protagonistas de la acción de “Temerario”, su saga sobre las Guerras Napoleónicas. En palabras de la propia escritora, el dragón aparece como la figura que se opone a dar un hecho por fijado e inamovible. Siguiendo la estela del dragón Temerario, será ahora Agnieszka la que defienda la existencia de alternativas ante la angustiosa presión del Bosque y, sin dejar de asombrarnos, de la naturaleza humana.

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Imagen de autor desconocido.

Agnieszka se sentirá profundamente conectada con la bruja Jaga, aliada incontestable gracias a sus libros de magia. Jaga deriva de la bruja de la mitología eslava, y, en concreto de la polaca, Baba Yaga. En su aspecto más habitual, la Baba Yaga es una anciana devoradora de niños que vive en el bosque, y viaja a lomos de una choza que se yergue sobre dos patas de gallina; es un personaje dotado de una gran ambigüedad, no necesariamente malvado. En esta misma línea, Jaga es, por lo tanto, el personaje más misterioso de la novela, no sólo porque su existencia real se cuestione durante toda la narración sino por algo que quizás podemos atisbar hacia el final del relato; acaso la magia esté jugando con nosotros y las leyendas sobre Jaga se adelantan a su propia existencia. Quizás haya algo que se nos escapa en el relato, demasiado absortos ante la presencia del Bosque.

Éste pierde su carácter bucólico y se convierte en un siniestro despliegue de monstruosa oscuridad. En cada página amenaza con extenderse casi de forma imperceptible hasta que la propia lectura se acaba sumergiendo en las tinieblas, ahogada por su terrible hedor y la impotencia de encontrar una salida. Culturalmente, internarse en el Bosque simboliza el viaje al interior de cada persona. En este caso, el Bosque, protagonista indiscutible de la narración, no deja de ser aquello que se alimenta de los miedos, los odios y las ansiedades de los habitantes del reino de Polnya (con casi total certeza, un juego fonético para referirse a Polonia) y de su reino enemigo, Rosya (reconociblemente Rusia). Tanto es así que sólo La Invocación de una verdad absoluta es capaz de traspasar la oscuridad del Bosque y dejar al descubierto la debilidad, la ira o el miedo que lo alimentan. Desde una perspectiva moralista moderna, nuevamente Un cuento oscuro defiende la igualdad de los hombres en su propia debilidad, sin importar el reino o la clase a la que pertenezcan. El hombre no queda exento de responsabilidades a pesar de la existencia del Bosque. Igualmente, son sus miedos y odios los que llegan a generar un mal mucho mayor que el de la propia corrupción.

En Un cuento oscuro se suceden las escenas de acción de ritmo rápido, llenas de violencia, angustia y drama. Este ritmo cinematográfico hace de la novela una lectura quizás demasiado fluida. Los sonidos, olores e imágenes destacan por encima de la solidez argumentativa predominando la descripción sensorial. Mientras que el simbolismo en torno al “desarraigo”, las raíces, el valle, los recuerdos y pasiones de Agnieszka conforma un sólido “tronco” para el resto del cuento, los demás elementos se desarrollan de forma débil y accesoria.

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Nueva imagen de castillo troquelado, por Alan Pfeiffer.

Las pasiones humanas adquieren un amplio protagonismo en la toma de decisiones a lo largo de la trama, desde la amistad entre Kasia y Agnieszka, hasta la actitud del príncipe Marek o de los habitantes del Polnya. Sin embargo, no hay tiempo en la narración para explicar las motivaciones más allá de lo que interesa al trascurrir de la trama. En este sentido, la caracterización de personaje del Dragón y, junto a él, la justificación de la evolución mágica de Agnieszka, son algunos de los elementos que aparecen del todo relegados ante la acción a pesar del papel esencial que cumplen en la evolución de la trama.

Como producto final, Un cuento oscuro resulta irresistible para los amantes de la literatura fantástica. De ritmo rápido, imaginería variada y acción envolvente, es inevitable caer presa de la historia que cuenta. Su multiplicidad de personajes y motivos hacen de esta narración una rica fuente de interpretaciones, muy influida, como dijimos, por la cultura eslava y la historia de Polonia. A pesar de todo, no es una narración cerrada. Aun en el final de libro, descubrimos que no conocemos del todo a los seres que nos han estado acompañando. Es posible que sea un ardid de Novik, o que nos deje así, incompletos, con la intención de seguir profundizando en la psicología de sus personajes en posteriores secuelas. O bien, teniendo en cuenta la existencia de una futura adaptación cinematográfica de la novela, producida por Warner Bros, podría tratarse de un vacío intencionado que deberán rellenar los actores con sus propias características personales. Recordemos: para construir un personaje, Novik está pensando en personas reales.