La expresión “Rip Van Winkle” en la cultura anglosajona se refiere a una persona que duerme por un largo período, o a alguien que, por una razón desconocida, no se entera de lo sucedido. Sus orígenes se remontan evidentemente al famoso cuento de Washington Irving (Nueva York, 1783 – Sunnyside, 1859), que se ha convertido en todo un clásico de la literatura norteamericana. Rip Van Winkle cuenta la historia de un aldeano de ascendencia holandesa que, debido a las continuas regañinas de su esposa, se refugia en un bosque a la búsqueda de paz y tranquilidad. Tras un misterioso encuentro con unos seres peculiares, se queda dormido bajo la sombra de un árbol y al despertar descubre que el mundo que conocía ya no existe.

Rip Van Winkle es un relato breve que vio la luz en 1819. El cuento fue publicado, junto con otros relatos como La leyenda de Sleepy Hollow (adaptado al cine por Tim Burton en 1999), en una colección titulada Libro de apuntes (The Sketch Book of Geoffrey Crayon), donde el autor estadounidense utilizaba el pseudónimo de Geoffrey Crayon. Su obra fue acogida con gran entusiasmo tanto en su país como en el extranjero y, de hecho, Irving fue el mentor de grandes nombres de la literatura estadounidense como Nathaniel Hawthorne, Henry Wadsworth Longfellow y Edgar Allan Poe. Fue el primer autor de Estados Unidos en utilizar la literatura para divertir a sus lectores caricaturizando la realidad y tomando como fuente de inspiración la literatura y el folclore europeos. Washington Irving recibió una calurosa acogida también en España, a donde fue enviado para que estudiara los documentos relativos al descubrimiento del Nuevo Mundo. Dio comienzo, así, su carrera diplomática, pues fue nombrado embajador de los Estados Unidos en Madrid en el año 1842 (y hasta el 1845). Su estancia en España y su curiosidad hacia su historia y cultura hicieron de él un hispanista de renombre: publicó Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón (1828), Chronicles of the Conquest of Granada (1829), Voyages and Discoveries of the Companions of Columbus (1831) y Cuentos de la Alhambra (1832)1.

Washington Irving escribió este relato mientras vivía en Birmingham con su hermana Sarah y su cuñado Henry Van Wart. Europa siempre había sido una fuente de inspiración para el escritor, tanto a nivel literario como cultural y folclórico, y para esta ocasión se inspiró en una de las leyendas más antiguas del Cristianismo, la de Los siete durmientes de Éfeso. La leyenda narra cómo siete jóvenes cristianos, nacidos en Éfeso, intentaron escapar de la persecución a la que los sometió el emperador romano Decio2 que quería imponer el culto a su persona. Los jóvenes decidieron dejarlo todo y refugiarse en una gruta para descansar; cuando Decio descubrió la treta, fue al monte y encontró a los jóvenes durmiendo, así que decidió cerrar tapiar la entrada. Sin embargo, los jóvenes no murieron de sed o de hambre, sino que siguieron durmiendo durante muchos años hasta que durante el reinado de Teodosio (379-395 d. C.) la cueva fue abierta y los siete despertaron en un mundo que ya abrazaba su credo, el cristianismo. El esquema de la leyenda y del cuento de Irving son exactamente idénticos: los protagonistas quieren escaparse de una situación crítica, encuentran un refugio donde descansar y despiertan muchos años después en un mundo nuevo y desconocido.

En Rip Van Winkle Irving abarca muchísimos temas: desde la transformación política de un país, hasta las leyendas holandesas, el valor del tiempo y la condición humana. La historia está ambientada en los días previos a la Guerra de Independencia de Estados Unidos, cuando Jorge III (1738-1820) reinaba todavía en las colonias. Irving retrata a Rip Van Winkle como un hombre bueno, amable y siempre dispuesto a ayudar a los demás. Su única pega, y la de mayor importancia para su esposa, la señora Winkle, es la de no gustarle el trabajo doméstico, ni preocuparse de su familia. Rip Van Winkle, escribe Irving, «era uno de esos felices mortales, de temperamento fluido e imprudente, que se tomaba la vida con calma, comía pan blanco o negro, el que pudiera obtenerse con menor dificultad, y prefería pasar hambre con un penique que trabajar por una libra». Con la idea de escaparse de las continuas broncas de su mujer, un día decide irse hasta las Montañas Kaatskill con su perro Wolf. Allí se encuentra con unas criaturas vestidas con antiguas prendas alemanas, que beben una misteriosa bebida y juegan a los bolos. El inconsciente protagonista se une a la fiesta; al despertar a la mañana siguiente, descubre que han pasado 20 años. Washington Irving reflexiona así sobre el tiempo. Su personaje, Rip Van Winkle, ha sido literalmente olvidado por el tiempo. Había dejado una aldea monárquica para encontrar una aldea democrática y libre de colonos; había dejado una mujer insufrible y encontrado una hija cariñosa; había dejado a sus viejos amigos para hacer otros nuevos. El tiempo le había quitado una vida y le había regalado una nueva, quizás mejor. Las montañas de Kaatskill, lugar donde se adormece, eran consideradas por los indios, según nos cuenta Irving en el Post Scriptum, la morada de los espíritus regidores del tiempo.

El autor subtituló este cuento “Papeles póstumos de Diedrich Knickerbocker”: Diedrich Knickerbocker era un ficticio caballero de Nueva York que Irving crea para contar las aventuras de Rip Van Winkle. Es una tendencia típica del Romanticismo la de atribuir la autoría o fuente de una obra a otro supuesto escritor o caballero, para dotarla de esa veracidad que de otra forma sería cuestionable. Típico del Romanticismo es también el elemento sobrenatural: toda la historia gira alrededor del misterioso encuentro de Rip Van Winkle y a sus ineludibles consecuencias. Irving nos narra las aventuras de Rip Van Winkle con inteligencia y buen humor, haciéndonos reír y reflexionar con sencillez y eficacia. Quizás sean éstos los ingredientes mágicos que hicieron tan popular e imprescindible el cuento, entonces como hoy, para muchas generaciones de jóvenes.

La editorial Nórdica nos propone una preciosa edición ilustrada del relato, con dibujos de Noemí Villamuza (Palencia, 1971). La artista palentina, que ya había ilustrado para la misma editorial El festín de Babette de Isak Dinesen (Premio Junceda en 2007) y El Capote de Nikolai V. Gogol, sorprende convirtiendo en imágenes de indiscutible belleza la experiencia sobrenatural de Rip Van Winkle. El trazo casi inconcluso de los dibujos dota las ilustraciones de un gran dinamismo: casi podemos ver al pobre Rip Van Winkle corriendo hacia nosotros intentando huir de su mujer, o mientras se mueve perdido entre los desconocidos habitantes de la extraña aldea en la que se ha despertado. Noemí Villamuza privilegia los tonos cálidos, sobre todo el verde del bosque y el amarillo, que, junto con las sugerencias del trazo inconcluso, confieren al relato el misterio, la melancolía y el olvido del tiempo que lo han hecho único.

NOTAS

1 Curisodidad: en Andalucía se puede disfrutar de la “Ruta de Washington Irving”, que desde Sevilla hasta Granada simula el recorrido que el escritor estadounidense hizo en 1829 fascinado por el arte hispano-musulmán de la región.

2 Gayo Mesio Quinto Trajano Decio (201-251 d. C.), emperador romano efímero (249-251 d. C), co-gobernante con su hijo Herenio Etrusco (227-251 d. C.). Ambos fallecieron en la batalla de Abrito, en la moderna Razgrad, en Bulgaria, enfrentados a las tropas escitas del rey godo Cniva (197 ?- 257 d. C.)