Hongos de Yuggoth Bestiario Lovecraft

“Todo habr√≠a sido menos inquietante si las descripciones dispersas de estos seres no hubieran concordado tan bien”. (Sobre los Hongos de Yuggoth en El que susurra en la oscuridad)

‚ÄúLovecraft lo llena todo de adjetivos fascinantes, no elegidos al azar de la escritura, sino que parecen seleccionados para que formen una paradoja, un desaf√≠o a la l√≥gica del lenguaje para intentar expresar un horror en s√≠ mismo inexpresable‚ÄĚ, nos comentaba Rafael D√≠az Santander, editor de Valdemar, a prop√≥sito de la enorme exigencia imaginativa a la que el “Solitario de Providence” somet√≠a a sus lectores. ‚ÄúCaos reptante‚ÄĚ; ‚Äúel horror que blasfema en el centro del universo‚ÄĚ; ‚Äúun centro de pol√≠pera perversi√≥n‚ÄĚ son algunas de las desconcertantes im√°genes nacidas de su nihilismo c√≥smico, plagado de ‚Äúdeidades‚ÄĚ hostiles, por indiferentes, a los destinos del hombre.

Tan asombrosas estampas son ciertamente arduas de representar. Por lo que tienen de fascinante desaf√≠o, estas abundan, y nos hacen creer, por ejemplo, que el ‚Äúmultitentacular‚ÄĚ Cthulhu, deidad m√°xima de los Mitos en que se engloban estas perversiones c√≥smicas, por obra y gracia del cat√≥lico Derleth, es un pulpo. Lovecraft jam√°s lo expuso as√≠, siempre se encarg√≥ de describir a sus monstruos de pasada, como quien aparta de s√≠ mismo una imagen espantosa. Fue mucho m√°s adelante, ya consolidada su obra en el imaginario colectivo, merced a Arkham House y a su pl√©tora de seguidores, que se volvi√≥ necesario plasmar lo ambiguo, lo extraordinario. Hubo entonces ilustradores que se atrevieron con lo imposible, una vez perdido el miedo a las monstruosidades del Necronomic√≥n del √°rabe loco Abdul Alhazred. El especialista Enrique Alcatena (Buenos Aires, 1957) ha sido uno de ellos.

Shogooths Bestiario Lovecraft

La encarnaci√≥n […] de esa “cosa que no deber√≠a ser”: los Shoggoths de En las monta√Īas de la locura (1931)

La obra de Alcatena, ilustrador de Conan el b√°rbaro y de otros mundos maravillosos, tiene fuertes resonancias lovecraftianas (y borgianas, y dunsanianas, y peakianas). Varias l√°minas del artista argentino se deleitan en la recreaci√≥n de este mundo de locura y de espanto, ense√Īando a varios de esos seres inciertos en posturas que parecen robadas por un intr√©pido fot√≥grafo. Siempre acechantes y amenazantes, sus monstruos giran recodos, brotan de espesas oscuridades, est√°n a punto de erguirse, de saltar hacia el espectador, miran con curiosidad inhumana al ojo-c√°mara de sus acuarelas y tinturas. Ese semi-reporterismo gr√°fico le ha aupado al proyecto-reto concebido por la editorial Libros del Zorro Rojo de documentar, para un Bestiario, veintid√≥s criaturas surgidas de la mente de Lovecraft, y aparecidas en once libros o relatos distintos (bellamente traducidos para la ocasi√≥n por Elvio E. Gandolfo, periodista y escritor mendocino [de Mendoza, Argentina] con curiosidad fantacient√≠fica).

Contactada por Fabulantes para explicar las razones de dicho proyecto-reto, su ideadora, la librera argentina Daniela Garc√≠a Schnetzer, de Libros del Oso, muy vinculada a la editorial Libros del Zorro Rojo, nos coment√≥: ‚ÄúLibros del Zorro Rojo¬† ten√≠a intenciones de que Lovecraft formara parte de su cat√°logo [‚Ķ] Propuse entonces realizar el Bestiario como un libro que incluyera lo literario, la divulgaci√≥n de la obra y el homenaje”. A√Īade adem√°s que, para hacerlo realidad, ‚Äúdemand√≥ horas de lectura‚ÄĚ as√≠ como ‚Äúdecidir qu√© fragmento (de las obras seleccionadas) representaba mejor la atm√≥sfera del relato, a la criatura, al autor, a su fascinante mundo‚ÄĚ.

Hastur Bestiario Lovecraft

El monstruoso Hastur, pesadilla de Bierce, Chambers y Lovecraft. Mencionado de refilón en El que susurra en la oscuridad (1930)

Para una adecuada visualización mental, consideremos que Bestiario de Lovecraft, de no más de 70 páginas voluntariamente enmohecidas, convertidas para la vista (que no para el tacto) en partes integrantes de un tomo antiguo y con seguridad prohibido, incluye pasajes en los que se mencionan a las criaturas que a continuación, o en una doble página más allá, Alcatena retratará o imaginará (pues a veces no hay pistas sobre ellos suficientes en el texto), siempre en una pose que parece inercia de una demente rutina. Observar a los gules o a los Hongos de Yuggoth en manadas o en un solitario vagar equivale a asustarse sorprendiéndolos mientras cazan o participan en actos abyectos. Para generar impresiones agobiantes, el ilustrador emplea una paleta limitada, desquiciada, de tonos rosas y verdes, de rojos lánguidos que indican una pálida e insana luz. Una elección cromática que, sumada a las abstrusas formas corporeizadas por el artista argentino, noquean al lector-espectador, desorientándolo. Alcatena logra perfectamente el efecto de desubicar a esos seres de cualquier realidad entendible y cercana.

Prosigue dici√©ndonos Garc√≠a Schnetzer: ‚ÄúEn la librer√≠a he podido ver que el Bestiario tiene un poder m√°gico y magn√©tico con los j√≥venes lectores. Lo encuentran, lo toman, acarician la tela, recorren las p√°ginas como si tuvieran relieve… Como si su forma preanunciara un contenido exquisito. Y aterrador‚ÄĚ. La piel se pone como escarpias, por el poder de sugesti√≥n de los llamamientos atroces de esas cosas de otra galaxia.

‚ÄúCreo que es un libro que a Lovecraft le hubiese gustado‚ÄĚ, zanja Garc√≠a Schnetzer. Lo m√°s espeluznante de todo es que est√° totalmente en lo cierto.

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