Empezamos nuestra charla sobre las colecciones con Juan Luis González Caballero y Rafael Díaz Santander, editores de Valdemar (respectivamente J. L y R en nuestra entrevista), ante una mesa vacía, que se fue poblando conforme éstos rememoraban experiencias pasadas, antiguas gestas, gloriosos nombres, e indicaban futuros hitos. En torno a la Mesa Redonda, se materializaron los fantasmas de Robert Louis Stevenson, Maurice Renard, Clark Ashton Smith, Guy de Maupassant, Hanns Heinz Ewers, Arthur Conan Doyle, y también la alargada sombra del más famoso detective de Baker Street. Los dos Caballeros, mientras tanto, nos confesaban que habían encontrado su Grial en la magna, definitiva y anotadísima edición de A la busca del tiempo perdido, que les valió el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial en 2001. Lógico en quienes son buenos lectores de cómics y grandes editores de filosofía. Y más aún: amigos de sus traductores.

biblioteca de Valdemar

Los archivos secretos de Valdemar: estantes con libros del Mausoleo
Fotografía de Javier Sauras

Fabulantes: ¿De quién fue la idea de reeditar los siete libros de A la busca del tiempo perdido, de Marcel Proust?

Juan Luis González Caballero: Creo que la iniciativa surgió un poco entre todos, un día que comentábamos con Mauro Armiño que Marcel Proust había pasado ya al dominio público hacía algunos años, y que eso significaba que la editorial Alianza y su antigua traducción de la obra habían perdido para siempre la exclusiva de su edición. Todos estuvimos de acuerdo en que hacía falta en España una nueva edición con amplio aparato crítico, del que carecía la anterior, y que podría quedar muy bien presentarla en tres tomos, y luego en una caja. Mauro cogió el toro por los cuernos y dijo que él se comprometía a llevarla a cabo, y le creímos, porque siempre hemos considerado a Mauro un gran conocedor de la cultura francesa, y también un galeote como traductor por su gran capacidad de trabajo. La traducción de Alianza la habían llevado a cabo tres manos sucesivas: Pedro Salinas, José María Quiroga y Consuelo Bergés. La nuestra unificaría el estilo en una sola mano. Mauro tardó unos siete años en hacerla, y a las 3.000 páginas del texto añadió otras 1.000 con infinidad de notas, resúmenes, prólogos, cronologías, fotos, etc. En resumen, todo lo que debe de tener la edición definitiva de un clásico. Hay editores que piensan que cuando una obra ya está publicada es poco menos que una herejía volverla a publicar; es un criterio un tanto territorial que valora lo inédito y la exclusividad por encima de todo. Pero lo cierto es que hay muchas obras, especialmente en otras lenguas, que merecen una mejor edición, porque la traducción se ha quedado anticuada, aunque sólo sea porque de 50 años para atrás los traductores eran menos rigurosos que hoy. Hay cosas que merece la pena reeditar y otras, evidentemente, no. Dado que la mayor parte de los autores que publicamos están muertos, de algún modo trabajamos con los traductores como si fueran nuestros autores.

F: Y además Mauro Armiño es una autoridad en un autor muy complicado y que vosotros habéis publicado muchísimo, por lo mucho que escribió, como es Guy de Maupassant…

Rafael Díaz Santander: Mauro ha traducido los cuentos completos de Maupassant para Páginas de Espuma.

J. L: Nosotros también hemos publicado su traducción de los cuentos completos de terror, más de 100, y que nos ocupan unas 1.000 páginas.

Dado que la mayor parte de los autores que publicamos están muertos, de algún modo trabajamos con los traductores como si fueran nuestros autores

F: ¿Qué podéis contarnos de Maupassant?

R: De Maupassant teníamos publicados algunos libros de cuentos en bolsillo y decidimos hacer una recopilación con todas sus narraciones fantásticas en la colección Gótica. Es un autor un tanto irregular, tal vez porque escribía demasiado, pero los cuentos escritos al dictado de su demencia son muy notables.

Robert Louis Stevenson Andrea Bere

“A Stevenson queríamos publicarle en la colección de Clásicos porque creemos que es un autor que lo merece”.
Ilustración de Andrea Beré

F: ¿Y qué supone Stevenson para vosotros, otro de esos autores a los que habéis publicado muchísimo?

J. L: De Stevenson hemos publicado muchos más títulos que de Maupassant; casi todo. Precisamente ahora tenemos en marcha un gran proyecto con él… No sé si es oportuno comentarlo todavía, aunque cuando se publique esta entrevista ya estará en las librerías.

R: Coméntalo, si ya está a punto…

J. L: La verdad es que no nos pueden pisar la idea porque de alguna manera ya hay otra editorial que se nos ha adelantado. Dado que a lo largo de muchos años hemos ido publicando buena parte de los cuentos de Stevenson, la idea era reunirlos todos en un volumen de la colección de Clásicos, con la traducción y abundantes notas esclarecedoras de Juan Antonio Molina Foix. La otra edición de los cuentos completos de Stevenson no incluye El Dinamitero, que es una colección de siete relatos encadenados. Tampoco incluye Cuando el diablo se restablece, inédito en castellano, ni La Hechicera, El sótano de la plaga, La mujer errante ni Historia de Tod Lapraik, en total un 30 por ciento más de material que nosotros sí hemos incorporado. También hay que resaltar que, a diferencia de la nuestra, la otra no es una edición crítica, anotada.

R: A Stevenson queríamos publicarle en la colección de Clásicos porque creemos que es un autor que lo merece.

F: ¡Bravo! Es uno de nuestros escritores preferidos.

J. L: De Stevenson, hemos publicado cosas nunca antes traducidas, como por ejemplo Los colonos del Silverado, que es el divertido diario de su luna de miel en las minas de plata de Calistoga, en California. Publicamos -y hemos reeditado recientemente- también En los Mares del Sur, que sólo había editado otra editorial hace muchos años. Es un libro de viajes magnífico que narra su periplo por el Pacífico hasta instalarse en la paradisíaca Samoa, donde pasó sus últimos años. En los 1990 estuve visitando su tumba en la cima del monte Vaea, allí, en Samoa.

F: ¿Qué vais a publicar próximamente?

J. L: Esto (señalando la portada aún en pruebas del libro de Lovecraft Más allá de los eones y otras historias en colaboración) aparecerá el mes que viene. Le acompaña las aventuras del profesor Challenger, una edición de bolsillo titulada El abismo de Maracot y otras aventuras del profesor Challenger, que tan sólo excluye El mundo perdido, porque ya lo habíamos publicado en la misma colección. Se da la circunstancia paradójica de que el relato que da título al volumen no está protagonizado por el profesor Challenger, sino por el profesor Maracot, pero podríamos considerarle un doble de Challenger: cosas de Conan Doyle… Ya sabes que también quiso dar pasaporte a Holmes en El problema final, pero la presión de los lectores, y de su propia madre, le obligó a rectificar sus impulsos saturnales. Conan Doyle siempre acababa cansándose de sus personajes más exitosos… Él tan sólo aspiraba a convertirse en un reputado autor de novela histórica. En ese género hemos publicado de él La Compañía Blanca, Sir Nigel, Los refugiados, La gran sombra y varias más.

F: Realmente, lo que le dice su madre por carta a Conan Doyle, una vez se entera de las intenciones de su hijo de “matar” a Sherlock Holmes, es: “Grandísimo canalla. No puedes. No debes. No lo harás.” Es un autor que también tocó todos los palos del fantástico…

R: Un autor que toque ahora mismo todos los palos y que los toque tan bien, yo creo que no hay…

J. L: Conan Doyle es un autor muy valdemariano. Desde que empezamos habremos publicado más de 30 obras suyas, incluidas sus memorias, y hasta un extraño volumen de introducción al espiritismo que escribió. Es un autor muy querido dentro de la literatura popular.

Centauros del desierto, Valdemar

La nueva colección Frontera, dedicada a lo mejorcito de la literatura western.

R: También podéis anunciar que vamos a publicar enseguida Centauros del desierto, de Alan Le May, en la nueva colección Frontera, dedicada a lo mejorcito de la literatura western. Ya para la Feria del Libro, además de los Cuentos Completos de Stevenson, vamos a sacar en la Gótica una amplia recopilación de cuentos de Vernon Lee, El príncipe Alberico y la dama Serpiente. Son en total 13 cuentos, la más amplia selección de la autora editada hasta la fecha en nuestro país. Vernon Lee es en realidad el nombre de guerra de Violet Paget, una dama muy erudita y exquisita, pero sus cuentos son bastante crueles e ingeniosos. Algunos de sus cuentos son re-creaciones o inversiones de mitos y leyendas de los que da una visión completamente pagana. Hay también algunos cuentos “Venusianos”, o de femme fatale. Es interesante también señalar que en sus cuentos de fantasmas, la aparición del fantasma siempre es personal, por así decir, es visto por el protagonista y nadie más, por lo que sus cuentos de fantasmas tienen un componente psicológico o neurótico… Tal vez por eso le gustaban tanto a Henry James.

Conan Doyle siempre acababa cansándose de sus personajes más exitosos… Él tan sólo aspiraba a convertirse en un reputado autor de novela histórica

F: ¿Qué tal son los pastiches que recrean las historias de Sherlock Holmes?

R: Hay de todo. Abundan los pastiches prescindibles; sólo unos pocos son realmente buenos.

J. L: Lo que ocurre es que hay una gran pasión por Holmes en todo el mundo. Al aficionado incondicional del cine de ciencia-ficción, por ejemplo, hasta una película mediocre le parece interesante, mientras que a un espectador convencional le parecerá un tostón… Pues con Holmes pasa algo parecido. Los fans de Holmes, que ya han leído y releído todas las historias originales, tienen hambre de nuevos casos, aunque desmerezcan bastante del original. Los aficionados a Holmes pueden llegar a ser verdaderos eruditos del personaje y sus andanzas. En la actualidad existe toda una parafernalia de publicaciones, fanzines, películas, series de TV, cómics, ensayos y hasta asociaciones y congresos internacionales en torno al genial detective, que, de no conocerlas, no las creerías. La fiebre afecta sobre todo al mundo anglosajón pero también en nuestro país hay asociaciones ya veteranas.

Conan Doyle por Andrea Bere

“Conan Doyle […] es un autor muy valdemariano […] Un autor que toque ahora mismo todos los palos y que los toque tan bien, yo creo que no hay”
Ilustración de Andrea Beré

F: Precisamente por eso, ¿no está ya muy trillado publicar algo de Holmes? Vosotros estáis publicando de nuevo el Canon (los nueve libros que escribió Conan Doyle sobre el detective).

R: Sorprendentemente, no. Después de infinidad de adaptaciones al cine en el siglo XX, Holmes llevaba ya muchos años sin una película nueva, por lo que había toda una generación de lectores que no estaban muy familiarizados con el personaje y no conocían los relatos. La popularidad de Holmes viene y va, y siempre resucita, como el fénix. A raíz de las películas de Guy Ritchie ha vuelto el personaje y las nuevas generaciones lo están leyendo de nuevo. En definitiva, en un momento dado dejamos de publicar aquellos pastiches porque nos dimos cuenta de que, tras el fulgor inicial de los mejores títulos de este subgénero, la colección entró en decadencia debido al inferior nivel de los siguientes títulos. Las ventas también decayeron y la verdad es que poco a poco nos fuimos olvidando de ella.

J. L: Los Archivos de Baker Street fue una colección, en formato grande y encuadernada en tapa dura, que alcanzó los 14 títulos. Una vez desaparecida de las librerías, con el tiempo se fue convirtiendo en una colección de culto para los sherlockianos. Por lo que he leído en algunos foros, habría gente dispuesta a matar por según qué títulos de los que apenas se encuentran ejemplares, ni en el mercado de segunda mano. También se cotizan porque en España pocas editoriales se han atrevido a publicar pastiches de este tipo y hay poca oferta.

F: En esa colección estaba La vida privada de Sherlock Holmes, la que luego fue película de Billy Wilder…

R: Sí. Curiosamente, ese libro no funcionó demasiado bien, aunque la película era excelente.

J. L: Yo creo que, en este caso, era mejor la película que la novela. Pocas veces ocurre esto. Y eso que el matrimonio formado por Michael y Molly Hardwick, sus autores, eran sherlockianos de pro…

La popularidad de Holmes viene y va, y siempre resucita, como el fénix

F: ¿Habéis leído la última novela que han autorizado los herederos, La casa de la seda?

J. L: No, aunque he oído que el autor ha querido ser muy fiel a la atmósfera de luz de gas y al estilo de Conan Doyle. Pero eso de que sea el primer caso oficial tras las aventuras originales de Conan Doyle, por el hecho de haber contado con la autorización de su familia, es pura publicidad.

F: Se cumplen 120 años del nacimiento de Clark Ashton Smith, no sé si lo sabíais… ¿Tenéis intención de publicar alguna de sus muchas sagas: Hyperborea, Averoigne…?

J. L: Hace un par de años publicamos Zothique, el último continente en la Gótica. En este caso no nos propusimos, como otras veces, hacer una selección de los mejores relatos de Clark Ashton Smith, extraídos de sus diferentes sagas de mundos perdidos. La idea era que si Zothique tenía buena acogida, podríamos continuar con otras sagas, como Averoigne

R: La idea inicial era romper el fuego con Zothique. Pero la intención es continuar… Sucede también que con la crisis actual no podemos llevar el ritmo de publicaciones que nos gustaría. Somos conscientes de que nuestros lectores, al menos los de la Gótica, son bastante fieles y no podemos abrumarlos con un ritmo que no pueden seguir económicamente, por eso puede dar la impresión de que algún proyecto, como el de Clark Ashton Smith, está parado, pero no es así…

J. L: Hace ya más de 20 años, cuando viajé por primera vez a San Francisco, estuve buscando obras de Clark Ashton Smith en librerías de viejo, y descubrí con sorpresa que, no sólo no tenían libros suyos, sino que los libreros ni siquiera lo conocían, a pesar de que era un autor californiano. Algo parecido sucedió con Lovecraft, que es un escritor al que en EE.UU. no es que lo desprecien, sino que más bien lo ignoran. Es mucho más valorado en Europa que en los propios EE.UU., porque como desarrolló su carrera literaria allí, donde fue un escritor de revistas populares como Weird Tales, los críticos nunca le tomaron en serio. Aquí, en Europa, lo leímos ya después de muerto, un poco de segunda mano, y lo valoramos como el maestro del horror contemporáneo que es.

R: Yo estuve deambulando por Providence en busca de huellas lovecraftianas y la gente terminó por tomarme por loco o gilipollas; el caso es que acabé perdido en un barrio de negros muy mosqueados… Supongo que estarían celebrando rituales abyectos. (risas) En fin, a Lovecraft los que le descubrieron en Europa fueron los franceses. Ya en 1960, Louis Pauwels y Jacques Bergier lo mencionan en El retorno de los Brujos.

J. L: Curiosamente, algo parecido sucedió con Poe, al que Baudelaire, fascinado con su lectura, introdujo a los lectores europeos. Parece como si los intelectuales franceses tuvieran como misión redescubrir autores norteamericanos que ni sus propios compatriotas valoran.

Juan Luis Gonzalez Caballero de Valdemar gesticulando foto de Javier Sauras para Fabulantes

Juan Luis González Caballero, Gran Adepto de Cthulhu, recordando a los Clásicos
Fotografía de Javier Sauras

F: Queríamos preguntaros también por una novela que tenéis agotada en Gótica y de la que se va a cumplir ahora mismo el centenario de su publicación: La mandrágora, de Hanns Heinz Ewers. ¿Tenéis pensado reeditarla?

R: ¡Qué gran novela!

J. L: La hemos publicado en edición de bolsillo. De momento está agotada en la Gótica, pero vamos a intentar que todo el catálogo de la Gótica llegue a estar disponible, aunque esto requiera tiempo y dinero.

R: Es una de mis novelas favoritas, y con gran pesar y lástima he de decir que no ha tenido la acogida que se merece. Se ha llegado a agotar al cabo de los años…

J. L: Sí, ésa fue la razón por la que tardamos en reeditarla. Por eso la pasamos a bolsillo, para que al menos estuviese disponible el texto.

R: Le llegará su turno…

Parece como si los intelectuales franceses tuvieran como misión redescubrir autores norteamericanos que ni sus propios compatriotas valoran

F: Tenemos pensado reseñarla, desde luego. Nos sorprende también que no hayáis publicado más obras de un autor que, aunque pulp, nos parece bastante bueno: Maurice Renard. Publicasteis El doctor Lerne, imitador de Dios

R: Es que no lo hemos vendido nada…

F: Las manos de Orlac también sería un libro muy vuestro.

R: Creo recordar que Las manos de Orlac es una novela corta, pero no estoy seguro, que no daría para hacer un volumen en la Gótica. Es una historia magnífica de la que se hizo aquella película maravillosa con Peter Lorre. Las manos de Orlac estaba en los primeros borradores de títulos a publicar cuando empezamos. También estaba La bestia con cinco dedos, de Wiiliam F. Harvey que habéis reseñado. Quizás la desechamos en su día por creer que no tenía la extensión suficiente.

J. L: Antes de Internet, la información sobre obras de este tipo publicadas fuera de España era bastante más imprecisa que hoy. Cuando editamos La mandrágora que comentabais antes, habíamos oído hablar de otra obra de Ewers, El estudiante de Praga, cuya sinopsis parecía muy interesante. Pedimos a un amigo que estaba estudiando en Alemania que nos hiciera unas fotocopias de la obra en una biblioteca pública, porque el libro en cuestión ya no estaba a la venta. Cuando por fin le pusimos las manos encima resultó que era un guión de cine del propio Ewers. También descubrimos que había escrito una colección de relatos, Cuentos de necrofilia, pero no nos decidimos a traducirlos. Ewers es hoy un autor bastante olvidado en Alemania, tal vez porque simpatizó inicialmente con las ideas nazis. Sin embargo parece que se oponía al exterminio de los judíos. Acabó perseguido por homosexual por el partido de Hitler y sus obras fueron finalmente prohibidas.

R: También compuso la necrológica y cantó una canción en honor de Horst Wessel, autor de la letra del himno nazi. Fue un poco Dionisio Ridruejo quizás (risas). Pero sí, yo estoy empeñado, si Juan Luis no se opone, porque aquí lo consensuamos todo, en sacar un volumen de relatos de Ewers. Mirad, por eso os decía que hemos estado bastante condicionados económicamente; lo que me habría gustado hacer es haber sacado la trilogía de la que forma parte La Mandrágora: El aprendiz de brujo y Vampyr. Pero hasta ahora no hemos podido.

Vamos a intentar que todo el catálogo de la Gótica llegue a estar disponible, aunque esto requiera tiempo y dinero

J. L: Tampoco Borges o Lovecraft eran políticamente muy correctos. Te pueden gustar sus obras aunque probablemente nunca los votarías como representantes políticos. Yo creo que son amores distintos.

R: Uno de mis autores favoritos es Louis Ferdinand Céline, proscrito por colaboracionista.

Rafael Diaz Santander editor de Valdemar. Foto de Javier Sauras para Fabulantes

Rafael Díaz Santander, el Otro Gran Adepto, puntualizando, mientras luce con orgullo su distintivo “valdemariano”, que la filosofía occidental es un invento de la Iglesia
Fotografía de Javier Sauras

F: Otro que tal baila. Sarkozy se negó a hacerle un homenaje en su aniversario por haber sido un presunto colaboracionista…

J. L: Yo creo que las ideas políticas de un autor no alteran su talento creativo para la ficción, ni a favor ni en contra.

R: Gabriele D’ Annunzio es otro autor estigmatizado que me gusta… O Drieu de La Rochelle, o Ernst Jünger, en fin, hay unos cuantos…

F: Os vemos cada vez más diversificados. ¿Qué cuenta para vosotros a la hora de crear una nueva colección, como por ejemplo la que acabáis de estrenar, Frontera?

R: Bueno, la colección Frontera nace de la propuesta de un amigo nuestro, gran aficionado y coleccionista de western, Alfredo Lara, que ya dirigió la colección Valdemar/Histórica. Alfredo nos convenció argumentando que parecía estar renaciendo un interés por el western. Lo cierto es que actualmente en España no había nada parecido, como cuando lanzamos la colección Gótica. Vimos que faltaba una colección específica y la creamos, porque los lectores aficionados a un determinado género prefieren seguirlo y comprarlo dentro de una colección específica.

J. L: Es una colección que tiene un espíritu muy valdemariano, no sólo por su aspecto cuidado, muy diferente de las novelas de El Coyote que se vendían hace 40 años en los quioscos. Hemos intentado lavar la cara de un género que estaba bastante denostado en nuestro país, quizás con razón, porque en su día se publicaron centenares de títulos, la mayoría de ellos muy malos y peor editados. La colección pretende dar a conocer las grandes narraciones del género, que cuenta con precursores de la talla de Ambrose Bierce o Bret Harte. Se trataría una vez más de prestigiar la literatura popular, al igual que hicimos con los relatos de terror.

Creo que las ideas políticas de un autor no alteran su talento creativo para la ficción, ni a favor ni en contra

R: Dorothy Johnson, la autora de Indian Country, la selección de cuentos con la que hemos iniciado la colección Frontera, es una escritora ampliamente reconocida por crítica y público en los EE. UU., donde ha conseguido los principales premios literarios del género. Respecto a la mala fama del western en España, hay que recordar que en todos los géneros puedes encontrar bazofia, y en la literatura general en la que más, aunque más disfrazada. Nosotros, dentro de los géneros, procuramos elegir las obras y autores más relevantes, como, por ejemplo, Centauros del desierto, una novela que sorprenderá a quien se atreva a cruzar esa “frontera” difusa de los géneros. De todas formas, hacemos demasiado hincapié en esto de los géneros, porque viene bien para entendernos… Para nosotros todo es literatura.

F: ¿Y para el resto de colecciones ha presidido siempre el mismo espíritu, la búsqueda de calidad en los diferentes géneros?

R: Es un poco el espíritu de Valdemar: rescatar obras y autores que no son menos notables por el hecho de haberse dedicado a escribir fuera de la corriente principal.

J. L: En el caso de la colección Avatares, de aspecto y formato similar a la Gótica, su catálogo está más centrado en la literatura de aventuras, en las memorias y en los viajes, parte de lo que algunos denominaban despectivamente “literatura de pan y chocolate”, pero editada y traducida con mimo, porque nos parecía que merecía la pena, al menos lo más destacado de esta narrativa.

Hay que recordar que en todos los géneros puedes encontrar bazofia, y en la literatura general en la que más, aunque más disfrazada

F: ¿No sería el momento, ahora que parece que hay un boom, de relanzar vuestra colección de novela histórica?

R: En realidad este boom lleva ya bastantes años, con diferentes altibajos, desde las Memorias de Adriano de Marguerite Yourcernar. Cuando iniciamos la colección de novela histórica de la que se ocupaba Alfredo Lara, el boom ya llevaba 20 años, y las grandes editoriales acaparaban los derechos de las obras y autores más relevantes. Nuestra idea fue elaborar un catálogo basado no sólo en novelas, sino también en memorias y crónicas históricas escritas en su mayoría en el siglo XIX. Fue en el XIX cuando comenzó este interés literario por la Historia, y se escribieron grandes novelas. Obviamente, el estilo literario de aquellas primeras novelas era muy diferente al de hoy: era más reposado y culto, menos apegado a la documentación y menos efectista. Tal vez por eso nuestra colección no alcanzó a ese gran público que demanda y consume novela histórica.

J. L: De todas formas, algunos títulos de la colección tuvieron varias ediciones, y aún se venden, como la Historia General de la Piratería, de Daniel Defoe, una crónica extensa y detallada de la piratería basada en los juicios que tuvieron lugar contra los principales piratas. Los detalles sobre sus fechorías fueron rescatados por Defoe directamente de los sumarios judiciales, por lo que constituye una especie de Biblia de la piratería, tanto para historiadores como para novelistas. O Las hazañas del brigadier Gérard, con otro entrañable personaje de Conan Doyle en las guerras napoleónicas.

El espíritu de Valdemar es el de rescatar obras y autores que no son menos notables por el hecho de haberse dedicado a escribir fuera de la corriente principal

F: ¿Es por una inclinación personal por lo que tenéis una colección, o mejor dicho, una serie de libros dedicados a la filosofía?

J. L: En la colección Letras Clásicas hemos editado algunos libros de filosofía, pero también hay libros de filosofía en la colección de bolsillo. Antaño era la serie verde, ensayo y filosofía, pero desde la ampliación de formato de El Club Diógenes, ha pasado a ser de color violeta.

R: No tenemos ninguna colección dedicada específicamente a la filosofía.

J. L: Hemos publicado obras de cierta enjundia, como Parerga y Paralipómena. Extrañamente, Schopenhauer se vende muy bien en España, al igual que Nietzsche, del que hemos publicado varias obras: su discurso filosófico resulta bastante literario.

R: Aparte de Schopenhauer y Nietzsche, o Max Stirner, no hay muchos más filósofos que merezcan la pena. La filosofía no ha superado jamás el pensamiento religioso, hasta Nietzsche, que acabó, por fortuna, con la metafísica… Claro, él era filólogo. La historia oficial de la filosofía occidental es una engañifa.

J. L: ¿Sabes…? Perdona que haga el inciso… ¿Sabes qué estudió Rafael en la Universidad? Filosofía y Letras, por eso lo dice seguramente (guiño y carcajada).

ALEXANDROWKA

La colonia rusa de Alexandrowka, situada al norte de Potsdam (Estado Federal de Brandenburgo, Alemania) Construida entre 1826 y 1827, declarada actualmente patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Originalmente sirvió como hogar para los cantantes rusos del primer regimiento de la Guardia Prusiana. Hoy es fuente de inspiración para la imaginación de intelectuales góticos y románticos. Cortesía de Valdemar.
Fotografía de Juan Luis González Caballero.

R: La historia que se enseña como filosofía es la historia del sometimiento del pensamiento al poder de la iglesia. Los filósofos incómodos, ya fuera porque eran materialistas o sensualistas, fueron relegados de la historia oficial de la filosofía elaborada en las universidades al dictado de Poderes al servicio del Gran Intangible…

J. L: Las especulaciones de algunos filósofos parecen más propias de la ciencia-ficción. De todas formas, yo considero que actualmente el campo del conocimiento humano que mayor derroche de imaginación está demostrando es la ciencia de vanguardia. Debo confesar que tengo un pequeño vicio: leo bastantes obras y revistas de divulgación científica sobre cosmología, física cuántica o teoría de cuerdas: las encuentro sencillamente fascinantes.

Aparte de Schopenhauer y Nietzsche, o Max Stirner, no hay muchos más filósofos que merezcan la pena

F: ¿Vosotros publicasteis a Nietzsche y a Schopenhauer porque ya no se encontraban sus obras o porque os dio la real gana?

J. L: En el caso de Así habló Zaratustra, presentamos una edición que añadía fragmentos póstumos, variantes y diversos extras, muy apreciados por los entendidos. En el caso de Parerga y Paralipomena, yo creo que era la primera vez que se publicaba en España la versión íntegra de la obra, al igual que había pasado poco antes con El mundo como voluntad y representación, pero también ha ido bien porque es un compendio de muchos temas variopintos: aquí Schopenhauer expone su teoría del humor, de la música, de los colores…, y a menudo lo hace de forma bastante asequible para los no iniciados.

F: ¿Habéis pensando en publicar algo de cómic de género?

R: Nos lo hemos llegado a plantear. Nuestro amigo traductor y pequeño editor Óscar Pálmer nos ha animado alguna vez a editar cómic. Lo que ocurre es que el cómic es un tema que no dominamos lo suficiente. Estamos acostumbrados a manejar criterios que se basan en nuestros propios conocimientos literarios, ya sean acertados o equivocados. Yo creo que para que una colección o un proyecto literario salga adelante es necesario el conocimiento y el entusiasmo, tu identificación con el proyecto tiene que ser total, a nivel casi celular. En este sentido, carecemos del conocimiento y el entusiasmo necesarios para meternos en el mundo de la edición de tebeos. Tendríamos que delegar en alguien, nuestro nivel de implicación sería el de meros productores y eso siempre es problemático para nosotros. Somos refractarios a que los criterios de edición los fije una sola persona. Hemos comprobado por experiencias propias y ajenas que esto suele terminar en fracaso.

J. L: Lo más cercano al cómic que hemos publicado son libros ilustrados, como el de La familia Addams o las cuatro joyas de Gorey, aunque no llegan a ser cómics propiamente. El cómic es hoy un fenómeno en expansión en España. La demanda es creciente, pero ya hay una buena docena de editoriales que tocan todos los aspectos del cómic y mantienen surtido a un público nuevo a través de un sinnúmero de pequeñas librerías especializadas.

Para que una colección o un proyecto literario salga adelante es necesario el conocimiento y el entusiasmo, tu identificación con el proyecto tiene que ser total, a nivel casi celular

F: ¿Qué autores leéis? ¿Cuál es el último cómic que habéis leído?

J. L: Los últimos cómics que he leído y que me han gustado son La fábrica de pesadillas, de Ligotti, El juego lúgubre, del gran comiquero español Paco Roca, y, como complemento de éste, la vida de Dalí de Edmond Baudoin; los dos últimos publicados por Astiberri.

F: ¿Quién es Edmond Baudoin?

J. L: ¿Baudoin? Es un veterano ilustrador e historietista francés. Gracias a la amistad con Astiberri, nos intercambiamos libros con ellos, por eso tenemos bastantes títulos de su catálogo; ellos también deben de tener una amplia muestra del nuestro.

R: Yo leo casi todo lo que edita Astiberri y parte de La Cúpula. Novela gráfica, según se dice ahora. De todas formas, jamás he disfrutado tanto con los tebeos como cuando era pequeño con las publicaciones de Bruguera. Los leía a todas horas. Los superhéroes y los superpoderes nunca me han interesado demasiado. Lo último que he leído es No cambies nunca, de David Sánchez, y los tres tomos de Parker de Darwyn Cooke.

Para saber más de Valdemar:

Valdemar y el Terror

Historia de la editorial Valdemar

Labor editorial