<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>FabulantesFabulantes | Fabulantes</title>
	<atom:link href="http://www.fabulantes.com/author/javier-sauras/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.fabulantes.com</link>
	<description>Literatura especializada y cómic</description>
	<lastBuildDate>Fri, 24 May 2013 07:51:28 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.1</generator>
		<item>
		<title>Isaac Asimov, el divulgador</title>
		<link>http://www.fabulantes.com/2013/05/isaac-asimov-el-divulgador/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=isaac-asimov-el-divulgador</link>
		<comments>http://www.fabulantes.com/2013/05/isaac-asimov-el-divulgador/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 07 May 2013 11:12:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sauras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes]]></category>
		<category><![CDATA[Arthur C. Clarke]]></category>
		<category><![CDATA[El electrón es zurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Fundación]]></category>
		<category><![CDATA[Isaac Asimov]]></category>
		<category><![CDATA[Yo Robot]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fabulantes.com/?p=2571</guid>
		<description><![CDATA[<p>Isaac Asimov ha sido el mayor divulgador de la historia de la humanidad. Su espíritu crítico, su legendaria curiosidad y su incombustible voluntad educadora transmiten lo que siempre defendió en vida: "la alegría de aprender".</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/05/isaac-asimov-el-divulgador/">Isaac Asimov, el divulgador</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&#8220;1.Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño.</p>
<p style="text-align: justify;">2.Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entrasen en conflicto con la primera ley.</p>
<p style="text-align: justify;">3.Un robot debe proteger su propia existencia siempre y cuando esta protección no entre en conflicto con la Primera o Segunda Ley.&#8221; (<i>Círculo vicioso</i>, Isaac Asimov)</p>
<div id="attachment_2743" class="wp-caption aligncenter" style="width: 610px"><a href="http://www.flickr.com/photos/fabulantes/8717355796/" target="_blank"><img class=" wp-image-2743   " title="Asimov, Maria Emege para Fabulantes" alt="Asimov, Maria Emege para Fabulantes" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/05/Asimov-Maria-emge-600px.jpg" width="600" height="858" /></a><p class="wp-caption-text">Ilustración realizada por María Emegé; <a href="http://mariaemege.daportfolio.com/" rel="nofollow">mariaemege.daportfolio.com/</a>, para Fabulantes.</p></div>
<p style="text-align: justify;">Sencillas, eficaces y bellas. <strong>Isaac Asimov</strong> vivió creyendo que su mayor legado serían las tres leyes de la robótica. El norteamericano, un activo humanista, las concibió por diversión junto a John W. Campbell, editor de la revista <em>Astounding Science Fiction</em>, donde las publicó por primera vez en 1942 dentro de un relato llamado <em>Círculo vicioso</em>. Sin embargo, Asimov se equivocó. Por mucho predicamento que sus tres reglas tuvieran, hoy los robots son un arma más de guerra, sin rastro de ética ni células positrónicas. La mayor contribución de Asimov al conjunto de la humanidad fue su espíritu crítico, su legendaria curiosidad y su incombustible voluntad educadora, que le llevó a publicar desde 1950 una media de más de un libro al mes durante 42 años.</p>
<p style="text-align: justify;">Del medio millar de obras que produjo Isaac Asimov (Rusia, 1920 &#8211; Estados Unidos, 1992), las tres leyes de la robótica contienen su quintaesencia. Sin adornos ni florituras, estas tres líneas invitan a fantasear, conducen a la discusión y a la crítica, tienen una aplicación práctica y un espíritu pacifista de progreso. En abril de 2013 se han cumplido 21 años desde la muerte de Asimov, precisamente la edad con la que publicó <em>Círculo vicioso</em>, y desde <strong>Fabulantes</strong> hemos querido reivindicar la figura del buen Doctor, uno de los más grandes de la ciencia-ficción y, con seguridad, el mayor divulgador de la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">En el <a href="www.unesco.org/xtrans/bsstatexp.aspx?crit1L=5&amp;nTyp=min&amp;topN=50&amp;lg=2">índice de traducción de la UNESCO</a>, Asimov se sitúa como el vigésimo tercer autor más traducido del mundo, entre Jack London y Tolstoi. Por encima de él sólo aparecen dos nombres que nada tienen que ver con la ficción: Lenin y Juan Pablo II, ambos vinculados exclusivamente a ensayos de carácter moral y político. Asimov, por su parte, publicó libros de casi todas las temáticas. De hecho, de las diez clases que conforman el sistema Dewey de clasificación bibliotecaria, tan sólo el nivel 100, correspondiente a la filosofía y la psicología, carece de obras de nuestro autor.</p>
<p style="text-align: justify;">La trayectoria de Asimov, doctor en bioquímica por la Universidad de Columbia, fue prolija como escritor y humanista. El norteamericano de adopción consiguió el éxito a través de sus obras de ciencia-ficción, donde comparte panteón con <a href="http://www.fabulantes.com/tag/arthur-c-clarke/">Arthur C. Clarke</a> y Robert A. Heinlein como uno de los pilares de la edad dorada del género. A pesar de ello, la mayor parte de su producción literaria nada tiene que ver con la ficción. El autor de <em>Fundación</em> y <em>Yo, robot</em>, por citar dos de sus obras más conocidas, publicó ensayos sobre prácticamente todo, desde la Biblia a William Shakespeare, pasando por una grandiosa serie de libros históricos, más de 70 tratados sobre astronomía, y una miríada de ensayos científico-divulgativos.</p>
<p style="text-align: justify;">“Creo yo que al llegar la hora de morir habría cierto placer en pensar que uno empleó bien su vida, que aprendió todo que pudo, que recogió todo lo que pudo del universo y lo disfrutó”, <a href="https://www.youtube.com/watch?v=1CwUuU6C4pk">contó en 1988 al periodista Bill Moyers en la PBS estadounidense</a>.</p>
<div id="attachment_2582" class="wp-caption alignleft" style="width: 404px"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/05/Asimov-con-Carl-Sagan.jpg"><img class="size-full wp-image-2582    " title="Asimov-con-Carl-Sagan" alt="Asimov-con-Carl-Sagan" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/05/Asimov-con-Carl-Sagan.jpg" width="394" height="229" /></a><p class="wp-caption-text">Isaac Asimov con Carl Sagan en la celebración del 20 aniversario del lanzamiento de la sonda espacial <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mariner_2">&#8220;Mariner 2&#8243;</a>, 1982</p></div>
<p style="text-align: justify;">Tanta era su pasión por aprender y transmitir conocimiento que, desde que publicó por primera vez en 1950, Asimov tardó 19 años en llegar al centenar de libros, diez años más en llegar a los 200, cinco en alcanzar 300 y en sus últimos ocho años de vida superó los 500. El humanista de las patillas, el hombre que nunca aprendió a nadar ni a montar en bicicleta, dedicaba ocho horas al día, siete días a la semana, a juntar palabras sobre un teclado. Escribir era lo único que le hacía totalmente feliz y, como él bromeaba, “cuando te pagan por hacer algo que te hace feliz, puedes llegar a hacer muchísimo”.</p>
<p style="text-align: justify;">Su imaginación desbordante y su espíritu inquieto, que le llevaron a empezar a enviar relatos a revistas durante su adolescencia, le trasladaron en su madurez a las enciclopedias. El doctor en bioquímica colaboró con la enciclopedia Británica y la Americana, con Grolier, y con la World Book (y llegó a componer una magna, divulgativa y amena Enciclopedia Biográfica de la Ciencia y la Tecnología en cuatro tomos [1964- 1972], desgraciadamente descatalogada en castellano). Asimov escribió para ellas sobre los campos en los que mejor se movía, los relacionados con la física, la química y la astronomía, pero bien hubiera podido hacerlo explicando los significados de &#8220;robótica&#8221;, &#8220;psicohistoria&#8221; o &#8220;positrónico&#8221;, términos que él mismo acuñó.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque fuera un ratón de biblioteca, claustrofílico y nulo para las actividades físicas, su imagen salvaje y extravagante ignoraba los rasgos severos. A Asimov le afloraba con facilidad la sonrisa y siempre que podía recurría a la metáfora y al humor para abordar cualquier explicación. Tanto es así, que llegó a publicar libros satíricos e incluso recopilaciones de chistes y anécdotas de todo tipo en las que a menudo mencionaba a otros escritores y amigos. Una de las historias más famosas es la del <em>Tratado de Park Avenue</em>, que firma junto a Arthur C. Clarke. Los dos novelistas acordaron, mientras viajaban en un taxi por Nueva York, que siempre que les preguntaran por su autor favorito, Asimov tendría que poner a Clarke como el mejor autor de ciencia-ficción, mientras que Clarke debería decir que Asimov era el mejor escritor científico, reservándose ambos el segundo lugar para sí mismos. Así se entiende la dedicatoria de <em>Report on planet three</em> (1972) de Clarke, que reza: “el segundo mejor escritor científico le dedica este libro al segundo mejor autor de ciencia ficción”.</p>
<p style="text-align: justify;">También buscaba el chascarrillo para hablar de asuntos serios, como la liberación de la mujer, un tema del que fue un firme defensor desde joven y que consideraba capital para controlar la superpoblación, una de sus mayores preocupaciones.</p>
<p style="text-align: justify;">“La dignidad va a desaparecer totalmente en un mundo superpoblado”, decía a Moyers. “Me gustaría aplicar lo que llamo mi metáfora del cuarto de baño. Si dos personas viven en un apartamento y hay dos baños, entonces ambos tienen plena libertad de ir al baño. En tales condiciones, todo el mundo cree en la libertad del baño y ese derecho figura en la Constitución. Pero si usted tiene veinte personas en esa misma casa y los mismos dos baños de antes, no importa la medida en que cada persona crea en la libertad del baño, de todas formas esa libertad no existirá en absoluto. Al arrojar más gente al mundo, el valor de cada vida humana no sólo declina, sino que termina por desaparecer. No importa que alguien muera. Cuanta más gente hay, menos importa el individuo. Insisto en que no debemos seguir educando a las mujeres para que se conviertan en máquinas de producir bebés.”</p>
<p style="text-align: justify;">Divulgador de conocimiento por encima de todo, Asimov fue un hombre políticamente comprometido, si no a través de un partido, sí mediante el diálogo y el intercambio de ideas. El único candidato al que apoyó públicamente fue a George McGovern, que perdió catastróficamente en las elecciones de 1972 frente a Richard Nixon. La animadversión que el maestro de la ciencia-ficción sentía hacia Nixon era comparable a la fiereza con la que le atacaba, en la misma época, el fundador del periodismo gonzo Hunter S. Thompson. Asimov se alineó, como no podía ser de otra manera, en contra de la guerra de Vietnam y se mostró visiblemente contrariado cuando el expresidente salió impune después del escándalo del Watergate.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/05/Memorias-Isaac-Asimov.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-2579" title="Memorias-Isaac-Asimov" alt="Memorias-Isaac-Asimov" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/05/Memorias-Isaac-Asimov.jpg" width="288" height="400" /></a>A pesar de sus orígenes judíos, nunca simpatizó con el estado de Israel, del que llegó a decir que sería “otro gueto, rodeado de decenas de millones de musulmanes que nunca perdonarían, nunca olvidarían y nunca se marcharían”. Se mostró en contra de los estados-nación y, por ello, consideró el sionismo como una molestia para el mundo. Asimov luchaba contra todo lo que le recordara al fanatismo y la intolerancia. No fue un hombre religioso: comenzó describiéndose como ateo pero, con el paso de los años, cambió esa etiqueta por la de humanista. Lo que a él le preocupaba era el conocimiento científico y a esa causa se entregaba por encima de todo.</p>
<p style="text-align: justify;">“La ciencia no se encarga de suministrar la verdad absoluta”, explicaba en la misma entrevista con Moyers. “La ciencia es un mecanismo, una manera de tratar de perfeccionar nuestro conocimiento de la naturaleza. Este mecanismo se basa en la verificación experimental. Eso es lo que le atrae a la gente de ciencia: que hay una forma de establecer que lo que saben acerca del universo es cierto o, al menos, tan cierto como es posible hoy en día.”</p>
<p style="text-align: justify;">Su pasión por la ciencia, la astronomía y las matemáticas le llevó incluso a propugnar una reforma del calendario, que convirtiera el almanaque en un constructo más racional de cuatro estaciones con 13 semanas cada una.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimov, ideal adaptado del hombre renacentista, bebió de muchísimas fuentes y ayudó a levantar muchas más. Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008, <a href="http://krugman.blogs.nytimes.com/2010/08/30/who-are-you-calling-dense/">le cita como una de sus mayores influencias</a>, y numerosos científicos y novelistas subrayan sus sagas del Ciclo de Trántor o ensayos como <em>El electrón es zurdo,</em> de<em> </em>1972 (título original, y homenaje evidente, <em>The Left Hand of the Electron</em>), entre sus libros de cabecera. Sus encuentros con Carl Sagan, el otro gran divulgador del siglo XX, son obras maestras.</p>
<p style="text-align: justify;">Resulta sencillísimo, o quizá muy complicado, escribir sobre Asimov, porque publicó, entre sus centenares de obras, varias autobiografías. La mejor para acercarse a la figura del buen Doctor es <em>Yo, Asimov</em> (1994), publicada en español por Ediciones B y tristemente descatalogada. Asomarse a ella es compartir con él lo que siempre defendió en vida: “la alegría de aprender”.</p>
<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/05/isaac-asimov-el-divulgador/">Isaac Asimov, el divulgador</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fabulantes.com/2013/05/isaac-asimov-el-divulgador/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Estrella Roja, Alexander Bogdánov: ¡Todo el poder para los soviets de Marte!</title>
		<link>http://www.fabulantes.com/2013/04/todo-el-poder-para-los-soviets-de-marte/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=todo-el-poder-para-los-soviets-de-marte</link>
		<comments>http://www.fabulantes.com/2013/04/todo-el-poder-para-los-soviets-de-marte/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 23 Apr 2013 08:30:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sauras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Alexander Bogdánov]]></category>
		<category><![CDATA[Estrella Roja]]></category>
		<category><![CDATA[La mano izquierda de la oscuridad]]></category>
		<category><![CDATA[Nevsky Prospects]]></category>
		<category><![CDATA[Ursula K. Le Guin]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fabulantes.com/?p=2484</guid>
		<description><![CDATA[<p>Científico, filósofo, compañero de Lenin, Alexander Bogdánov postuló en Estrella Roja un Marte soviético. Visionario, crítico con la deriva del comunismo oficialista, ni los tejemanejes de sus enemigos pudieron privarle de la vitola de pionero de la ciencia-ficción demostrada en su modernísima obra.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/04/todo-el-poder-para-los-soviets-de-marte/">Estrella Roja, Alexander Bogdánov: ¡Todo el poder para los soviets de Marte!</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><em></em>&#8220;El nivel de cultura entre las naciones principales de la Tierra es más o menos el mismo que aquél que existía entre nuestros ancestros durante el tiempo en que los grandes canales fueron construidos. Entonces fue cuando el capitalismo lo dominaba todo, y un proletariado existía y luchaba por el socialismo.&#8221; (Alexander Bogdánov, <i>Estrella Roja</i>)</p>
<div id="attachment_2762" class="wp-caption aligncenter" style="width: 621px"><a href="http://www.flickr.com/photos/fabulantes/8672175237/" target="_blank"><img class=" wp-image-2762   " title="Estrella Roja de Alexander Bogdanov, por Miguel Iturbe para Fabulantes" alt="Estrella Roja de Alexander Bogdanov, por Miguel Iturbe para Fabulantes" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/04/Estrella-Roja-Final.png" width="611" height="814" /></a><p class="wp-caption-text">Estrella Roja. Ilustración del camarada <strong><a href="http://migueliturbe.wix.com/mid" target="_blank">Miguel Iturbe</a></strong></p></div>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/04/Estrella-Roja-portada.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2485" title="Estrella-Roja-portada" alt="Estrella-Roja-portada" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/04/Estrella-Roja-portada-219x300.jpg" width="219" height="300" /></a>Corre el año 1918. Media Europa está en guerra con la otra mitad, la gripe española incuba la pandemia más devastadora que la humanidad haya conocido, y la revolución rusa se agita nerviosa, como un saltamontes, con miles de ideas que crean enlaces y buscan cristalizar en los más radicales proyectos. Para capitanear la nueva cultura de las clases trabajadoras, el Comisariado Popular de Educación de la Rusia soviética (Narkompros) sanciona la creación del Proletkult, una institución que combine las inquietudes proletarias con las manifestaciones artísticas de vanguardia. La antigua capital zarista, Petrogrado, pone a disposición de este nuevo proyecto uno de los edificios señoriales más lujosos de su avenida principal, Nevsky Prospekt. Tanta es su importancia, que la calle cambia su nombre a Proletkult, en honor de esta organización. Al frente de ella se encuentra un revolucionario de la vieja guardia con el que Lenin tuvo que batallar por el liderazgo de los bolcheviques: <strong>Alexander Bogdánov</strong>, el autor de <strong><i>Estrella Roja</i></strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">El marxismo predica que la cultura forma parte de la superestructura asociada a la clase social dominante. En la Rusia zarista, la élite intelectual era una aristocracia que desde su atril tutoraba al proletariado como un profesor a su alumno. De acuerdo con la premisa marxista, cuando la clase trabajadora se hiciera con el poder, una nueva cultura emanaría de ella sustituyendo a la del antiguo régimen. El Proletkult era la llave de esa nueva cultura e intelectuales de primera línea, como el cineasta Sergei Eisenstein y el novelista Maxim Gorky, se aplicaron a ella para llevar la teoría a la práctica. El éxito del Proletkult fue abrumador: en sus dos años de existencia manejó un presupuesto equivalente a un tercio de los fondos del comisariado de educación y llegó a contar con 84.000 afiliados y medio millón de simpatizantes. La iconoclasia, el futurismo y el constructivismo tuvieron fuerte arraigo en la organización, que acabó disolviéndose entre la desconfianza de los cuadros más ortodoxos del partido y fue asumido por el Narkompros. Bogdánov, favorable a la internacionalización de los principios del Proletkult y crítico con su disolución, fue detenido por la policía secreta y acusado de menchevique y opositor al estado. Marcado, el revolucionario abandonó la política en 1923 y dedicó sus últimos años a la medicina y a la investigación científica.</p>
<p style="text-align: justify;">El enfrentamiento por la suerte del Proletkult fue el último de una larga cadena de desencuentros entre Lenin y el autor de <em>Estrella Roja</em> que comenzaron en 1904, cuando Bogdánov publicó el primero de los tres volúmenes de su tratado filosófico sobre el empiriomonismo. Tras el fracaso de la revolución de 1905, Bogdánov se puso al frente de una facción bolchevique conocida como los otzovistas, enfrentados a los partidarios de Lenin. Éste, preocupado por la deriva utopista en la que otzovistas estaban sumiendo a la corriente revolucionaria, dedicó todo un tratado a criticar las teorías positivistas de Bogdánov y desacreditarle como pensador. Finalmente, tras una reunión en 1909 del bolchevismo exiliado en París, Lenin consiguió expulsar a Bogdánov del movimiento y afianzarse en el poder.</p>
<p style="text-align: justify;">Alejado del foco y la acción revolucionaria, Bogdánov continuó su labor como pensador y publicó varios ensayos pioneros en la teoría general de sistemas. Además de sus escritos filosóficos, durante su ruptura con el bolchevismo produjo dos obras de ciencia-ficción: <em>Estrella Roja</em>, que escribió antes de la conferencia de París, y <i>El ingeniero Menni</i>, una precuela que no publicaría hasta 1913.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/04/Alexander_Bogdanov.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2489" title="Alexander_Bogdanov" alt="Alexander_Bogdanov" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/04/Alexander_Bogdanov-300x296.jpg" width="300" height="296" /></a>¿Fue <em>Estrella Roja</em> un mero entretenimiento para Bogdánov o pretendía ser un libro de texto empiriomonista para el proletariado? Probablemente, funcione de las dos maneras. La novela cuenta la historia de Leonid, un revolucionario ruso exiliado, al que un habitante de Marte escoge como embajador de la Tierra en el planeta rojo. Leonid, sin ataduras sentimentales y con una firme voluntad comunista, viaja en secreto para aprender los mecanismos socialistas de Marte y explicar a sus habitantes las particularidades de los terrícolas. El protagonista cae enfermo debido al estrés y a la enorme responsabilidad a la que se siente sometido, y durante su convalecencia se enamora de una marciana. Sin embargo, no es mucho el tiempo que pasa junto a su amada, que parte en un viaje interplanetario en busca de un combustible necesario para la supervivencia marciana. Marte, que funciona en un armonioso socialismo, se enfrenta a un problema de superpoblación y escasez de recursos, por lo que la exploración y colonización se hacen inevitables. Mientras la enamorada de Leonid se encuentra ausente, él descubre dos corrientes en el socialismo marciano: una que aboga por la destrucción de los humanos y la explotación de la Tierra, y otra que implica la colaboración con ellos y el sacrificio para colonizar Venus, un planeta que se presenta como azaroso e inadecuado para el desarrollo de vida inteligente.</p>
<p style="text-align: justify;">Durante la estancia de Leonid en Marte, el autor aprovecha para describir varios pilares de la sociedad marciana. El terrícola visita una fábrica, un hospicio para niños, un museo, un hospital, una biblioteca&#8230; y en todos ellos reflexiona sobre la evolución y el funcionamiento de esta forma perfecta de marxismo científico. Bogdánov, tildado de idealista por el ala más ortodoxa del bolchevismo, se acerca más a George Orwell y a William S. Burroughs que a Jules Verne y a <a href="http://www.fabulantes.com/tag/herbert-george-wells/">H. G. Wells</a>. Una lectura crítica sitúa <em>Estrella Roja</em> en el terreno de las distopías y no de las utopías. Leonid se encuentra arrinconado ideológicamente y adopta soluciones drásticas, impulsivas, irracionales, que nada tienen que ver con el idealismo, sino con la más cruda condición humana. En la novela se entreven vástagos de las doctrinas totalitarias que germinaban a principios del siglo XX, como el colonialismo atroz, la supremacía de la raza, la fe ciega en el líder, y conceptos tan terribles como Lebensraum, guerra total y genocidio.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde la óptica de la ciencia-ficción, <em>Estrella Roja</em> recuerda indudablemente a varias novelas del Ekumen, la saga espacial de Ursula K. Le Guin. Es notable la idea de vecindad espacial que pone a una sociedad teóricamente utópica a las puertas de un mundo capitalista, tal y como ocurre en <em>Los desposeídos</em>. Sorprendentemente, hay otro rasgo más de la obra de Bogdánov en Le Guin: al igual que la escritora californiana rompiera las fronteras de género en <em>La mano izquierda de la oscuridad</em>, el revolucionario bielorruso describe a las mujeres marcianas con los mismos rasgos que los varones, una “evolución” que ocurre debido a la liberación femenina. Sería ridículo decir que Le Guin leyó a Bogdánov, ya que éste no fue traducido al inglés hasta 1982, pero baste nombrar estos dos temas para describir la rabiosa modernidad de esta novela centenaria.</p>
<p style="text-align: justify;">En la época en la que Bogdánov escribió <em>Estrella Roja</em> no existía ni tan siquiera una nomenclatura de la ciencia-ficción. No había un vocabulario unificado para hablar de naves espaciales o viajes intergalácticos, muchos de los avances científicos en los que se apoyan los escritores modernos todavía no existían, y cualquier relato prospectivo podía considerarse fantástico. En esta obra se adelantan los combustibles radioactivos, los problemas del frío espacial, se habla de antimateria, de trayectorias gravitacionales, de métodos de control de natalidad y suicidio asistido, de transfusiones sanguíneas e incluso de cine en tres dimensiones. Los viajeros del espacio todavía no son cosmonautas ni astronautas; para Bogdánov eran eternautas, y el enorme vehículo esférico en el que viajaban, no era un cohete, sino un Eteronef.</p>
<p style="text-align: justify;">Habitualmente, se apunta a Bogdánov como el pionero de la ciencia-ficción soviética. Si bien es verdad que no fue el primer autor en llevar rusos a Marte -Porfiri P. Infántiev realiza el mismo viaje en 1896 con <i>En otro planeta</i>, recientemente publicada en España por <a href="http://www.albaeditorial.es/php/sl.php?shop.showpage&amp;nt=7455&amp;namePage=paginaInicio.htm">Alba</a>-, el rival de Lenin sí que fue el primero en sacar la Internacional Socialista del planeta Tierra. Sí sería injusto encasillar a Bogdánov en el bloque soviético y tratarle de rara avis: <i>Estrella Roja</i> merecería estar en todas las listas de las diez obras fundacionales de la ciencia-ficción. Su calidad literaria se ajusta al pretexto con el que está escrita: la educación del proletariado, mientras que la profundidad de sus temas y la clarividencia de sus ideas están a la altura de los autores más grandes nacidos en el XIX.</p>
<p style="text-align: justify;">Además, la imaginación de Bogdánov no era mera palabrería. Formado en innumerables disciplinas y firme defensor de una educación amplia y equilibrada, el revolucionario no sólo creía en las posibilidades de lo que escribía, sino que llegó a experimentar con alguna de las maravillas que imaginaba. Así ocurrió en el caso de las técnicas de renovación del tejido vital utilizadas por los marcianos para no envejecer y que Bogdánov creía que podían llevarse a cabo mediante transfusiones sanguíneas. Médico de trinchera durante la Primera Guerra Mundial y director y fundador del Instituto de Hematología y Transfusiones Sanguíneas, Alexander Bogdánov murió en 1928 tras someterse a una de estas operaciones.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Estrella Roja</em> ha sido llevada al castellano por <a href="http://edicionesnevsky.com/">Nevsky Prospects</a>, responsables de algunas de las aventuras editoriales más interesantes de los últimos meses. Es una pena que una mala jugada del destino dejara a Bogdánov, la joya de la corona de la colección de Nevsky, con una edición a medio cocinar. El texto cuenta con algunos errores tipográficos que apagan un poco su brillo pero que en absoluto entorpecen la lectura. <em>Estrella Roja</em> fue la tercera novela publicada por la editorial y estas faltas, pecados de juventud, no son más que el reflejo de una ilusión: la de ofrecer a los lectores hispanohablantes una obra desconocida y precursora en la literatura universal.</p>
<p style="text-align: justify;">La primera edición de <em>Estrella Roja</em> se terminó de imprimir el 19 de febrero de 2010, aniversario de la emancipación de los siervos rusos en 1861. Cuando las condiciones brinden la posibilidad de lanzar una segunda edición, la obra de Bogdánov se verá acompañada en las librerías por su precuela. Hasta entonces, ¡todo el poder para Nevsky Prospects!</p>
<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/04/todo-el-poder-para-los-soviets-de-marte/">Estrella Roja, Alexander Bogdánov: ¡Todo el poder para los soviets de Marte!</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fabulantes.com/2013/04/todo-el-poder-para-los-soviets-de-marte/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>R.U.R. (Robots Universales Rossum), Karel Čapek: El origen de la palabra robot</title>
		<link>http://www.fabulantes.com/2013/02/el-origen-de-la-palabra-robot/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=el-origen-de-la-palabra-robot</link>
		<comments>http://www.fabulantes.com/2013/02/el-origen-de-la-palabra-robot/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 23 Feb 2013 16:10:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sauras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Franz Kafka]]></category>
		<category><![CDATA[Gustav Meyrink]]></category>
		<category><![CDATA[H. G. Wells]]></category>
		<category><![CDATA[Jaroslav Hašek]]></category>
		<category><![CDATA[Karel Čapek]]></category>
		<category><![CDATA[La isla del doctor Moreau]]></category>
		<category><![CDATA[Las aventuras del buen soldado Švejk]]></category>
		<category><![CDATA[Mary Shelley]]></category>
		<category><![CDATA[R.U.R.]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fabulantes.com/?p=2243</guid>
		<description><![CDATA[<p>En una isla, como la del Doctor Moreau se encuentra la fábrica de Rossum, primera compañía del mundo productora de seres artificiales: creados a imagen y semejanza de los humanos y dotados de unas habilidades extraordinarias pero carentes de sentimientos. Karel Čapek introduce en R.U.R. la palabra "robot" en la ciencia-ficción.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/02/el-origen-de-la-palabra-robot/">R.U.R. (Robots Universales Rossum), Karel Čapek: El origen de la palabra robot</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&#8220;La Naturaleza no ha encontrado más que una forma de organizar la materia viva. Hay, sin embargo, otro método más simple, más flexible y más rápido en el que la Naturaleza aún no ha pensado.&#8221; (Karel Čapek, R.U.R.)</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/tumblr_m5c594cDhf1qz5q5oo1_r1_500.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2250" alt="R.U.R." src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/tumblr_m5c594cDhf1qz5q5oo1_r1_500-190x300.jpg" width="190" height="300" /></a>Tenía 20 primaveras cuando le llovió de improvisto la idea para su primera obra de teatro. <strong>Karel Čapek</strong>, que quería ser dramaturgo, corrió al estudio de su hermano Josef, un joven pintor que exploraba el cubismo desde la recién nacida Checoslovaquia. &#8220;Escucha, Josef,&#8221; comenzó el autor, &#8220;creo que tengo una idea para una obra&#8221;. &#8220;¿Qué tipo de obra?&#8221;, masculló el pintor, que en aquel momento sostenía una brocha entre sus dientes. Y Karel se la explicó.</p>
<p style="text-align: justify;">En una isla, como la del <a title="La isla del Dr. Moreau, o de cómo ver en la oscuridad" href="http://www.fabulantes.com/2012/11/de-como-ver-en-la-oscuridad/">Doctor Moreau</a>, se encuentra la fábrica de Rossum, la primera compañía del mundo productora de seres artificiales. Creados a imagen y semejanza de los humanos, estos seres poseen unas habilidades extraordinarias, pero carecen de sentimientos. No pueden amar, ni odiar, ni sentir dolor, envidia, o lástima, porque así lo han querido sus creadores. Sin embargo, son ingenios capaces, fuertes e inteligentes. El director ejecutivo de la fábrica, Harry Domin, exporta estas fascinantes máquinas por todo el globo para liberar al ser humano de los pesados trabajos manuales. Pronto, sus creaciones empiezan a ser usadas también como carne de cañón en los campos de batalla.</p>
<p style="text-align: justify;">Un día llega a la isla Helena, la inocente y bienintencionada hija de un importante político. Domin y su equipo de investigadores, ingenieros y doctores, la reciben por deferencia hacia su padre. Activista en la Liga de la Humanidad, Helena aboga por la liberación de estos seres y pide a los dirigentes de Rossum que doten a las máquinas de los sentimientos que les faltan para convertirse en humanos. Favorecida con los mismos encantos que su célebre tocaya de Troya e igualmente predestinada para desatar el caos, enamora a todo el personal de Rossum y termina casada con Domin.</p>
<p style="text-align: justify;">El jefe de laboratorio de la fábrica cede con el paso de los años al embrujo de Helena y comienza a introducir las alteraciones en los diseños que la mujer anhela. Los cambios resultan ser catastróficos: las máquinas toman consciencia de su esclavitud y se rebelan contra los humanos en una conquista despiadada de todo el planeta.</p>
<p style="text-align: justify;">“Escríbela,” insistió el pintor, sin levantar la vista del lienzo o sacarse el pincel de la boca. Su indiferencia resultaba insultante. “Pero,” dijo el autor, “no sé cómo llamar a estos trabajadores artificiales. Podría llamarles Labori, pero me resulta un poco libresco.”</p>
<p style="text-align: justify;">“Entonces llámalos Robots,” murmuró el pintor, brocha en boca, y continuó su trabajo.</p>
<p style="text-align: justify;">Así nacieron los primeros robots, en una obra de teatro llamada <em><strong>R.U.R.</strong></em> publicada en 1920 y llevada a escena tan sólo un año más tarde; o, al menos, así es cómo lo contó el diario <em>Lidove Noviny</em>, en su edición del 24 de diciembre de 1933. Karel Čapek era ya un dramaturgo consagrado cuando se publicó este artículo y su ópera prima sobre cómo el progreso tecnológico de entreguerras podía desencadenar la destrucción de la humanidad había brillado en las salas de Londres, París y Nueva York.</p>
<p style="text-align: justify;">En España, la última edición en papel del estreno literario de Karel Čapek data de 2004 y se encuentra descatalogada. Un desplante para uno de los pioneros de la ciencia-ficción y para el primer autor de teatro al que reseñamos en <strong>Fabulantes</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Neovintage3-karel-capek-pri-praci.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2251" alt="karel capek" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Neovintage3-karel-capek-pri-praci-219x300.jpg" width="219" height="300" /></a>Para entender a Čapek tenemos que trasladarnos a la Checoslovaquia del primer tercio del siglo XX. Recién independizada del Imperio Austro-Húngaro, en 1920 la joven república era un país multiétnico formado por checos, eslovacos, alemanes, húngaros, rutenos, judíos y polacos. Tras la primera Guerra Mundial, Checoslovaquia se había convertido en un estado bisagra entre los poderes germánicos y los Balcanes, y sus habitantes sufrían más que en ninguna otra nación europea el miedo a una segunda gran guerra. La industrialización al servicio de la guerra, el progreso tecnológico de entreguerras y el temor ante la fragilidad de la civilización europea estaban más presentes en Čapek que en ningún otro autor de ciencia-ficción de su época.</p>
<p style="text-align: justify;">Parecen obligadas las referencias a <a href="http://www.fabulantes.com/tag/herbert-george-wells/">H. G. Wells</a> y al Frankenstein de Mary Shelley y tampoco conviene olvidarse de Kafka o de Gustav Meyrink y su desgarrador Golem cuando abrimos <em>R.U.R.</em>, pero el verdadero espíritu que transmite la voz de Čapek se encuentra en una novela contemporánea al dramaturgo: <em>Las aventuras del buen soldado Švejk</em>, de Jaroslav Hašek. Ambos fueron antifascistas militantes, prohibidos de inmediato por los nazis tras la anexión de Checoslovaquia, y convenientemente olvidados por los prebostes soviéticos que veían en sus obras una alarmante ausencia de dogmatismo.</p>
<p style="text-align: justify;">Hašek y Čapek son los exponentes del humor trágico checo, de la desesperación ante el absurdo militar, de la montaña rusa de sensaciones y de las ideas contradictorias a las que se enfrenta continuamente el hombre. En <em>R.U.R.</em> conviven durante un preludio y cuatro actos personajes poco profundos, con el relieve necesario para enganchar a al lector a una historia que se termina en una tarde pero sin el peso suficiente como para dejarle huella.</p>
<p style="text-align: justify;">Y, sin embargo, sería injusto recordar la obra tan sólo por innovar con el término Robot; los checos nos han dejado palabras que desgraciadamente se usan mucho más todos los días, como dólar o pistola y nadie ha estigmatizado a sus inventores. <em>R.U.R.</em> tiene su puesto en el Olimpo de la ciencia-ficción por ser una obra que en una línea parece alineada con las tesis marxistas y la lucha de clases y en la siguiente hace una reivindicación del Génesis, por parecer el epítome del teatro burgués y, a continuación, tonarse anárquica, cruda y violenta.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>R.U.R.</em> le da una patada a la ciencia y el más cálido de los abrazos, es una pesadilla para los utópicos y también la primera chispa de renacer y esperanza. Es una tragicomedia de cien páginas con los fallos y virtudes de cualquier ser humano.</p>

<a href='http://www.fabulantes.com/2013/02/el-origen-de-la-palabra-robot/tumblr_mfb5lxardi1qhttpto1_1280/' title=''><img width="290" height="290" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/tumblr_mfb5lxARDi1qhttpto1_1280-290x290.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Ilustración del Australiano Ashley Wood, http://www.ashleywoodartist.com/" /></a>
<a href='http://www.fabulantes.com/2013/02/el-origen-de-la-palabra-robot/r-u-r-_by_karel_capek_1939/' title=''><img width="290" height="290" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/R.U.R._by_Karel_Čapek_1939-290x290.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Cartel de 1939 para la puesta en escena de R.U.R.  en Nueva York, dirgida por Remo Bufano." /></a>

<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/02/el-origen-de-la-palabra-robot/">R.U.R. (Robots Universales Rossum), Karel Čapek: El origen de la palabra robot</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fabulantes.com/2013/02/el-origen-de-la-palabra-robot/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Fragmentos de la enciclopedia délfica, Miguelanxo Prado: La curiosidad del pintor</title>
		<link>http://www.fabulantes.com/2013/02/la-curiosidad-del-pintor/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=la-curiosidad-del-pintor</link>
		<comments>http://www.fabulantes.com/2013/02/la-curiosidad-del-pintor/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 02 Feb 2013 12:35:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sauras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cómic/ Ilustración]]></category>
		<category><![CDATA[Arthur C. Clarke]]></category>
		<category><![CDATA[El vagabundo de los limbos]]></category>
		<category><![CDATA[Fragmentos de la enciclopedia délfica]]></category>
		<category><![CDATA[Fragmentos de la enciclopedia galáctica]]></category>
		<category><![CDATA[Frank Herbert]]></category>
		<category><![CDATA[Herbert George Wells]]></category>
		<category><![CDATA[Isaac Asimov]]></category>
		<category><![CDATA[Josep Toutain]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Ribera]]></category>
		<category><![CDATA[Miguelanxo Prado]]></category>
		<category><![CDATA[Moebius]]></category>
		<category><![CDATA[Norma Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Stanislaw Lem]]></category>
		<category><![CDATA[Trazo de tiza]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fabulantes.com/?p=2118</guid>
		<description><![CDATA[<p>Angulema, día 3: nos lanzamos al hiperespacio para traeros Fragmentos de la enciclopedia Délfica, la opera prima de Miguelanxo Prado, muy influida por los grandes maestros de la ciencia-ficción europea y de Asimov.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/02/la-curiosidad-del-pintor/">Fragmentos de la enciclopedia délfica, Miguelanxo Prado: La curiosidad del pintor</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&#8220;Es paradójico que andemos por el universo buscando con quién compartirlo y que cuando lo encontramos no podamos comunicarnos&#8230; Paradójico y triste.&#8221; (Miguelanxo Prado, <i>Fragmentos de la enciclopedia délfica</i>)</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Portada_Enciclopedia_Délfica.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2121" title="Portada_Enciclopedia_Délfica" alt="Portada_Enciclopedia_Délfica" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Portada_Enciclopedia_Délfica-210x300.jpg" width="210" height="300" /></a>Ningún autor español ha cautivado tanto al jurado del Festival de Angulema como lo hizo en la década de los noventa <strong>Miguelanxo Prado</strong> (A Coruña, 1958). En el lapso de tres años, el artista gallego se llevó dos premios Alph-Art al mejor álbum extranjero: en 1991 con su adaptación de <i>Manuel Montano</i> y en 1994 gracias al inquietante <i>Trazo de tiza</i>.</p>
<p style="text-align: justify;">Atraído por los grandes nombres de la pintura y tras unos años de estudios de arquitectura, Prado llegó al mundo de la historieta con más curiosidad que devoción. Al adentrarse tarde en los cómics, el autor gallego tuvo una cierta carencia de referentes que sorprendentemente obró en su favor. A sus 25 años, cuando se lanzó a publicar su primer álbum, Miguelanxo Prado no sentía una especial reverencia hacia ningún autor, no tenía ídolos a los que buscaba desesperadamente imitar y tampoco tenía miedo. Era un historietista virgen, con un don que ya había empezado a explotar en sus exposiciones como pintor y un amor por la ciencia-ficción europea que le mantenía enfrascado entre los relatos de <a href="http://www.fabulantes.com/tag/arthur-c-clarke/">Arthur C. Clarke</a>, <a href="http://www.fabulantes.com/?s=stanislaw">Stanislaw Lem</a> y George Orwell.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Fragmentos-de-la-enciclopedia-délfica-surrogate.jpg"><img class="alignright  wp-image-2130" title="Conexión" alt="Conexión" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Fragmentos-de-la-enciclopedia-délfica-surrogate-167x300.jpg" width="167" height="300" /></a>Quizá por esto, cuando se acercó a Josep Toutain, el sheriff de los tebeos en la España de los ochenta, le fue sencillo jugar la carta de la ciencia-ficción. Prado llegó con tres ideas a su reunión con el editor y la que salió adelante fue <i>Fragmentos de la enciclopedia galáctica</i>, una ambiciosa historia de la humanidad en 10.000 años de evolución y expansión espacial. Reeditado por Norma Editorial hace algo más de una década, la ópera prima de Miguelanxo Prado combina sus tres referentes europeos con Isaac Asimov y Frank Herbert, tiene una destilación de <a href="http://www.fabulantes.com/tag/herbert-george-wells/">H. G. Wells</a> y una pátina del más fantástico <a href="http://www.fabulantes.com/tag/moebius/">Moebius</a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Enfrentado al folio en blanco, el dibujante escribió: &#8220;el hombre, pese a sus terribles y constantes errores y su ceguera autodestructiva, continúa su evolución, a la vez que se expande por el cosmos&#8221;. De esta frase nació una docena de capítulos autoconclusivos que abarca desde la era Atómica en 1945 hasta la era Délfica en torno al año 10.000. Entre tanto, el hombre pasa por la era Solar, en la que se establece en los cuerpos celestes más cercanos a la Tierra y abandona el centralismo del planeta madre; la Paleocósmica, de exploración espacial, evolución genética e involución política; la Mesocósmica, con lucha de clases y razas, y experimentación con la individualidad; y la Neocósmica, o de contacto con otros seres inteligentes, ampliación de la conciencia y abandono de las raíces.</p>
<p style="text-align: justify;">Miguelanxo Prado presenta en este tomo, que fue originalmente publicado en la extinta revista <i>1984</i>, una revisión inteligente de la sociedad platónica, y la somete a una continua lucha de clases, al aburguesamiento y decadencia de sus dirigentes, y a la invasión o la conquista cultural. En la nueva sociedad de <strong><i>Fragmentos de la enciclopedia délfica</i></strong>, los hombres toman el papel de reyes-filósofos e incluso coquetean con su deificación; los androides representan a los soldados, fuertes, fieles y vigilantes; y los monos-productores, a los que el hombre dota de inteligencia, son a la vez mano de obra y carne de cañón, clase oprimida, revolucionaria, motor del cambio y protagonista último de la historia. “¿Para qué nos has dado la inteligencia?”, inquiere un simio a un humano, “¿para que sintamos la amargura de saber que somos tus esclavos?&#8230; ¿Para eso?”<a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Fragmentos-de-la-enciclopedia-délfica-panel.jpg"><img class="alignleft size-large wp-image-2125" title="Panel" alt="Panel" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Fragmentos-de-la-enciclopedia-délfica-panel-1024x293.jpg" width="1024" height="293" /></a></p>
<p style="text-align: justify;"><i>La República</i> de Platón no es el único toque de clasicismo que se concede el autor. El propio nombre de la obra, del que en un momento nos puede distraer la portada de un mono junto a varios delfines, es un bromista homenaje al oráculo de Apolo y augura, al mismo tiempo, un deje profético  en la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Pero cómo enfrentarse a 10.000 años de legado en 92 páginas? Prado decide hacerlo a través de historias cerradas de individuos que funcionan como pequeños bocados de un gran banquete. En un anexo publicado en la reedición, él mismo confiesa: “para abarcar más de diez mil años de hipotético futuro del hombre en casi cien páginas había que ser o un expertísimo narrador o un inconsciente: yo fui lo segundo”. Si bien es cierto que el dibujante gallego no tenía experiencia cuando se lanzó a ensamblar el guión de su ópera prima, lo que no se puede negar es que eligió el maestro y la fórmula más adecuada para vincular sus historias. Tomando como ejemplo la Enciclopedia Galáctica que Asimov utiliza en <i>Fundación</i>, Miguelanxo Prado comienza todos los capítulos con una entrada del compendio de las memorias humanas.<a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Fragmentos-de-la-enciclopedia-délfica-levitación.jpg"><img class="alignleft size-large wp-image-2126" alt="Levitación" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Fragmentos-de-la-enciclopedia-délfica-levitación-1024x318.jpg" width="1024" height="318" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Miguelanxo Prado no fue el primer autor en español al que Angulema rindió homenaje y seguro que no será el último. Antes de su éxito, el gran salón francés del cómic se inclinó ante Julio Ribera, el pionero de <i>El vagabundo de los limbos</i>, aplaudió a los argentinos José Antonio Muñoz y Carlos Sampayo, y celebró el <i>Paracuellos</i> de Carlos Giménez.</p>
<p style="text-align: justify;">Los que conozcan a Prado por <i>Tangencias</i>, <i>Manuel Montano</i> o <i>Trazo de tiza</i> se sorprenderán ante la ausencia de sus gamas de color tan características en <i>Fragmentos de la enciclopedia délfica</i>, pero no deberían dejar que eso les coartara en el momento de acercarse a esta obra. Miguelanxo Prado ya era tan especial, delicado e inclasificable en su ópera prima como lo es ahora y, además, tenía el descaro, la inocencia y la ambición del autor joven que cree que su primer trabajo va a ser el definitivo.
<a href='http://www.fabulantes.com/2013/02/la-curiosidad-del-pintor/fragmentos-de-la-enciclopedia-delfica-nave-espacial/' title='Nave-espacial'><img width="290" height="290" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Fragmentos-de-la-enciclopedia-délfica-nave-espacial-290x290.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Nave-espacial" /></a>
</p>
<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/02/la-curiosidad-del-pintor/">Fragmentos de la enciclopedia délfica, Miguelanxo Prado: La curiosidad del pintor</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fabulantes.com/2013/02/la-curiosidad-del-pintor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Prospectivas. Antología del cuento de ciencia ficción española actual, varios autores: El dinosaurio todavía  estaba allí</title>
		<link>http://www.fabulantes.com/2013/01/el-dinosaurio-todavia-estaba-alli/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=el-dinosaurio-todavia-estaba-alli</link>
		<comments>http://www.fabulantes.com/2013/01/el-dinosaurio-todavia-estaba-alli/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 18 Jan 2013 17:30:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sauras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Pavón]]></category>
		<category><![CDATA[César Mallorquí]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Mares]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Vaquerizo]]></category>
		<category><![CDATA[Elia Barceló]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Ángel Moreno]]></category>
		<category><![CDATA[Joaquín Revuelta]]></category>
		<category><![CDATA[José Ramón Vázquez]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Jacinto Muñoz Rengel]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Miguel Aguilera]]></category>
		<category><![CDATA[Julián Díez]]></category>
		<category><![CDATA[León Arsenal]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Vilas]]></category>
		<category><![CDATA[Matías Candeira]]></category>
		<category><![CDATA[Prospectivas. Antología del cuento de ciencia ficción española actual]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Marín]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Bartual]]></category>
		<category><![CDATA[Rodolfo Martínez]]></category>
		<category><![CDATA[Salto de página]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Eximeno]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fabulantes.com/?p=1959</guid>
		<description><![CDATA[<p>Dieciocho autores enarbolan con orgullo y buen hacer el pabellón de la ciencia-ficción en castellano en Prospectivas. Antología del cuento de ciencia-ficción española actual, un popurrí de estilos, discursos y temas al nivel de los grandes referentes del género.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/01/el-dinosaurio-todavia-estaba-alli/">Prospectivas. Antología del cuento de ciencia ficción española actual, varios autores: El dinosaurio todavía  estaba allí</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">“A partir de los estudios de Julián Díez, los teóricos dividimos el género en dos líneas: la ciencia ficción propiamente dicha (más maravillosa, más preocupada por el mero efecto) y la ficción prospectiva (cuya obsesión es la reflexión intelectual).” Fernando Ángel Moreno.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/01/Prospectivas_Portada.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1960" title="Prospectivas_Portada" alt="Prospectivas_Portada" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/01/Prospectivas_Portada-196x300.jpg" width="196" height="300" /></a>Existe un tabú compartido entre editores, lectores y críticos en España. Es un tabú autoimpuesto, que afecta por igual a gente de todos los ámbitos y hace pedazos a la literatura de género. La fantasía, la ciencia-ficción y el terror no están a la altura del resto de obras de ficción. Sobre esta falacia se ha construido una categoría aparte que podríamos denominar como “literatura de lo aceptable”; está bien leer a Dan Brown y a Tom Clancy, ¿pero quién es esa tal Ursula K. Le Guin y qué demonios es el Ekumen? La ciencia-ficción, desgraciadamente, no es parte de lo aceptable y en las revistas, librerías y vagones de metro vive apartada, en una esquina, sin hacer mucho ruido y a veces temerosa de sí misma. Esta marginación, este tabú que casi siempre se niega, que se da por caduco o muerto, resulta fácilmente demostrable. Libros como el que hoy nos ocupa desvelan con estruendo que el tabú sigue allí, como el dinosaurio de Monterroso, y que cuando despertemos de esta reseña, aún no se habrá ido.</p>
<p style="text-align: justify;">No se explica si no la magnífica crítica que rodea a <strong><i>Prospectivas. Antología del cuento de ciencia-ficción española</i> actual</strong> (Salto de Página, 2012). Extraordinaria, atípica y valiente, completamente recomendable&#8230; Ni un ataque a su calidad, ni un menosprecio al género. Las páginas que han dado cabida al análisis alaban la destreza con la que han sido escogidos los relatos, sacan pecho recordando la edad de oro de la ciencia ficción en España, y absolutamente nadie etiqueta la ciencia-ficción patria como un rincón apestado de la literatura, algo a lo que mirar con condescendencia, un género menor. Si no existiera ese tabú y a tenor de estos halagos, la ciencia-ficción española sería portada de las secciones literarias una y otra vez, y los autores que decidieron cultivarla habría vivido de la tecla sin la necesidad de pasarse a la juvenil, a la policíaca, o a cualquier otra novela con más visibilidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Fabulantes</em> nació con la misión de dar voz a relatos como los que hoy tenemos entre manos, joyas a las que ningún tasador restaría valor, pero que a ojos del comprador resultan mal engarzadas y podrían acabar escondidas en el trastero, con los regalos de boda horribles y los muebles viejos. <strong>Fernando Ángel Moreno</strong> y la editorial <a href="http://www.saltodepagina.com/">Salto de Página</a> han conseguido un libro redondo, una edición de bandera, de las que se colocan sobre un estante con la certeza de haber mejorado la librería. <i>Prospectivas</i> es una antología infalible que actualiza la recopilación de Julián Díez publicada por Minotauro hace una década. Bravo por ambas. Con armas semejantes es una alegría salir a librar la batalla por la ciencia-ficción en España.</p>
<p style="text-align: justify;">Si atendemos exclusivamente a los nombres que se reúnen en <i>Prospectivas</i>, ya se presagia un viaje excitante. <strong>César Mallorquí</strong>, <strong>Elia Barceló</strong>, <strong>Rafael Marín</strong>, <strong>León Arsenal</strong>, <strong>Juan Miguel Aguilera</strong>, <strong>Manuel Vilas</strong>, <strong>Rodolfo Martínez</strong>, <strong>Joaquín Revuelta</strong>, <strong>Daniel Mares</strong>, <strong>Eduardo Vaquerizo</strong>, el propio <strong>Julián Díez</strong>, <strong>Juan Antonio Fernández Madrigal</strong>, <strong>Santiago Eximeno</strong>, <strong>Juan Jacinto Muñoz Rengel</strong>, <strong>Carlos Pavón</strong>, <strong>Roberto Bartual</strong>, <strong>Matías Candeira</strong> y <strong>José Ramón Vázquez</strong>, aportan, cada uno, un relato. Fernando Ángel Moreno (Madrid, 1971), profesor de Teoría del Lenguaje Literario en la Universidad Complutense de Madrid y co-director de la revista <i>Hélice</i>, prologa la antología y guía al neófito a través de las 18 perlas que, organizadas en orden cronológico, cumplen con la tarea de representar a la ciencia-ficción española de los últimos 30 años.</p>
<p style="text-align: justify;">Sólo por el texto del profesor de la Universidad Complutense, la edición ya valdría la pena. Una gozada de prólogo académico en el que se desgranan las características de la <em>sci-fi</em> española, se ponen las bases para definir la ciencia ficción prospectiva, o especulativa, en oposición a la ciencia ficción maravillosa y se avanza <i>grosso modo</i> qué va a aparecer en las páginas de <i>Prospectivas</i>.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/01/Julian_Diez.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1961" title="Julian_Diez" alt="Julian_Diez" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/01/Julian_Diez-300x231.jpg" width="300" height="231" /></a>Lo que aparece es, ni más ni menos, que un extracto de las mejores incursiones en el género desde 1981. <i>Prospectivas</i> se abre con <a href="http://www.fabulantes.com/2012/12/la-humanidad-es-tan-solo-un-recuerdo/"><i>El rebaño</i></a>, de César Mallorquí, al que hace poco dedicamos un artículo con motivo del penúltimo fin del mundo, y continúa con <i>La estrella</i>, de Elia Barceló y <i>Mein Führer</i><b>,</b> de Rafael Marín. Tres textos muy distintos -el primero, apocalíptico, un relato de contacto con alienígenas muy lírico, y otro satírico de paradojas temporales- que aunque ya se incluyeron en la <i>Antología de la ciencia-ficción española 1982-2002 </i>que mencionábamos anteriormente, siguen siendo fundamentales para entender las tres décadas que abarca Salto de Página.</p>
<p style="text-align: justify;">El recopilatorio es profuso en temas y en estilos. Desde las distopías de <i>El olor profundo de la tierra</i>, de Fernández Madrigal, y <i>Brigada Diógenes</i>, de Muñoz Rengel, a un <em>proto-cyberpunk</em> a lo <a href="http://www.fabulantes.com/?s=bester">Alfred Bester</a> en <i>La carretera</i> de Rodolfo Martínez, con influencias u homenajes a <a href="http://www.fabulantes.com/tag/stanislav-lem/">Lem</a> y <a href="http://www.fabulantes.com/tag/philip-k-dick/">K. Dick</a> en <i>Patrick Hannahan y las guerras secretas</i> de Eduardo Vaquerizo, a <a href="http://www.fabulantes.com/tag/ray-bradbury/">Bradbury</a>, Douglas Adams, <a href="http://www.fabulantes.com/tag/arthur-c-clarke/">Arthur C. Clarke</a>, o los mangas de Katsuhiro Otomo. Entre las novedades respecto a la antología de Minotauro, merecen un apartado especial los dos relatos inéditos que se incluyen en este volumen -el de Vaquerizo y el del autor más joven, José Ramón Vázquez, que cierra <em>Prospectivas</em> con <i>Neo Tokyo Blues</i>-, además de los de León Arsenal, <i>Besos de alacrán</i>, una narración paciente con muchísimo estilo, y el de Julián Díez, <i>Tren</i>, que en esta ocasión no se limita a ver los toros desde la barrera y contribuye con una revisión de los atentados de Atocha de 2004 crítica, fresca y muy incisiva.</p>
<p style="text-align: justify;">Ésta es la segunda vez que Salto de Página nos sorprende gratamente en <em>Fabulantes</em>. La primera fue con <a href="http://www.fabulantes.com/2012/10/inquietudes-de-fantasia/"><i>Perturbaciones</i></a>, su antología del relato fantástico español, y ya estamos deseando leer <i>Aquelarre</i>, un repaso al cuento de terror. Mantener este nivel va a suponer un reto muy serio, pero si lo consiguen, será sinónimo de éxito.</p>
<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/01/el-dinosaurio-todavia-estaba-alli/">Prospectivas. Antología del cuento de ciencia ficción española actual, varios autores: El dinosaurio todavía  estaba allí</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fabulantes.com/2013/01/el-dinosaurio-todavia-estaba-alli/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El rebaño, César Mallorquí: La humanidad es tan sólo un recuerdo</title>
		<link>http://www.fabulantes.com/2012/12/la-humanidad-es-tan-solo-un-recuerdo/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=la-humanidad-es-tan-solo-un-recuerdo</link>
		<comments>http://www.fabulantes.com/2012/12/la-humanidad-es-tan-solo-un-recuerdo/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 08 Dec 2012 11:50:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sauras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apocalipsis]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[César Mallorquí]]></category>
		<category><![CDATA[El rebaño]]></category>
		<category><![CDATA[Prospectivas. Antología del cuento de ficción española actual]]></category>
		<category><![CDATA[Salto de página]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fabulantes.com/?p=1507</guid>
		<description><![CDATA[<p>En El rebaño, la humanidad se ha extinguido y de sus vestigios sólo dan fe un perro pastor y un satélite. El relato que aquí analizamos es una joya de la ciencia-ficción, una anomalía irrepetible en la que su hábil autor reflexiona sobre el valor y el sentido de la vida. Imprescindible.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/12/la-humanidad-es-tan-solo-un-recuerdo/">El rebaño, César Mallorquí: La humanidad es tan sólo un recuerdo</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&#8220;Pero la hipótesis en que estaba trabajando últimamente era, con mucho, la más enajenada: la humanidad se negaba a hablar con él, porque él, en algún momento, la había ofendido. ¿Cómo? Eso seguía siendo un enigma, pero no cabía duda de que se trataba de un gran pecado, algo tan atroz que el Hombre decidió volverle la espalda. Y, de esa sencilla manera, Geosat había descubierto la religión y la paranoia.” (César Mallorquí, <em>El rebaño</em>)</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/12/Prospectivas.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1508" title="Prospectivas" alt="Prospectivas" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/12/Prospectivas-196x300.jpg" width="196" height="300" /></a>Ningún autor es una isla. Un escritor es producto de lo que ve, de lo que escucha, de lo que estudia&#8230; pero, sobre todo, de lo que lee. <strong>César Mallorquí</strong> (Barcelona, 1953) leyó desde muy pequeño. Su padre, José Mallorquí, dio vida en los años 40 del siglo pasado al popular El Coyote, un personaje memorable en la literatura española que gozó de muchísimo éxito durante un par de décadas. César creció en el taller de un fabricante de historias y, como un alumno aplicado, aprendió pronto el oficio. El joven Mallorquí se convirtió en el autor español que mejor entendió los mecanismos de la ciencia ficción y <strong><em>El rebaño</em></strong>, un relato apocalíptico que reflexiona sobre el rechazo a la soledad, ha sido, hasta hoy, insuperable.</p>
<p style="text-align: justify;">Y si atendemos a los avanzados conocimientos astrofísicos de los mayas, va a quedarse para siempre como el máximo exponente del género en España. Quedan 15 días para el fin del mundo y por eso queremos, desde Fabulantes, aprovechar nuestras últimas horas de luz para recomendar<em> El rebaño</em>, un texto muy apropiado para ir entrando en harina y prepararnos para la desaparición de una raza, la nuestra, que según las fantasías de Mallorquí, sólo dejará un breve recuerdo.<span id="more-1507"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La humanidad se ha extinguido. No queda nadie. Un perro pastor llamado Brezo y un satélite de observación bautizado como Geosat son las voces que nos guían por un planeta que hasta hace 12 años era el patio de recreo de los seres humanos y que ahora vuelve a ser salvaje. Estas dos entidades, Brezo y Geosat, son a la vez testigos de la desaparición del hombre y pruebas de su existencia. Quizá las últimas pruebas. Su mera razón de ser ya no tiene ningún sentido pero ambos cumplen con su cometido a pesar de la ausencia de su creador.</p>
<p style="text-align: justify;">Geosat orbita alrededor de la Tierra sumamente perturbado por su soledad. El satélite, que desarrolla conciencia de sí mismo al verse alterada su rutina, juega con el solipsismo y la paranoia, siente el rechazo y se obstina en retomar el contacto con unos seres a los que se niega a dar por muertos.</p>
<p style="text-align: justify;">Brezo, mientras tanto, continúa  con fidelidad el trabajo para el que fue entrenado: saca todas las mañanas a las ovejas del corral, las conduce por el bosque hasta los pastos, las agrupa, cuida de ellas y las acompaña sanas y salvas de vuelta a casa. Para Brezo, que se refugia en sus recuerdos, la razón del rebaño es el rebaño en sí mismo, y aunque añora la vida con el pastor y con sus dos antiguos compañeros, Rayo y Trueno, es incapaz de plantearse no repetir a diario su misión, aunque sienta cercana su propia muerte.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/12/cesar-mallorqui-021.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1512" title="César_Mallorquí" alt="César_Mallorquí" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/12/cesar-mallorqui-021-235x300.jpg" width="235" height="300" /></a>Mallorquí trata la muerte, en este relato del tercer jinete del apocalipsis, para hacernos reflexionar sobre el valor y el sentido de la vida. Geosat y Brezo están condenados a una existencia vacua al desaparecer el hombre, pero una vez ellos encuentren su final y se diluya el propósito de su propia vida, el último hálito del ser humano también se apagará. Un ser humano al que se trata con mayúsculas en <em>El rebaño</em>, como a un Dios, a un creador que se despide a la francesa sin dejar respuestas a una cadena demasiado larga de interrogantes.</p>
<p style="text-align: justify;">Las preocupaciones que aquejan a Mallorquí durante la narración y también el modo con el que las encara son el resultado de la suma de sus lecturas. El escritor no esconde sus referencias a <a href="http://www.fabulantes.com/tag/ray-bradbury/">Bradbury</a>, con su sensibilidad evocadora y su acento nostálgico, a Robert Silverberg o a <a href="http://www.fabulantes.com/tag/alfred-bester/">Alfred Bester</a>, y algún lector seguro que encontrará paralelismos con obras de Harlan Ellison o Clifford D. Simak. A través de Brezo y Geosat se tocan muchos grandes temas con tanta naturalidad que parece como si se pasara de puntillas por encima de ellos.</p>
<p style="text-align: justify;">Fue una lástima que Mallorquí abandonara la ciencia ficción. Desencantado por el papel que el fantástico juega en el negocio editorial español, Mallorquí se pasó a la literatura juvenil para profesionalizarse; sin embargo, antes de irse, disfrutó de un premio Gigamesh y un UPC, se hizo con un Domingo Santos y dos premios Alberto Magno. Su lirismo, sus giros y sus soluciones, le convertían en un narrador superdotado para haber dignificado el género, pero su estancia entre las novedades de ciencia ficción pronto será, igual que el Hombre en <em>El rebaño</em>, un capítulo olvidado.</p>
<p style="text-align: justify;">Ya sabemos que sólo faltan dos semanas para que llegue el apocalipsis, pero todavía hay tiempo de sobra para devorar el más sabroso medio centenar de páginas que ha brindado la ciencia ficción española. <em>El rebaño</em> fue publicado por primera vez en <em>El círculo de Jericó</em> (Ediciones B, 1995) y seleccionado en 2002 dentro de una antología del género en España, aunque para encontrarlo fresco y crujiente, nada mejor que acercarse a <em>Prospectivas. Antología del cuento de ficción española actual</em>, que la editorial Salto de página ha puesto este año en las librerías. Una apuesta valiente y de recorrido, sea o no sea verdad que al mundo le quedan dos días.</p>
<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/12/la-humanidad-es-tan-solo-un-recuerdo/">El rebaño, César Mallorquí: La humanidad es tan sólo un recuerdo</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fabulantes.com/2012/12/la-humanidad-es-tan-solo-un-recuerdo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Las aventuras de la princesa y el señor Fu, Patrick Rothfuss: La gallina de los huevos de oro</title>
		<link>http://www.fabulantes.com/2012/10/la_gallina_de_los_huevos_de_oro/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=la_gallina_de_los_huevos_de_oro</link>
		<comments>http://www.fabulantes.com/2012/10/la_gallina_de_los_huevos_de_oro/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 12 Oct 2012 11:33:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sauras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cómic/ Ilustración]]></category>
		<category><![CDATA[El nombre del viento]]></category>
		<category><![CDATA[George R. R. Martin]]></category>
		<category><![CDATA[La princesa y el señor Fu: la cosa de debajo de la cama]]></category>
		<category><![CDATA[Neil Gaiman]]></category>
		<category><![CDATA[Patrick Rothfuss]]></category>
		<category><![CDATA[Plaza y Janés]]></category>
		<category><![CDATA[Tim Powers]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fabulantes.com/?p=1194</guid>
		<description><![CDATA[<p>Patrick Rothfuss se toma un descanso de su balada sobre el asesino de reyes para contar un irregular cuento no pensado para niños, La princesa y el señor Fu: la cosa de debajo de la cama.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/10/la_gallina_de_los_huevos_de_oro/">Las aventuras de la princesa y el señor Fu, Patrick Rothfuss: La gallina de los huevos de oro</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&#8220;Érase una vez una Princesa que vivía en un castillo de mazapán&#8230;&#8221; (Patrick Rothfuss, <em>Las aventuras de la princesa y el señor Fu: la cosa de debajo de la cama</em>)</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/10/Portada_Las_aventuras_de_la_princesa_y_el_senor_fu.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1195" title="Portada_Las_aventuras_de_la_princesa_y_el_senor_fu" alt="Portada_Las_aventuras_de_la_princesa_y_el_senor_fu" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/10/Portada_Las_aventuras_de_la_princesa_y_el_senor_fu-300x259.jpg" width="300" height="259" /></a>Antes de que Disney convirtiera en algodón de azúcar las historias de Perrault y de los hermanos Grimm, los cuentos tradicionales eran ácidos y picantes, cornucopias de detalles sórdidos y finales macabros; si tenían que morder para causar impresión, lo hacían hasta el hueso, royendo astillas y sorbiendo el tuétano. Parece que el siglo XXI verá el renacer de estas historias oscuras, con Tim Burton soliviantando los cines y <a href="http://www.fabulantes.com/?s=gaiman">Neil Gaiman</a> las librerías. El último en sumarse a esta revolución de lo añejo ha sido <strong>Patrick Rothfuss</strong> (Wisconsin, 1973), quien ya ganara el bingo de la fantasía con <a href="http://www.fabulantes.com/2012/02/la-matrioska-de-la-fantasia/"><em>El nombre del viento</em></a>, y que ahora irrumpe en las estanterías reservadas a los libros ilustrados con un relato fallido a caballo entre lo infantil y lo macabro, en colaboración con su amigo dibujante Nate Taylor.<span id="more-1194"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Las aventuras de la princesa y el señor Fu: la cosa de debajo de la cama</em></strong>, recién publicado en España por <a href="http://www.megustaleer.com/sello/PJ/Plaza-Janes">Plaza &amp; Janés</a>, es el último huevo de oro de Rothfuss, un tipo extraordinariamente entrañable que se tiene ganados a sus lectores con una mezcla de simpatía y buen hacer literario, y a las editoriales con unas cifras de ventas envidiables. Su nuevo librito, de apenas 70 láminas en blanco y negro, es una pataleta contra las narraciones edulcoradas, los cuentos de hadas de final feliz y las fábulas con moraleja.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta rabieta ilustrada no es más que una broma del bueno de Rothfuss, una payasada que empezó en 2001 a los pies de su cama en Wisconsin, mientras improvisaba una historia de dormir para su novia. Después de nueve años como estudiante universitario, Patrick le había cogido tanto cariño al campus que se había instalado allí como profesor adjunto. Sus horarios nocturnos no facilitaban la convivencia con su novia, Sarah, que se acostaba temprano todas las noches para madrugar al día siguiente. El norteamericano comenzó a irritarse a medida que fue hilando el cuento de hadas, al ver que caía en tópico tras tópico y que la historia era cada vez más dulce, así que decidió darle un oscuro giro final. Ojiplática, completamente desvelada, Sarah le exigió que cambiara el final, que así no se podría dormir y Patrick se inventó un desenlace más apacible. Pero apenas hubo terminado, la chinche del inconformismo le volvió a picar y articuló una nueva conclusión todavía más chirriante y siniestra.</p>
<p style="text-align: justify;">Al día siguiente, Sarah, ojerosa, bostezando, corrió a contarle a sus amigos la historia de la princesa, su castillo de mazapán, sus peluches y el terror de debajo de su cama. Uno de ellos, Nathan Taylor, se propuso dibujarla y en diciembre de 2009, ocho años después de la noche en vela, Subterranean Press publicó la historia en Estados Unidos.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Qué ocurrió durante esos ocho años para que una broma se convirtiera en libro, hoy traducido al castellano y disponible en las librerías de medio mundo? Lo que sucedió fue, simple y llanamente, la irrupción de Rothfuss en el panorama fantástico. <em>El nombre del viento</em> y su continuación, <em>El temor de un hombre sabio</em>, recogieron la buena cosecha sembrada por <a href="http://www.fabulantes.com/?s=martin">George R. R. Martin</a> con <em>Canción de hielo y fuego</em> (Juego de tronos, en su versión televisiva), acumulando lectores y beneficios como ninguna otra saga hubiera hecho antes. Subterranean Press estaba de enhorabuena: durante los años de sequía de Martin, Rothfuss salvaría el género fantástico.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/10/La-Princesa_y_el_oso.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1198" title="La-Princesa_y_el_oso" alt="La-Princesa_y_el_oso" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/10/La-Princesa_y_el_oso-300x146.jpg" width="300" height="146" /></a>Sería un error pensar que la editorial estadounidense vive sólo de estos dos escritores. Subterranean Press publica a <a href="http://www.fabulantes.com/?s=stephen+king">Stephen King</a>, a <a href="http://www.fabulantes.com/?s=bradbury">Ray Bradbury</a>, a <a href="http://www.fabulantes.com/?s=tim+powers">Tim Powers</a>, a Dan Simmons, a <a href="http://www.fabulantes.com/?s=hughart">Barry Hughart</a>, a Neil Gaiman y a toda una plétora literaria que bien podría constituirse en el soviet supremo de la ciencia ficción y el fantástico. Sin embargo, alrededor de Rothfuss ha creado un halo de infalibilidad que no favorece al de Wisconsin en absoluto. Como si fuera un rey Midas del género, una gallina de los huevos de oro de la fantasía, pareciera que todo lo que saliera de su mente tuviera que ir acompañado por loas y aplausos. Este fenómeno, que en inglés se conoce como <em>hype</em> y que aquí podríamos traducirlo como publicidad desmesurada, contribuye en esta ocasión a que <em>Las aventuras de la princesa y el señor Fu</em> sea un fiasco.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia, con sus tres finales, nada tiene que ver con el genio de sus dos obras anteriores. Las idas y venidas de la princesa y su oso de peluche se quedan en una mera anécdota que las ilustraciones de Taylor no ayudan a mejorar. El coleguilla de Rothfuss es correcto, pero nada más. A pesar de que la crítica insista en las varias lecturas del libro y en los profusos detalles de cada lámina, el dibujante es soso, convencional y sus líneas y sombras no tienen ni trascendencia ni personalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">El mimo con el que Plaza &amp; Janés edita el libro es lo mejor del conjunto. La edición apaisada de tapa dura es un gusto que hace la boca agua y anuncia buena literatura. El envoltorio, sin embargo, es mejor que el caramelo.</p>
<p style="text-align: justify;">Comparar el <em>Coraline</em> de Gaiman o las aventuras victorianas de Susanna Clarke con esto es una falta de respeto hacia el lector sólo comparable a poner a la princesa y a su oso al mismo nivel que los trazos de Edward Gorey o el genio de Bill Watterson en sus famosos <em>Calvin y Hobbes</em>. Sin embargo, así se anuncia la obra. El propio autor escribe que “no es un cuento para niños. Parece un cuento para niños. Tiene ilustraciones. Tiene un título almibarado. Los protagonistas son una niña y su osito de peluche. Pero todo eso solo es una fachada. En realidad, esto es un cuento para adultos con un sentido del humor un tanto siniestro que sepan apreciar los cuentos de hadas de los de antes.&#8221;</p>
<p style="text-align: justify;">El error de Subterranean Press al confundir a Rothfuss puede tener su importancia si el padre de Kvothe deja de ser exigente consigo mismo y cae en la autocomplacencia. Le falta terminar la trilogía de <em>El asesino de </em>reyes, así que debería evitar que sus editores le dejaran como a la gallina de las fábulas con moraleja que tanto detesta. Y es que cuando el campesino se hizo rico al recoger todos los días un huevo de oro, quiso buscar la veta y rajó las tripas de la gallina. Cubierto de sangre y plumas descubrió que su ave, por dentro, era como todas las demás: sus vísceras apestaban y, una vez la sangre empezó a fluir, ya no hubo forma de recoger más huevos.</p>
<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/10/la_gallina_de_los_huevos_de_oro/">Las aventuras de la princesa y el señor Fu, Patrick Rothfuss: La gallina de los huevos de oro</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fabulantes.com/2012/10/la_gallina_de_los_huevos_de_oro/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El día de los trífidos, John Wyndham: Los zombies son hijos de plantas carnívoras</title>
		<link>http://www.fabulantes.com/2012/09/los-zombies-son-hijos-de-plantas-carnivoras/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=los-zombies-son-hijos-de-plantas-carnivoras</link>
		<comments>http://www.fabulantes.com/2012/09/los-zombies-son-hijos-de-plantas-carnivoras/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 28 Sep 2012 14:38:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sauras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apocalipsis]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[El día de los trífidos]]></category>
		<category><![CDATA[John Wyndham]]></category>
		<category><![CDATA[Minotauro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fabulantes.com/?p=1164</guid>
		<description><![CDATA[<p>El día de los trífidos, de John Wydham, es la semilla de la que nace todo el cine de zombies actual. Hordas de plantas carnívoras en un clásico del género.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/09/los-zombies-son-hijos-de-plantas-carnivoras/">El día de los trífidos, John Wyndham: Los zombies son hijos de plantas carnívoras</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&#8220;-¡Eh!-grité. Tráiganme el desayuno. ¡Habitación cuarenta y ocho! Durante un momento, nada ocurrió. Luego se oyeron unas voces que gritaban, juntas. Parecían centenares, y no se podía distinguir claramente una sola palabra. Era como si yo hubiera puesto un disco con las voces de una multitud&#8230; una multitud malhumorada. Una fugaz visión de pesadilla me pasó por la mente mientras me preguntaba si me habrían trasladado durante la noche a algún manicomio. Quizá éste ya no era el hospital de St. Merryn. Esas voces no me parecían normales.” (John Wyndham, <em>El día de los trífidos</em>)</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/09/Portada_El_dia_de_los_trifidos.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1165" title="Portada_El_día_de_los_trífidos" alt="Portada_El_día_de_los_trífidos" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/09/Portada_El_dia_de_los_trifidos-191x300.jpg" width="191" height="300" /></a>La industria del cine nos ha enseñado que si un día despiertas en un hospital, nadie atiende a tus llamadas, el edificio está aparentemente desierto e impera el desorden en los pasillos y las habitaciones, ha llegado el apocalipsis zombie. Pero esto no siempre fue así. En la década de 1950 la gente no temía a los muertos vivientes, sino a una invasión de plantas carnívoras.</p>
<p style="text-align: justify;">La culpa de ello la tuvo <strong>John Wyndham</strong>, un escritor inglés que nació en los albores del siglo XX y murió en 1969. Wyndham comenzó probando fortuna en <em>Wonder Stories</em>, una de las primeras revistas <em>pulp</em> norteamericanas, pero sus relatos resultaban planos e intrascendentes. El joven Wyndham, que por aquel entonces publicaba bajo otros seudónimos, describía a extraterrestres con la cabeza embutida en poco menos que peceras, persiguiendo en bata a las mujeres terrícolas</p>
<p style="text-align: justify;">Al escritor de Birmingham la maduración le llegó impuesta. Cuando ya estaba animado a publicar, convencido de su vocación y puliendo su estilo, estalló la Segunda Guerra Mundial. Al igual que le ocurrió a otros autores de las islas, como a Graham Greene y a Evelyn Waugh, la producción literaria de Wyndham se estancó durante el conflicto. Desde 1939 a 1945 trabajó como censor en el Ministerio de Información, se alistó en el Real Cuerpo de Señales y tomó parte en el desembarco de Normandía.<span id="more-1164"></span></p>
<p style="text-align: justify;">De vuelta a casa, mientras la sociedad británica intentaba superar los seis años traumáticos y afrontar el nuevo terror nuclear de la Guerra Fría, Wyndham retomó su carrera como escritor. En 1951, trasladó los demonios que azuzaban a la clase media inglesa a la novela que le daría la fama: <strong><em>El día de los trífidos</em></strong> (<a href="http://www.scyla.com/">Minotauro</a>, 2010). En ella, la raza humana, cegada casi en su totalidad por un fenómeno desconocido, se enfrenta a su desaparición a manos de unas enormes plantas carnívoras.</p>
<p style="text-align: justify;">Estas plantas asesinas nacen, casi por error, en un laboratorio secreto soviético, como esqueje de una nueva especie vegetal de la que se extraen unos aceites altamente rentables. En una jugada del destino, sus semillas se expanden por todo el mundo y empiezan a crecer, salvajes, en los campos y los jardines de Inglaterra. Lo más sorprendente llega cuando la primera de ellas alza sus raíces y echa a andar. Estos nuevos seres tienen un temible lado oscuro: agazapados, lanzan un aguijón que mata a los humanos para luego devorarlos. Por ello, son anclados y recluidos en granjas para cultivarlos.</p>
<p style="text-align: justify;">Un día “que usted sabe que es miércoles pero comienza como si fuese domingo”, la extraordinaria iridiscencia de un cometa que pasa rozando la Tierra deja invidentes a todos los que la contemplan. Bill Masen, el narrador y protagonista de la historia, se salva de la catástrofe al estar recluido en un hospital con la cara vendada. Cuando se da cuenta de lo sucedido intenta buscar a otras personas que hayan podido correr su misma suerte. Masen, un biólogo que trabajaba en las granjas de trífidos, teme que éstos se apoderen del planeta ahora que los humanos han perdido su gran ventaja evolutiva: la vista. Además de preocuparse por sobrevivir y por organizar un grupo de resistencia, debe concienciar a sus compañeros del enorme problema que suponen los trífidos, una amenaza que puede acabar con la existencia de la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>El día de los trífidos</em> es un relato precursor en muchas cosas y maestro en muy pocas. La habilidad principal de Wyndham como escritor es articular el terror latente de la burguesía sin alzar la voz, con tranquilidad, casi parsimonia, como si el caos post-apocalíptico fuera un reptil que se arrastrara con ruido quedo al otro lado de la puerta. Hace ver que la condenación quizá ya haya llegado, aunque nadie se haya dado cuenta. En sus dos trabajos posteriores, <em>Kraken acecha </em>y <em>Las crisálidas</em>, ambas descatalogadas en España, abunda en esta idea y presenta de nuevo la lucha de las clases medias ante la desestructuración de la sociedad.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/09/John_Wydham.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1167" title="John_Wydham" alt="John_Wydham" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/09/John_Wydham-263x300.jpg" width="263" height="300" /></a>Sin embargo, la influencia de Wyndham es puramente visual, muy lejos de este trasfondo sociológico. Sus principales deudores son el ganador de un Óscar, Danny Boyle, y los ganadores de un Eisner, Robert Kirkman, Tom Moore y Charlie Adlard. El primero, por su película <em>28 días después</em> y los segundos por la serie de cómics <em>The walking dead </em>(<a href="http://www.planetadelibros.com/editorial-planeta-deagostini-comics-54.html">Planeta de Agostin</a>i). Ambas obras empiezan con la misma premisa -protagonista despierta en un hospital abandonado- y ambas tratan sobre la supervivencia en un entorno post-apocalíptico.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero sería un error quedarse en lo más evidente; en realidad, todas las obras de zombies son herederas de esta novela. Ya sea por las imágenes de desolación en grandes urbes, por los paisajes arrasados y la decadencia prematura, por los perfiles que adaptan los personajes en situaciones de resistencia, por las opciones de organización social desde el caos, por el constante runrún de las masas antagonistas o, simplemente, por las escenas de acción y lucha, <em>El día de los trífidos</em> es una constante a la que los guionistas recurren incesantemente. Una vez leída la novela es imposible ver una película con zombies en la que no se encuentre una clara referencia.</p>
<p style="text-align: justify;">Posiblemente Wyndham no hubiera estado orgulloso de su herencia. Tras la guerra, intentó alejarse de la etiqueta de ciencia-ficción con la que se catalogaba a sus obras. Para él, la ciencia ficción de su época, que se ambientaba en el espacio, no eran más que “aventuras de gánsteres galácticos”, mientras que a lo que él escribía, una prolongación racional de su realidad, lo llamaba “fantasía lógica”.</p>
<p style="text-align: justify;">El británico no es el primer ni el último escritor acomplejado por verse en las librerías de género: <a href="http://www.fabulantes.com/?s=hughart">Barry Hughart</a>, el autor de las novelas de Li Kao y Buey Número Diez, o el poliédrico <a href="http://www.fabulantes.com/?s=lem">Stanislav Lem</a> también rechazaron los moldes editoriales y las definiciones comerciales. Y aunque a Wyndham no le gustaría que le pusieran en la misma línea que a George A. Romero, seguro que sacaría pecho al ver que su pluma se considera ya sucesora directa del pionero de la ciencia-ficción en Inglaterra: H. G. Wells.</p>
<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/09/los-zombies-son-hijos-de-plantas-carnivoras/">El día de los trífidos, John Wyndham: Los zombies son hijos de plantas carnívoras</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fabulantes.com/2012/09/los-zombies-son-hijos-de-plantas-carnivoras/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick: El germen deísta de un filme agnóstico</title>
		<link>http://www.fabulantes.com/2012/08/homenaje-a-blade-runner/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=homenaje-a-blade-runner</link>
		<comments>http://www.fabulantes.com/2012/08/homenaje-a-blade-runner/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 21 Aug 2012 01:08:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sauras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Blade Runner]]></category>
		<category><![CDATA[El Incal]]></category>
		<category><![CDATA[Jodorowsky]]></category>
		<category><![CDATA[Philip K. Dick]]></category>
		<category><![CDATA[Ridley Scott]]></category>
		<category><![CDATA[Stanislaw Lem]]></category>
		<category><![CDATA[¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fabulantes.com/?p=961</guid>
		<description><![CDATA[<p>Con motivo de los 30 años del aniversario de la primera proyección de Blade Runner en España, Fabulantes, mediante Javier Sauras, os ofrece una disección del libro que inspiró la legendaria película de Ridley Scott, "¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?", de Philip K. Dick.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/08/homenaje-a-blade-runner/">¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick: El germen deísta de un filme agnóstico</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&#8220;En la pantalla, la figura de Mercer, anciano, con su manto, subía trabajosamente. De repente una piedra voló a su lado. Rick se dijo: &#8216;Dios mío, mi situación es peor. Mercer no debe hacer nada ajeno a él; sufre, pero al menos no se le obliga a violar su propia identidad&#8217;. Se inclinó, desprendió suavemente los dedos de Iran de las asas, la apartó y ocupó su lugar. Por primera vez en semanas. Era un impulso, no lo había planeado, simplemente había sucedido.” (Philip K. Dick, <em>¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?</em>)</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/blade-runner-poster-2.jpg"><img class="alignleft  wp-image-981" title="blade-runner-poster-2" alt="" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/blade-runner-poster-2.jpg" width="283" height="417" /></a>Hace tres décadas George Lucas se encontraba entre <em>En busca del arc</em><em>a perdida</em> y <em>El retorno del Jedi</em>; Steven Spielberg rodaba <em>E.T.</em>; su álter ego, Robert Zemeckis, ya esbozaba <em>Regreso al futuro</em>; Jodorowsky no era un loco, sino un genio, y de su imaginación y de la de <a href="http://www.fabulantes.com/?s=Moebius" target="_blank">Moebius</a> nacía <em>El Incal</em>; Stephen King escribía la primera parte de <em>La torre oscura</em>; y Ridley Scott presentaba <em>Blade Runner</em>, la mejor película de ciencia ficción de la historia del cine.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy se cumplen 30 años del estreno de este largometraje en España y desde Fabulantes hemos querido acercarnos al matiz menos conocido por los cinéfilos de la obra que inspiró a Scott: la religión <em>mercerista</em> en la novela <strong><em>¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? </em></strong>(Edhasa, 1992), del escritor estadounidense <strong>Philip K. Dick</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;">Es difícil explicar lo que supuso Philip K. Dick para el universo de la ciencia ficción. Fue el eterno <em>enfant terrible.</em> Sin fortuna, sin amigos, enfrentado casi siempre a la mayoría de sus pares y a la crítica, luchó toda la vida contra sí mismo. Tuvo una relación conflictiva con las drogas, sobre todo con el LSD, pero sin el componente lisérgico de desdoblamiento de la realidad sus relatos hubieran perdido proyección. Tristemente para él, su sombra literaria estaba al otro lado del muro: <a href="http://www.fabulantes.com/?s=stanislav+lem" target="_blank">Stanislaw Lem</a>, al que Dick despreciaba tanto como para negar su existencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-961"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Quizá sirvan para describir al norteamericano las palabras que Eldon Tyrell dirige a Roy Batty en la película, cuando el replicante busca a su creador para preguntarle por su origen, la muerte y el tiempo que le queda: “la luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo&#8221;. Y tú brillaste con mucha intensidad, Philip.</p>
<p style="text-align: justify;">Buena parte del fulgor de Dick se refleja en las páginas de <em>¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?</em>, que el de Illinois escribió en 1968, después de <em>El hombre en el castillo</em> (1962) y justo antes de <em>Ubik</em> (1969), sus otras dos grandes novelas. Y ese brillo no viene precisamente por la atmósfera oscura y densa que aparece en la película -mérito exclusivo de Ridley Scott-, sino por la singularidad de los temas que plantea.</p>
<p lang="es-ES" style="text-align: justify;">Rick Deckard es un cazador de androides que trabaja para la policía de Los Angeles y recibe el encargo de retirar a varios individuos de un nuevo modelo: el Nexus 6, superior al ser humano en muchos aspectos y, en otros, apenas diferenciable. Deckard nunca había considerado a los androides como seres con vida, pero cuando se encuentra con los últimos Nexus, su percepción cambia. Sus instrumentos siguen reconociendo a los Nexus como androides y, sin embargo, él comienza a valorar su apego por “la vida” y sus inquietudes intelectuales. Hasta aquí, nada sorprendente.</p>
<p lang="es-ES" style="text-align: justify;">Muchas críticas entienden la novela como un alegato a favor de la humanidad, una justificación de que los seres humanos siempre se diferenciarán de las máquinas, por muy avanzadas que éstas sean. El argumento a favor de esta teoría es la empatía que sienten los seres humanos entre ellos y con los animales, algo que los androides no consiguen en el relato. Y es a través de una nueva religión, el Mercerismo, como Dick explica la empatía.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/pkdwithcat.jpg"><img class="alignleft  wp-image-980" title="pkdwithcat" alt="" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/pkdwithcat.jpg" width="266" height="334" /></a>Después de la Guerra Mundial Terminal, la Tierra es un lugar desolado en el que la mayoría de los animales han desaparecido y los humanos han emigrado. Los pocos que quedan allí no han podido salir del planeta y conviven con el polvo radioactivo, aún a riesgo de contaminarse y que les clasifiquen como especiales. Dos grandes focos de atención compiten por el tiempo libre de los humanos: el programa de televisión del Amigo Buster y sus Amigos Amistosos -un recurso parecido al que usó <a href="http://www.fabulantes.com/?s=bradbury" target="_blank">Bradbury</a> en <em>Fahrenheit 451</em>-, y la caja de empatía que conecta con la experiencia de Wilbur Mercer.</p>
<p lang="es-ES" style="text-align: justify;">Mercer es un anciano que emula el mito de Sísifo: sube y sube por una colina, luchando contra el sufrimiento, y cuando llega a la cumbre vuelve a hundirse en las profundidades. Todos los humanos que se conectan con una caja de empatía participan de la experiencia de Mercer, viven lo que él está viviendo, aportan sus propios sentimientos y perciben los estados de ánimo de todas las demás personas conectadas con Mercer. Cuando al anciano le golpean con una piedra, los humanos enchufados a la caja de empatía sangran y cuando llega a la cima, todos participan de su regocijo.</p>
<p lang="es-ES" style="text-align: justify;">Esta religión es inaccesible para los androides, que nunca logran la fusión con Mercer. Al no entender la experiencia humana, se esfuerzan por ridiculizarla y demostrar que la vida de Mercer es un fraude. Lo más interesante que plantea Philip K. Dick es que lo importante del Mercerismo no es la vida del anciano, ni su origen, ni sus supuestas cualidades divinas, sino el rito colectivo. Dick sitúa al rito, a la experiencia religiosa compartida, por encima del mito, independientemente de que éste sea real o inventado.</p>
<p lang="es-ES" style="text-align: justify;">En definitiva, que la muerte de Dios no tiene nada que ver con la muerte del culto y que éste puede seguir siendo válido y cumpliendo una función social a pesar de que todos los que participan en él sepan que la deidad a la que se encomiendan es un fraude. Es la experiencia del rito lo que cuenta para Dick, ya que a través de la ceremonia los humanos conectan con una parte de sí mismos a la que no pueden acceder de ninguna otra manera.</p>
<p style="text-align: justify;">No había forma de que Ridley Scott encajara la religión en Blade Runner y, probablemente, tampoco había justificación. El culto de <em>¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?</em> quizá no encontrara resonancia en los estudios de Hollywood, pero sí liga con las palabras de Albert Hofmann: “es una herramienta para convertirnos en lo que se supone que somos”. Claro, que Hofmann no hablaba de la religión, sino del LSD; y Philip K. Dick se refería al Mercerismo. ¿O puede que fuera al revés?</p>

<a href='http://www.fabulantes.com/2012/08/homenaje-a-blade-runner/douglas-trumbull-blade-runner/' title='Douglas Trumbull blade runner'><img width="290" height="290" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/Douglas-Trumbull-blade-runner-290x290.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Diseño de publicidad flotante por Douglas Trumbull (* 8 de abril, 1942); es un director de cine y supervisor de efectos especiales. Fue el responsable de los efectos especiales de 2001: Una Odisea del Espacio, Close Encounters of the Third Kind, Star Trek: The Motion Picture y Blade Runner." /></a>
<a href='http://www.fabulantes.com/2012/08/homenaje-a-blade-runner/concept-art-sid-mead/' title='Arte Conceptual para Blade Runner por Sid Mead 1'><img width="290" height="290" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/Concept-Art-Sid-Mead-e1356095207819-290x290.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Arte Conceptual para Blade Runner por  Sydney Jay Mead, mas conocido como Syd Mead, ( 18 de julio de 1933 (79 años), St. Paul, Minnesota, Estados Unidos) es un diseñador industrial estadounidense conocido principalmente por su diseño de vehículos para las películas de ciencia ficción Blade Runner, Aliens y Tron." /></a>
<a href='http://www.fabulantes.com/2012/08/homenaje-a-blade-runner/syd-mead-blade-runner-concept-l-bgex9k/' title='Arte Conceptual para Blade Runner 2'><img width="290" height="287" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/syd-mead-blade-runner-concept-L-BGEX9K-e1356095169800-290x287.jpeg" class="attachment-thumbnail" alt="Arte Conceptual para Blade Runner (1980) por Sid Mead, que participó en el diseño conceptual de la ciudad y los vehículos de Blade Runner" /></a>

<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/08/homenaje-a-blade-runner/">¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Philip K. Dick: El germen deísta de un filme agnóstico</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fabulantes.com/2012/08/homenaje-a-blade-runner/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Steampunk: Antología retrofuturista: Cuando la ciencia no era ficción, sino fantasía</title>
		<link>http://www.fabulantes.com/2012/08/cuando-la-ciencia-no-era-ficcion-sino-fantasia/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=cuando-la-ciencia-no-era-ficcion-sino-fantasia</link>
		<comments>http://www.fabulantes.com/2012/08/cuando-la-ciencia-no-era-ficcion-sino-fantasia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 17 Aug 2012 09:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Sauras</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Alan Moore]]></category>
		<category><![CDATA[Andrés Neuman]]></category>
		<category><![CDATA[Care Santos]]></category>
		<category><![CDATA[China Miéville]]></category>
		<category><![CDATA[Fábulas de Albión]]></category>
		<category><![CDATA[Félix J. Palma]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Marías]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Royuela]]></category>
		<category><![CDATA[Ignacio del Valle]]></category>
		<category><![CDATA[José Carlos Somoza]]></category>
		<category><![CDATA[José María Merino]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Jacinto Muñoz Rengel]]></category>
		<category><![CDATA[Kevin O'Neill]]></category>
		<category><![CDATA[La Liga de los Hombres Extraordinarios]]></category>
		<category><![CDATA[Las puertas de Anubis]]></category>
		<category><![CDATA[Luis García Prado]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Manuel Ruiz]]></category>
		<category><![CDATA[Marian Womack]]></category>
		<category><![CDATA[Óscar Esquivias]]></category>
		<category><![CDATA[Pilar Vera]]></category>
		<category><![CDATA[Steampunk]]></category>
		<category><![CDATA[Steampunk: Antología retrofuturista]]></category>
		<category><![CDATA[Tim Powers]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.fabulantes.com/?p=948</guid>
		<description><![CDATA[<p>La Revolución Industrial llega por fin a España. Dos siglos de retraso después, un conjunto de escritores coordinados por Félix J. Palma nos informan de este acontecimiento histórico en Steampunk: Antología retrofuturista (Nevsky Projects, Fábulas de lbión). Un libro que acerca a nuestras tierras el traqueteo de la máquina a vapor y las agitaciones luditas. </p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/08/cuando-la-ciencia-no-era-ficcion-sino-fantasia/">Steampunk: Antología retrofuturista: Cuando la ciencia no era ficción, sino fantasía</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&#8220;Contuve la respiración. Jamás había visto un buque así. ¿Un cetáceo embadurnado en bronce que levitara sobre las aguas? Del lomo le salían chorros de aire que caían en cascada sobre el río. Llegaba un olor dulzón que todo lo inundaba. Tenía una pizca de putrefacto, así que enseguida empalagaba [...].&#8221; (Fernando Royuela, <em>Flux</em>)</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/Portada_Antologia_Steampunk.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-952" title="Portada_Antología_Steampunk" alt="Portada_Antología_Steampunk" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/Portada_Antologia_Steampunk-209x300.jpg" width="209" height="300" /></a>La pasada Feria del Libro de Madrid dejó una noticia que debería haber sido portada de todos los medios nacionales: ha llegado la revolución industrial. Sin gran capital ni ruidosas fábricas, sino en forma de libro, la mecanización ha dado sus primeros pasos por ese territorio al sur de Europa y al norte de África que algunos se empeñan en llamar España. Los artífices de semejante hazaña se cuentan entre las filas de los literatos, nada que ver con políticos o banqueros. Félix J. Palma, Luis García Prado y los editores de Nevsky Prospects han puesto en las librerías <strong><em>Steampunk: Antología retrofuturista</em></strong>, la primera colección de relatos que se atreve con las ucronías victorianas en la lengua de Galdós.</p>
<p style="text-align: justify;">El acontecimiento es extraordinario no sólo por su alcance literario, sino porque sitúa a España en el mapa de la historia europea. Dos siglos después, cuando ya no se la esperaba, la industrialización se ha abierto paso hasta la península ibérica.<span id="more-948"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Seguro que a nadie le extraña que el progreso haya tardado tanto en llegar a España. En la primera mitad del siglo XIX por las calles de Madrid campaban inquisidores, se expulsó a un rey ilustrado y reformador para coronar a un ególatra calamitoso, se abolieron dos Constituciones que todavía inspiran a muchos legisladores, y mientras Fernando VII cerraba periódicos y universidades, sus paisanos se desgañitaban a la voz de “¡vivan las &#8216;caenas!&#8217;”. Unos vecinos europeos aceleraron el devenir de la historia haciendo rodar algunas cabezas, pero en España toda cabeza tocada de oro se consideraba santa.</p>
<p style="text-align: justify;">Pensar era una actividad de riesgo. Los liberales eran perseguidos, los afrancesados represaliados y no existían ni la voluntad ni el dinero para poner en marcha las ideas que ya estaban cambiando el mundo. En la España del siglo XIX la ciencia no era ficción, sino pura fantasía.</p>
<p style="text-align: justify;">Por eso el steampunk, un subgénero de la ciencia- ficción que juega a recrear una línea histórica en la que la tecnología a vapor lo moldea todo, no había arraigado en España hasta ahora. Es un relato  esencialmente industrial y encaja mucho mejor con la idiosincrasia anglosajona o con el paisaje urbano de la Europa septentrional. Pero, ojo, decir que no había arraigado no quiere decir que fuera desconocido. Antes de la apuesta de la editorial Fábulas de Albión, la comunidad hispana llevaba años compartiendo historias y opiniones en revistas como <em>El investigador</em> y en otra buena docena de foros.</p>
<p style="text-align: justify;">En Fabulantes, donde tenemos cierta debilidad por los sombreros de copa, los bigotes victorianos y los ingenios llenos de bielas y engranajes, ya nos habíamos apoyado en varios de los autores tangenciales a este estilo. <a href="http://www.fabulantes.com/?s=mi%C3%A9ville">China Miéville</a>, sin ir más lejos, es uno de los contemporáneos que prefiere el ambiente recargado de vapores y ruedas dentadas del steampunk como trasfondo de sus novelas, al igual que esbozaran Tim Powers en <a href="http://www.fabulantes.com/2011/02/las-vueltas-de-la-historia/"><em>Las puertas de Anubis </em></a>o Alan Moore y Kevin O&#8217;Neill en <a href="http://www.fabulantes.com/2011/07/el-truco-de-moore/"><em>La liga de los hombres extraordinarios</em></a>.</p>
<p style="text-align: justify;">Ahora, doce autores de las letras hispánicas toman el testigo para presentar en castellano la primera antología “retrofuturista”. <strong>Félix J. Palma</strong>, agudo relatista y autor de <em>El mapa del tiempo</em> (2008), ha sido el encargado de seleccionar quién y qué pasaría el corte de esta primera compilación -que pide una continuación a gritos-. Ninguno de los escogidos es un neonato del mundo editorial; quien menos tiempo lleva juntando letras, al menos ha pasado 20 años haciendo callo dándole a la tecla. Se aprecia veteranía en la solidez de los cuentos, trabajados con innegable oficio, pero también con la curiosidad desbordante del niño que se asoma por primera vez al cajón de los juegos de sus hermanos mayores.</p>
<p style="text-align: justify;">La originalidad de los doce relatos reproducidos por Fábulas de Albión es innegable. Como pioneros, sus autores no rinden cuentas a nadie. El lego encontrará solaz en los argumentos, oscuros y disparatados, mientras que el lector iniciado disfrutará recorriendo los pasajes de atmósfera decimonónica por los que discurren las historias.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/Steampunk.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-954" title="Máquina_Steampunk" alt="Máquina_Steampunk" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/08/Steampunk-300x226.jpg" width="300" height="226" /></a>¿A quién no le atrae la vida de un tahúr que, huyendo de la guerra carlista, tiene que jugarse el futuro contra un autómata en las mesas de cartas de un vapor que sobrevuela el Guadalquivir? ¿Quién rechazaría escuchar la historia de un estudiante de anatomía que decide mezclar su amor por la música con su conocimiento médico para fabricar un instrumento que traspase la esfera moral? ¿Acaso se pueden cerrar los ojos al estudio de los primeros objetos traídos de Marte? ¿E ignorar las reivindicaciones de los nuevos ludistas, que luchan contra el recién inventado motor de combustión en favor del transporte a pedales?</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Óscar Esquivias</strong>, <strong>Fernando Marías</strong>, <strong>José María Merino</strong>, <strong>Juan Jacinto Muñoz Rengel, Andrés Neuman, Fernando Royuela, Luis Manuel Ruiz, Care Santos, José Carlos Somoza, Ignacio del Valle, Pilar Vera</strong> y <strong>Marian Womack</strong> completan con sus palabras este primer volumen de steampunk en español. Un homenaje al caballero inventor, al solitario excéntrico que no conoce barreras, al último coletazo del que fuera el ideal renacentista: un hombre que dominara todas las artes, que las explorara más allá de lo concebible y las aplicara para desafiar lo convenido. Y es que también con un ojo radical se puede leer este género, que muchas veces se ambienta en la revolución industrial para rebelarse contra ella y rechazar la alienación de la producción en cadena.</p>
<p style="text-align: justify;">Sea como fuere, es de agradecer buen hacer del triunvirato formado por Félix J. Palma, Luis García Prado y Nevsky Prospects. García Prado, editor de Bibliópolis, soltó la liebre y propuso a James y Marian Womack, de Nevsky Prospects, coeditar un proyecto que tenía guardado desde hace meses pero al que no podía dar la distribución necesaria. Los Womack decidieron publicarlo bajo el sello Fábulas de Albión y según el propio García Prado, el proyecto salió redondo. Al parecer, el envite a favor del steampunk dio réditos en la Feria del Libro. Como bien dijo un grande del XIX: “la victoria pertenece al más perseverante”.</p>
<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/08/cuando-la-ciencia-no-era-ficcion-sino-fantasia/">Steampunk: Antología retrofuturista: Cuando la ciencia no era ficción, sino fantasía</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.fabulantes.com/2012/08/cuando-la-ciencia-no-era-ficcion-sino-fantasia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: http://www.w3-edge.com/wordpress-plugins/

Page Caching using disk: enhanced
Database Caching 5/23 queries in 0.007 seconds using apc
Object Caching 1496/1636 objects using apc

 Served from: www.fabulantes.com @ 2013-05-24 16:18:00 by W3 Total Cache -->