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	<description>Literatura especializada y cómic</description>
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		<title>Adiós a la Tierra, Isaac Asimov: Un Asimov inédito</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Apr 2013 08:29:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Martínez Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Adiós a la Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[Alamut]]></category>
		<category><![CDATA[Isaac Asimov]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Adiós a la Tierra, hermosa antología inédita de quince relatos de Isaac Asimov, contiene todo el escepticismo y la esperanza humanista de un gran maestro que no pierde el pulso narrativo ni abandona la sonrisa. </p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/04/un-asimov-inedito/">Adiós a la Tierra, Isaac Asimov: Un Asimov inédito</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/04/adios_a_la_tierra.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2464" alt="Adios_a_la_Tierra" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/04/adios_a_la_tierra-201x300.jpg" width="201" height="300" /></a>Quizás no haya mejor forma de sintetizar el contenido de este volumen que la que escribe John Silbersack y los editores de <i>HarperPrism</i> en la primera página de <strong><em>Adiós a la tierra</em></strong> (<a href="http://www.alamutediciones.com/">Alamut</a>, 2013): “la primera antología inédita de ciencia-ficción de <strong>Isaac Asimov</strong> desde 1982 aglutina relatos sueltos que nunca antes se habían publicado en forma de libro.” Originalmente publicada en 1995, contiene textos de Asimov (1920-1992) inéditos en España, con los que cualquier lector del género, y más si se trata de acérrimos al gran maestro, acabarán encantadísimos de saborear con el regusto añejo al que nos tiene tan acostumbrados con su estilo.</p>
<p style="text-align: justify;">Los quince relatos contenidos poseen una temática variada pero siempre dentro de los cánones más propios de Asimov. Para una mayor comodidad crítica, los hemos aglutinado en tres categorías. En primer lugar consideraremos aquellos dedicados a la conciencia, la inteligencia o la evolución de los robots a partir del desarrollo o los límites de los cerebros positrónicos: <em>Cal</em>, <em>De izquierda a derecha</em>, <em>Frustración</em>, <em>Alexander el Dios</em>, <em>Intolerancia a las faltas</em>, E<em>l hermanito</em> y L<em>a sonrisa de Chipper</em>. En segundo lugar, aquellos dedicados a la exploración planetaria y a la necesidad de una raza humana superviviente lejos de la Tierra: <em>Alucinación</em>, <em>En el cañón</em>, <em>Adiós a la Tierra</em>, <em>Himno de batalla</em>, <em>Feghoot y los tribunales</em> y <em>Las naciones en el espacio</em>. Y finalmente una tercera, donde el oficio de escritor y la literatura ejercen en cierto sentido de referencia: en ella entrarían, de nuevo, <em>Cal,</em> <em>Intolerancia a las faltas</em>, y en donde reina, sin duda alguna por encima de todos ellos, el relato que cierra el libro: <em>Oro</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">En cuanto a los relatos correspondientes al primer grupo, Asimov vuelve a utilizar a los robots como herramientas de análisis para comparar las capacidades del hombre con las de la máquina, a reflexionar sobre los límites de ambos, y a exponernos ante situaciones que dejan bien a las claras su escepticismo sobre la raza humana y su optimismo sobre las capacidades de los robots para guiar a la humanidad por un camino mejor, quizás incluso hasta más recto del que podrían seguir sin ayuda de su capacidad analítica y de la capacidad coercitiva de las Tres Leyes de la Robótica.</p>
<p style="text-align: justify;">Asimov era un hombre de optimismo exacerbado e ideas claras pero que, cuando observa a la humanidad en una de las muchas imágenes donde diseñaba su idea de futuro, no puede más que mostrarse escéptico por nuestra actitud sea ante el reto de un simple ordenador (<em>Intolerancia a las faltas</em>), de una máquina de enorme complejidad y capacidad de procesado (<em>Alexander el Dios</em>), ante el reto del robot más servicial  (<em>Cal</em> o <em>El hermanito</em>), o incluso ante el robot con mayor potencial de todos cuantos podríamos conocer o utilizar (<em>La sonrisa de Chipper</em>). El ser humano guarda dentro de sí una capacidad de envidia, de cinismo, de egoísmo o de la más irrefrenable ambición que, puesta cualquier máquina en sus manos, acaba corrompiendo cualquier esquema de moralidad o ética que la persona pudiera albergar. La simple idea de ir más allá a partir de nuestras creaciones nos recompone, nos lanza hacia el ensueño más gigantesco y fuera de la realidad y la razonabilidad de posibilidades, haciendo de nosotros seres sin límites en aquello que somos capaces de hacer. Con las consecuencias humorísticas que podemos encontrar en <em>De izquierda a derecha</em> o las catastróficas que podemos encontrar en <em>Alexander el Dios</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Inversamente, el ser humano era para Asimov terriblemente temeroso cuando, en lugar de una creación surgida de él, se tiene que enfrentar al descubrimiento de lo desconocido, a aquello que lo trasciende, que está más allá de su capacidad para aprehender y aprender. Por eso el tono de los relatos que analizan la exploración espacial cambian radicalmente respecto a la especie humana, a nuestros límites y a nuestras capacidades. El relato más ilustrativo en este sentido quizás sea el que da título a esta antología, en el cual el habitante de una colonia orbital dirige un mensaje…</p>
<p style="text-align: justify;"><i>“(…) a la tierra en un intento por advertir a todos de lo que estoy seguro va a ocurrir, lo que es preciso que ocurra. Es triste pensar en lo que se avecina, por eso nadie quiere hablar de ello, pero alguien debería de hacerlo, para que los habitantes de la Tierra estén preparados.”</i></p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/04/Isaac_Asimov.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-2465" alt="Isaac_Asimov" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/04/Isaac_Asimov.jpg" width="589" height="785" /></a>Efectivamente, la Humanidad evita pensar en todo aquello que deberá pasar, o es preciso e inevitable que pase, para garantizar la propia supervivencia. Un momento que debe pasar por abandonar este planeta, abrirse a otras posibles formas de vida (<em>Alucinación</em>), a otras formas de vivir la vida (<em>En el cañón</em>), y a decisiones que nos deberán llevar necesariamente incluso más allá de este nuestro sistema solar (<em>Himno de batalla</em>), creando nuevas normas en las que ahora no estamos pensando (<em>Feghoot y los tribunales</em>) o nuevas comunidades y convivencias con las que no podríamos ni soñar (<em>Las naciones en el espacio</em>). Con todo, permanecemos atados a nuestro planeta por miedo, mudos ante lo imprescindible, callados ante lo irremediable. Incluso cuando observamos los meteoritos sobrevolando los cielos rusos, o los asteroides pasando próximos al planeta, seguimos sin hablar de las posibilidades de que algo así pudiera pasar… y de las soluciones para sobrevivir al consiguiente desastre.</p>
<p style="text-align: justify;">En el tercer grupo están los relatos más personales, aquellos claramente dirigidos a sus lectores o a sus detractores –pues en estos relatos hay material suficiente para todos. Donde la literatura o la creación literaria se sitúan en el centro de las historias. Si lo vemos desde el punto de vista de las relaciones humano-máquina que hemos considerado en el primer bloque, <em>Cal</em> e <em>Intolerancia a las faltas</em> son relatos complementarios, pues los dos explicitan la frustración del hombre ante la máquina (robot u ordenador, respectivamente) cuando ella toma la consciente o el control del acto creativo. De esta forma, el ser humano se siente limitado por su propia creación, intervenido, acosado o cuando no completamente suplantado y suprimido. Otra vez, Asimov nos muestra  orgullosos y desmedidos cuando algo está bajo nuestro control, pero temerosos e inseguros cuando no lo está o cuando se escapa de entre nuestras manos.</p>
<p style="text-align: justify;">Más ambicioso es <em>Oro</em> en cuanto analiza la creación artística en toda su amplitud. Dos artistas, un escritor y un cineasta, se encuentran ante el proyecto de trasladar la literatura al cine tridimiensional. Sin embargo, nuestro escritor es un autor cuya principal crítica se centra en que es todo diálogo, no describe absolutamente nada, dejando plena libertad al cineasta para que conceptualice las realidades existentes y comunicantes de la forma que él considere mejor y más adecuada. Externamente a esta relación, existe todo un conjunto de trabajadores que ayudan a hacer la película, pero también un sistema crítico y de análisis que deberán juzgarla para decidir si pasa o no a la historia del cine –y con la película también el libro y el autor en que la película se inspira. Tal punto de arranque alberga en su interior numerosas posibilidades interpretativas: una representación simbólica del sistema literario; una disección metafórica sobre la extraña relación entre el autor y el lector o entre la escritura y la lectura; incluso una crítica al sistema crítico que elige los criterios para distinguir qué es o no es arte (y por tanto digno de interpretarse según sus códigos). Cada lector -y esto es parte del juego- puede sacar sus propias conclusiones.</p>
<p style="text-align: justify;">Mientras tiene entre manos <em>Adiós a la Tierra</em> el lector no se enfrenta solamente a la postrera obra de uno de los maestros con mayúsculas de la ciencia-ficción sino también a la inédita producción de uno de los hombres más inteligentes y curiosos de su tiempo. Escritor de ficción sí, pero también historiador, ensayista, divulgador… Su opinión sobre los seres humanos queda perfectamente clara en toda su obra, y aquí nos vuelve a dar muestra de ello con su peculiar sentido del humor, unas notas de surrealismo, pero sobre todo con una mirada amplia sobre el futuro que nos espera y lo que somos capaces de conseguir. Una antología hermosa, de lectura breve pero intensa, que merece ser leída para disfrutar con nuevas sensaciones de un clásico eterno.</p>
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		<title>El bosque animado, Wenceslao Fernández Flórez: El mundo en un bosque</title>
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		<pubDate>Tue, 19 Mar 2013 12:16:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Martínez Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Reportajes]]></category>
		<category><![CDATA[Austral]]></category>
		<category><![CDATA[El bosque animado]]></category>
		<category><![CDATA[Wenceslao Fernández Flórez]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>El bosque animado, libro inolvidable de la literatura española, de cuya publicación original se cumplen ahora 70 años, es una de las metáforas políticas más potentes de su época, así como toda una declaración de intenciones por parte de su autor, el cronista parlamentario Wenceslao Fernández-Flórez. </p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/03/el-mundo-en-un-bosque/">El bosque animado, Wenceslao Fernández Flórez: El mundo en un bosque</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/03/portada_bosque_animado.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-2405" alt="Portada-Bosque-animado" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/03/portada_bosque_animado.jpg" width="175" height="268" /></a>La literatura gallega, especialmente en la primera mitad del s. XX, se encuentra repleta de maestros en la escritura breve: Afonso Daniel Rodríguez Castelao, Álvaro Cunqueiro, Ánxel Fole, Manuel Lugrís&#8230; entre tantos otros nombres. Todos ellos, dentro de su enorme diversidad interna y sin configurar en caso alguno una unidad generacional o temática, mostraron la capacidad casi mágica de transformar ideas de enorme complejidad en pequeñas piezas de intensa expresividad metafórica y simbólica. Cualquier lector puede hoy entrar en las ediciones facsímiles de la revista <em>Nós</em>, por poner uno de los ejemplos más conocidos, a observar la efervescencia de una cultura en pleno proceso de apertura desde el ruralismo estigmatizado hacia el universalismo aperturista.</p>
<p style="text-align: justify;">De todos estos nombres, no todos tuvieron el mismo reconocimiento o fortuna. Aquellos que se dedicaron con más ahínco a la lucha política –como Castelao-, o a la cultural –como Cunqueiro o Fole-, gozan hoy de un reconocimiento social mucho más amplio. Mientras que aquellos que se limitaron, o procuraron circunscribirse de forma más denodada, a su labor creativa vieron (cuando tuvieron esa fortuna) recuperada, impulsada y ampliamente conocida su obra solo en tiempos más tardíos. Y otros, que trabajaron fuera de estos cenáculos políticos o culturales autonomistas o, simplemente, defendieron otras perspectivas sociopolíticas distintas a éstas dominantes en la intelectualidad gallega de la época, tuvieron que acceder a otros canales de difusión y reconocimiento que los mantuvo alejados de este grupo de fantásticos narradores de lo breve.</p>
<p style="text-align: justify;">Esta última situación ha sido la de uno de los narradores gallegos de lo breve más hábiles de la época, <strong>Wenceslao Fernández Flórez</strong><strong>, </strong><em>Fernanflor</em> (A Coruña 1885 – Madrid 1964). Desde joven afincado fundamentalmente en Madrid, dedicado principalmente a elaborar crónicas parlamentarias o deportivas de gran creatividad –algunas todavía memorables en la historia de la crónica periodística española-, fue un perenne descontento respecto al clima político de la realidad que lo circundaba. Desde su perspectiva conservadora, miraba con recelo los discursos de la IIª República Española, desde los más moderados a los más radicales, en cuanto se referían a la necesidad de transformar la realidad social hasta entonces vigente, de revertir las estructuras de poder, de romper las jerarquías sociales, de acabar con lo que él entendía un estado de cosas natural e inevitable. Una visión sociopolítica muchas veces malinterpretada, exageradamente, como reaccionaria, pero para nada coherente con su discurso.</p>
<p style="text-align: justify;">Pues bien, <em><strong>El bosque animado</strong></em> (originalmente publicado en 1943, aunque para nuestro comentario usamos la edición de José-Carlos Mainer publicada por <a href="http://www.planetadelibros.com/editorial-austral-33.html">Austral</a> en 2010), esconde en su interior una de las metáforas políticas más potentes de la época y, sin duda, toda una declaración de intenciones de su autor.</p>
<p style="text-align: justify;">El panteísmo de Fernández Flórez es más que conocido: todo el universo representa la obra de Dios en la que el ser humano es una insignificante mota de polvo, en absoluto tan importante como para que la divinidad pierda el tiempo trazando un destino particular para cada uno, pero sí una obra suficientemente perfecta y coherente como para que todos ocupemos un lugar por insignificante que éste sea. Un lugar concreto y de posibilidades estrechas, con escaso margen de maniobra, donde cada uno tenemos la misma elección de partida: deprimirnos por el lugar que nos ha tocado (en cuanto insignificante o indeseable o injusto que nos pueda parecer) o aceptarlo y vivir nuestra vida de la mejor forma que cada uno sea capaz y bien entienda.</p>
<p style="text-align: justify;">Este punto de partida es del que salen las interpretaciones de Fernández Flórez como un autor reaccionario, pues se define el orden natural de las cosas como esencialmente inmutable y a cualquier intento de cambio o transformación como una perversión inútil. Sin embargo, nada hay en el fondo de esta idea más allá de la defensa del orden tradicional de las cosas, de la vida tal como era, y de la futilidad de derribar lo natural por otro orden artificial, de substituir lo sublime por lo mundano.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/03/wenceslao_fernandez_florez.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2407" alt="wenceslao_fernandez_florez" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/03/wenceslao_fernandez_florez-223x300.jpg" width="223" height="300" /></a>En cada una de las dieciséis escenas que componen <em>El bosque animado</em> se esconde algo de esta filosofía universalista y estática. El bosque de Cecebre (realmente existente y encuadrado en el municipio coruñés de Cambre, dónde nuestro autor tenía una casa de veraneo) resulta un espacio cerrado, un universo narrativo, un lugar simbólico de ámbito universal que encierra en su interior historias, situaciones y personajes representativos de esa metáfora global. Sus formas de relación, sus comportamientos, sus circunstancias y los hechos que les rodean, reproducen una imagen de lo que el universo es, de lo que nosotros somos en él, y de cuáles son los factores que condicionan la relación universal-personal… sin por eso revertir órdenes y jerarquías. No en vano la ordenación episódica deja paso a la más evidente “estancia”, lugar independiente pero también parte de otro más grande al que pertenece y de cuya construcción toma su sentido.</p>
<p style="text-align: justify;">Y el principal factor de relación, en una lectura general, es la del azar fatalista, de un contexto dónde lo que consideramos estable o constante se encuentra, en realidad, condicionado por el drama o el dolor o la muerte. Cuando sobreviene la fatalidad, la estabilidad se rompe y se quiebra, efectivamente de forma rotunda y definitiva, de una forma contundente y fuerte como ninguna otra teoría de cambio social ha sido capaz de conseguir hasta ahora –otra vez aquí el perenne escepticismo de Fernández Flórez.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, <em>El bosque animado</em> posee también una dimensión moral humana y humanista a la que pocas veces se le presta la atención que merece. Quizás porque, hijo de una época convulsa, otros aspectos de interpretación y crítica más apetitosos han asumido un protagonismo desmedido del libro. Conservador no significa inhumano, y este libro deja una ventana abierta a la bondad, a la generosidad o a la entrega hacia los demás. Con todo, estas características no dejan de ser excepcionales en un mundo humano criticado desde la fábula de los animales, víctimas constantes de la especie que acabó con el Dodo en Madagascar sin venir a cuento y sin motivo, por simple capricho o voluntad asesina.</p>
<p style="text-align: justify;">Al final de este recorrido moral es, precisamente, donde comienzan las interpretaciones erróneas de <em>El bosque animado</em>. ¿Cómo es posible que quién así piensa de la especie humana parezca apostar, sin embargo, por el estatismo social o por la jerarquía natural de las cosas o, como los críticos más furibundos han afirmado, por el irremediable mecanismo darwiniano de la victoria del más poderoso frente al más débil? Aquí es dónde la literatura de Fernández Flórez se tiñe de esa moral cristiana para la que el fatalismo y la negrura de los pesimistas no es sino una fase, un exceso voluntario de un ser humano incompleto en cuanto se le desposee de una dimensión positiva a la que se le suele prestar escasa o ninguna atención. Una moral que para sus máximos detractores es optimismo o falta de realismo pero que, en sentido estricto, dota al ser humano de Fernández Flórez de una personalidad más vital de lo que los encorsetados personajes de buenos o malos suelen hacer en la literatura mainstream.</p>
<p style="text-align: justify;">En cierta forma, esta personalidad viva y estos retratos complejos de escenas humanas perfectamente creíbles y reconocibles sean lo que, a pesar del tiempo y las muchas críticas vertidas, hace de <em>El bosque animado</em> un libro inolvidable de la literatura española –quizás uno de los pocos clásicos modernos de la década de 1940. Las versiones cinematográficas o las reediciones pueden ser un síntoma, pero no hay mejor prueba que su lectura pues, para cada lector que ha abierto sus páginas y se ha sumergido en ellas, aquella experiencia es para siempre un hermoso recuerdo grabado a fuego.</p>

<a href='http://www.fabulantes.com/2013/03/el-mundo-en-un-bosque/_igp0779rec/' title='Magical_Twins'><img width="290" height="290" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/03/IGP0779rec-290x290.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Fotografía de: http://urtzivera.blogspot.com.es/  &quot;piztien basoa&quot; el bosque de las bestias" /></a>

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		<title>Accelerando, Charles Stross: Humanidad 3.0</title>
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		<pubDate>Sat, 16 Feb 2013 18:33:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Martínez Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Accelerando]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliópolis Fantástica]]></category>
		<category><![CDATA[Charles Stross]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Charles Stross se atreve en su novela Accelerando a especular, a veces con osadía e imaginación, sobre los límites y los puntos de inflexión y no retorno a los que llegará la humanidad.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/02/humanidad-3-0/">Accelerando, Charles Stross: Humanidad 3.0</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Accelerando.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2226" alt="Accelerando" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Accelerando-202x300.jpg" width="202" height="300" /></a>El matemático húngaro John von Neumann estaba ya en la recta final de su vida (década de 1950) cuando, a partir del análisis sobre la mejora posible de las tecnológicas existentes, anunció la llegada de un momento “después del cual los asuntos humanos, tal y como los conocemos, ya no podrán continuar”. La singularidad de la humanidad llegaría a través de la acumulación de tecnología efectivamente superior a la capacidad humana en un grado tal que, alcanzado y sobrepasado, nuestra existencia ya no tendría sentido. A partir del cálculo sobre el aumento en nuestra capacidad para acumular y procesar datos –medidos en MIPS o Millones de Instrucciones Por Segundo- se sabría cuándo se habría alcanzado por fin la capacidad para generar realidades alternativas por completo distintas a aquella en que nosotros somos ahora posibles y reales. Una vez abierta la caja de Pandora a una infinidad de otras realidades, todas ellas serían concebidas como posibles excepto una, la nuestra.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque parezca extraño, hasta el momento la ciencia-ficción ha prestado a esta idea una escasísima atención. Más entretenida en subgéneros de rápida digestión, como el clásico <i>space opera</i> o los más actuales <i>Cyberpunk</i> o incluso el <i>retrofuturismo</i> –tan de moda en la ciencia-ficción española, poco se ha escrito sobre una humanidad alternativa. Y eso que el marco científico-técnico circundante ha ido, sobre todo en las últimas décadas, dando pasos de gigante en esta dirección: con la inteligencia artificial, la robótica, la computación o la física cuántica dirigiendo la marcha hacia adelante. Tanto es así que en nuestra lista de autores que, hasta el momento, hayan explotado de forma relevante esta vía únicamente nos parecen destacables dos: <a href="http://www.fabulantes.com/tag/stanislav-lem/">Stanislaw Lem</a> y Greg Egan.</p>
<p style="text-align: justify;">Con pocas dudas, <em>Golem XIV</em> (originalmente publicada en 1981, aunque recientemente traducida por Impediementa en 2012) resulta ser la reflexión más audaz que, desde la ciencia-ficción, se haya escrito jamás sobre la posibilidad de una humanidad circunstancial y próxima a su final. Una reflexión con la que hizo literatura de altura, y de qué magnitud, un Greg Egan que en <em>Ciudad permutación</em> (original de 1994) tocaría claves presentes en <em>Cuarentena</em> (1992), con las que llenaría después otras muchas novelas y relatos sobre las formas en que la humanidad podría cambiar y conocer otras naturalezas distintas a su materialidad contemporánea. Dos autores cuya combinatoria nos ofrece como producto la más excelsa e intensa recreación literaria de la ciencia-ficción sobre este tema –si bien ciertamente este es un punto susceptible de ser debatido hasta la saciedad.</p>
<p style="text-align: justify;">Quizás el motivo por el que tan poco se ha escrito de una idea tan, a priori, esencial para la cultura y la literatura de ciencia-ficciónn es la densidad del tema. Pues no sólo nos referimos a otras formas alternativas de humanidad, ni siquiera a las disciplinas tecnológicas cuyos avances harán posibles antes o después estas alternativas, ni tampoco a los impredecibles caminos por los que transitarán las muchas realidades alternativas cuando llegue el momento de hacerse posibles, sino al sumatorio de todos estos aspectos y otros muchos más que (por causas de espacio y practicidad) nos dejamos en el tintero. ¿Qué autor en su sano juicio sería capaz de afrontar él solo toda la amplia magnitud de esta tarea?</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Charles-Stross.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-2228" alt="Charles-Stross" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/02/Charles-Stross-246x300.jpg" width="246" height="300" /></a>La primera respuesta a esta pregunta es <strong>Charles Stross</strong> (Leeds, Inglaterra, 1964). <strong><em>Accelerando</em></strong> (original de 2005, y publicada en España por <a href="http://www.bibliopolis.org/editorial/bibliofan.htm">Bibliópolis</a> en 2011) pretende convertirse en el primer intento de abarcar todas las cuestiones sobre la singularidad en un solo texto. Una tarea resuelta a partir de la construcción de un itinerario narrativo fragmentario y disperso, jalonado por varios relatos que, articulados en la novela final con la forma de capítulos, se publicaron por entregas en la <i>Asimov`s Science Fiction Magazine</i> entre junio de 2001 y diciembre de 2004. Esfuerzo merecedor del Premio Locus 2006 y reconocido finalista en otros premios como el Hugo, el Arthur C. Clarke, el Premio John W. Campbell Memorial (otorgado por la WorldCon) y el concedido por la British Science Fiction Association.</p>
<p style="text-align: justify;">Posiblemente, no exista otra forma de abordar razonablemente la tarea en su globalidad, desde un punto de vista literario, a como ha intentado hacer Charles Stross en <em>Accelerando</em>. En su novela, los nueve relatos se definen en tres partes equilibradas y perfectamente distinguibles que, dotadas de una evidente unidad interna, pretenden utilizar una trama unificadora como <em>leitmotiv</em> para la representación de la transición desde un estado tecnológico próximo al actual hasta nuestra entrada en la etapa de la singularidad. Durante el camino, distintas técnicas intentan situar al lector, simultáneamente, en el desarrollo de la trama y en el avance tecnológico exponencial que supone cada salto etápico; una tarea de enorme complejidad que no consigue cuajar con la certeza deseada.</p>
<p style="text-align: justify;">De hecho, aunque la fragmentariedad aporta riqueza de contenido y justifica el cambio interno inherente al tema de que trata, la excesiva temporalidad de los saltos resta conectividad a los fragmentos y, por tanto, desgaja a las distintas etapas de que consta nuestro paseo por la singularidad, fulminando con ello el sentido mismo del viaje. Aunque, si lo analizamos por partes, <em>Accelerando</em> sí consigue por momentos destellos de una intensidad trepidante y audaz, especialmente en la primera parte, <em>Despegue lento</em>, dónde la excentricidad y el genio de Manfred Macx atrapan al lector con una fuerza que pocos personajes conseguirán por mucho que se lea, dada la perfecta representación que él es del genio tecnológico-financiero capaz de mantener a salvo su originalidad de un mercado devorador. En las otras dos partes, <em>Punto de inflexión</em> y <em>Singularidad</em>, a medida que el punto crítico se acerca y la humanidad 3.0 parece ser una realidad inminente, el ajuste entre reflexión teórica y argumento se degrada hasta incluso hacer difícil la lectura, si bien en general se mantiene el tipo con suficiencia.</p>
<p style="text-align: justify;">De todos los muchos aspectos que la novela intenta tocar, el mejor trazado se sitúa en la periferia de lo que se espera sea el centro de interés de la ciencia-ficción. No sabemos si es por formación profesional o experiencia propia o ambas circunstancias en una, pero Stross vuelca <em>Accelerando</em> en el lado de la crítica social a una humanidad obcecada en dirigir la tecnología y sus avances. Sin nombrar en ningún momento temas concretos, usa la necesidad de la ingeniería financiera para proteger a la creatividad como crítica principal a un sistema voraz con la innovación, un sistema dispuesto a fosilizar todo cuando intente escapar del beneficio y la comercialización. Este sistema es la principal amenaza, de hecho, para el pronto advenimiento de la singularidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La deuda de la ciencia-ficción con uno de sus temas clave sigue todavía pendiente de saldar, si bien <em>Accelerando</em> toca con valor algunas claves por las que, quizás, podrían discurrir imprescindibles intentos posteriores. Mientras tanto, nos quedamos con una novela audaz y divertida, y por momentos inteligente e hilarante. Mejorable en cuanto a su cohesión, pero sin duda una pieza fundamental en una de las principales meditaciones sobre el futuro que el género tiene que resolver en el presente… antes de que sea demasiado tarde.</p>
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		<title>Edén, Stanislaw Lem: La Humanidad en el diván</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Jan 2013 11:45:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Martínez Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Alianza Editorial]]></category>
		<category><![CDATA[Diario de las estrellas]]></category>
		<category><![CDATA[Edén]]></category>
		<category><![CDATA[Solaris]]></category>
		<category><![CDATA[Stanislaw Lem]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Stanislaw Lem vuelve a plantear en Edén (1959), otra de sus novelas de contacto alienígena, una nueva crítica al canon sobre la superioridad y la civilización humana, que se convierte en una exploración pormenorizada de las entrañas de lo humano, alteradas ante el desconcierto de lo extraño.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2013/01/la-humanidad-en-el-divan/">Edén, Stanislaw Lem: La Humanidad en el diván</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/01/Portada_Edén.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-1950" title="Portada_Edén" alt="Portada_Edén" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/01/Portada_Edén.jpg" width="188" height="300" /></a>El estilo de <strong>Stanislaw Lem</strong> (Lvov, Polonia, 1921- Cracovia, 2006) resulta inconfundiblemente característico para cualquier lector de Ciencia-ficción, por su inimitable forma de explorar las ideas filosóficas, éticas y morales situadas más allá de nuestra actualmente estrecha y limitadísima concepción de la vida humana. El universo literario de Lem tiene su centro en la concepción canónica del ser humano como una forma de vida excepcional, única entre todas las existencias posibles por su capacidad para actuar razonable y racionalmente en su único beneficio, satisfaciendo así un interés general de convivencia orientado a la protección personal o a la defensa gregaria de esos beneficios. Cada novela de Lem busca presentar alguno o varios de los aspectos correspondientes a este canon de lo humano y, a través de una trama de circunstancias inesperadas, someterlo(s) al reto de intentar mantener su coherencia interna y/o su validez externa.</p>
<p style="text-align: justify;">La literatura del escritor polaco persigue el objetivo explícito de denunciar y desmontar este canon, relativizando la excepcionalidad y el sobrevalor de lo humano sobre todo lo demás, poniendo en su sitio a nuestra especie respecto a todo el conjunto de existencias inteligentes posibles en el anchísimo espacio-tiempo de nuestro universo.<span id="more-1939"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En <em><strong>Edén</strong></em> (1959, publicada por <a href="http://www.alianzaeditorial.es/cgi-bin/main.pl">Alianza</a> en 2005 dentro de su “Biblioteca Lem”), emblemática novela situada entre <em>Diarios de las estrellas</em> (1957; publicada por Alianza en 2005) y <a href="http://www.fabulantes.com/2011/04/cincuenta-anos-mas-cerca-de-las-estrellas/"><em>Solaris</em></a> (1961; publicada por Impedimenta en 2011), seis científicos de distintas ramas (coordinador de la expedición; doctor; ingeniero; físico; químico y cibernético) caen en el ignoto y homónimo planeta tras una avería grave en su nave. La única certeza sobre aquel lugar es que nadie ha ido allí o, si lo ha hecho, jamás ha regresado para contar la experiencia o incluso aportar información capaz de hacer más fácil su pretendida fugaz estancia. De repente, seis intelectualmente destacados miembros de la humanidad se ven abocados a intentar salir adelante en una realidad totalmente desconocida y, a priori, claramente hostil para sus esperanzas de supervivencia. ¡El reto está servido!</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque inicialmente todos los personajes intenten apegarse a su rol, cooperando y dando lo mejor de sí en cada una de sus especialidades para arreglar la nave y salir lo antes posible de allí, muy pronto la necesidad de responder a preguntas fundamentales sobre la forma en que se relacionarán con su entorno muestra las primeras claras divergencias. Una discusión en la que, para mantener el debate en una asequible cuestión dialéctica, evitando transformar la reflexión en un coro incomprensible, se nos describen dos extremos claramente diferenciados: mientras el doctor opta por una exploración abierta a la comunicación con cualquier otra forma de inteligencia que les pudiera salir al paso, el ingeniero (<strong>1</strong>) defiende un modelo autárquico de aprovechamiento de los propios recursos y las menores salidas posibles fuera del perímetro de la nave, con el coordinador realizando funciones de moderador en una tensión con momentos por veces muy agrios o de alta intensidad.</p>
<p style="text-align: justify;">La realidad trasciende las voluntades de ambos a medida que en sus primeras incursiones en busca de recursos entran en contacto con extrañas realidades, y se dinamita por completo cuando la curiosidad de los habitantes de Edén hace acto de presencia en los alrededores de la nave. De esta forma, la prudencia protectora se denuncia inviable, las soluciones autárquicas aparecen como prácticamente un imposible, e incluso se exponen los límites a una cooperación grupal esencial limitada en todo caso a un contexto incontrolable en cuanto repleto de circunstancias imprevisibles.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/01/Stanislaw_Lem.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1941" title="Stanislaw_Lem" alt="Stanislaw_Lem" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/01/Stanislaw_Lem-300x200.jpg" width="300" height="200" /></a>Otro eje narrativo interesante se encuentra en la forma cómo los expedicionarios observan al planeta y se relacionan con sus habitantes. La pretendida superioridad del canon humano se ve sometida a pruebas de intensidad variable donde lo racional y razonable deja paso a otros instintos más primarios: la duda, el miedo, la ira o incluso la violencia se ponen a los mandos de la acción humana. De la humanidad Lem recupera su lado animal, básico y esencial, visibilizando esa parte de nuestra personalidad que, en la imagen de nosotros mismos más pulcra y aseada, se ha recluido en cárceles o psiquiátricos –convirtiendo el dominio de lo primario en enfermedad o haciéndola desaparecer casi por completo. Lem sitúa estos instintos básicos en el primer plano.</p>
<p style="text-align: justify;">El diálogo de ideas entre los personajes y la descripción de escenas con una gran carga de intriga y drama son las dos técnicas narrativas predominantes en <em>Edén</em>. El lector accede a momentos interesantes: a discusiones tensas, a desarrollos escenográficos de una imaginación desbordante en su construcción y viveza, a personajes extraños morfológicamente en poco o nada parecidos a cualquiera hasta ahora conocido… Como en toda novela de contacto &#8220;<em>civilizatorio&#8221;</em> que se precie, Lem usa el contraste de realidades y formas para marcar las distancias entre la humanidad y el entorno en que se mueve, aumentando también la incerteza y la angustia de unos personajes que difícilmente pueden llegar a reconocer o asociar por analogía algo de lo que ven en Edén con lo existente en sus mundos de origen. La extrañeza ejerce de reactivo.</p>
<p style="text-align: justify;">Como siempre, Stanislaw Lem realiza en <em>Edén</em> una exploración pormenorizada de las entrañas de lo humano, desvelando las miserias que las ideologías antropocéntricas como el liberalismo o el anarquismo obvian o dejan de lado. Sin duda, literariamente la novela no está entre las mejores de Lem, de hecho excepto un doctor cuya curiosidad e ironía por veces recuerda al Ijon Tichy de <em>Diarios de las estrellas</em>, los personajes carecen de una personalidad propia más allá de sus posiciones respecto a las cuestiones planteadas por la novela, sus relaciones apenas tocan aspectos distintos a la idea central del texto, y físicamente ni siquiera tenemos una descripción mínima (tampoco es que aquí importe demasiado). Hasta en el uso de la tecnología espacial, ciertos adminículos no han conseguido pasar con la mejor salud el imperdonable paso del tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, <em>Edén</em> sí tiene un alto valor filosófico-reflexivo, en cuanto expone preguntas fundamentales en el debate social contemporáneo. Un conjunto de hilos argumentales cuidadosamente tejidos alrededor de una cuestión esencial: ¿cómo reacciona el ser humano, racional y razonable, ante lo desconocido?, ¿cómo se relaciona con aquello sobre lo que carece por completo de información?, ¿qué forma tenemos de comunicarnos con lo que nos rodea cuando no lo controlamos o no sabemos qué es? Incluso, si echamos la vista un poco hacia adelante, con cuestiones como la Inteligencia Artificial o la robótica o la neurobiología reproductiva o la clonación llamando ya a nuestra puerta, comprobaremos que muchas de ellas nos transportan al futuro inmediato de nuestra especie.</p>
<p style="text-align: justify;">Una vez más, Lem lleva a la ciencia-ficción más allá de los estrictos límites del género.</p>
<p style="text-align: justify;">(<strong>1</strong>) El ingeniero es el único personaje con nombre: Henryk. De esta forma, Lem cose de forma estricta los personajes a su rol o función, resaltando la pretendida importancia de su dimensión intelectual y, en consecuencia, contrastando de forma todavía más acentuada las diferencias entre sus pretendidos roles y la naturaleza real de sus actitudes, actos o comportamientos.</p>

<a href='http://www.fabulantes.com/2013/01/la-humanidad-en-el-divan/speedpaint___wreckage_by_antifan_real/' title='Speedpaint Wreckage.'><img width="290" height="290" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2013/01/Speedpaint___Wreckage_by_ANTIFAN_REAL-290x290.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Ilustración de portada del articulo, realizada por: http://antifan-real.deviantart.com/" /></a>

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		<title>Rito de paso, Alexei Pashin: Madurar en las estrellas</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Dec 2012 16:50:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Martínez Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Apocalipsis]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia-ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Alexei Panshin]]></category>
		<category><![CDATA[Bibliópolis Fantástica]]></category>
		<category><![CDATA[Rito de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Robert A. Heinlein]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Alexei Pashin logra en Rito de paso una excelente novela sobre la madurez y el proceso de toma de conciencia, pero fracasa al ofrecer una novela de ideas alrededor de las posibilidades del cambio social.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/12/madurar-en-las-estrellas/">Rito de paso, Alexei Pashin: Madurar en las estrellas</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/12/Rito_de_paso.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1547" title="Rito_de_paso" alt="Rito_de_paso" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/12/Rito_de_paso-202x300.jpg" width="202" height="300" /></a>A finales del siglo XXII la Tierra ha sido destruida y, de lo que ella significó, apenas queda el suspiro de un recuerdo. A ella la han substituido un conjunto de colonias planetarias de vida rudimentaria y la Nave, roca estelar que surca el universo con todo el conocimiento habido y por haber en su interior. En cada planeta y en la Nave la vida transcurre a su ritmo. Las comunidades se encierran sobre si mismas y la relación con los demás casi no existe. De hecho, la Nave se limita al canje de víveres por conocimiento con los distintos planetas, y entre éstos no existe intercambio o comunicación conocida.</p>
<p style="text-align: justify;">Tal esquema tiene sus consecuencias negativas, pues los planetas perciben en la actitud de la Nave un desdén causa de todos sus males y pesares. La dureza del intercambio les impide desarrollarse y mejorar. El mantenimiento de una situación de dependencia ayuda a mantener el statu quo de superioridad de la Nave sobre los planetas.<span id="more-1546"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En esta inercia de relaciones estáticas, de estrictas dependencias y de silenciosos rencores, tiene lugar el proceso de madurez de Mia Havero, joven de doce años, hija del director del Consejo que gobierna la Nave. Persona con escasa trascendencia para la toma de decisiones colectivas, incapaz de cambiar por sí sola el rumbo de los hechos, pero generacionalmente significativa en lo que representa la posibilidad de que, un día, el estado de las cosas cambie (o no) en una dirección u otra.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Alexei Panshin</strong> (USA, 1940) intenta en <em><strong>Rito de paso</strong></em> (<a href="http://www.bibliopolis.org/editorial/bibliofan.htm">Bibliópolis</a>, 2012), publicada originalmente en 1968 y ganadora del Premio Nébula de ese mismo año a la mejor novela de ciencia-ficción, la triple pirueta de retratar simultáneamente los procesos de madurez personal, de toma de conciencia colectiva y de cambio social. Tres planos de discurso, uno superpuesto sobre el otro, representados por los hilos argumentales de la historia personal de Mia Havero respecto a todas las personas que conoce o acontecimientos que le suceden, la historia de su padre como gobernador de la Nave respecto a antagonistas como el señor Persson o el maestro Mbele –y con el tiempo la propia Mia, y la relación de la Nave respecto a  los planetas a través del comercio o la celebración del “rito de paso” (quizás el significado más gráfico, aunque menos exacto, corresponda al “rito de iniciación” con que se titulaba la edición española de 1974 que publicó Dronte en su día), respectivamente.</p>
<p style="text-align: justify;">A todo ello le da densidad y gravedad una pretendida indagación filosófica que, a través de la ética, busca marcar las posiciones de Panshin respecto a cuál de los futuros,  en cada uno de esos tres planos de discurso, le resultaría más deseable. Sin embargo, este aspecto adolece de las debilidades que, en general, se le achacan tanto a las obras de ficción como a los ensayos de Panshin: una débil investigación y un déficit de comprensión sobre los conceptos y teorías que maneja convierten sus argumentos filosóficos en fruslería dialéctica carente, por tanto, de la validez y credibilidad exigida a la escritura de ideas. Lamentablemente, coincidimos nosotros también en este punto.</p>
<p style="text-align: justify;">Aun así, existe una división de opiniones alrededor de la figura de Panshin. Uno de sus ejemplos se observa en la recepción, precisamente, de <em>Rito de paso</em>. Mientras para unos esta novela rebosa de pensamiento <em>heinleiniano</em>, para otros Panshin no llega a captar lo esencial de las ideas sociopolíticas  de Robert A. Heinlein (con el que mantuvo también una agria polémica en vida sobre un ensayo escrito por Panshin sobre su figura y su obra, que Heinlein intentó por todos los medios evitar que se publicase) por lo que tal atribución carece de valor.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="alignleft size-medium wp-image-1556" alt="Alexei_Panshin" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/12/Alexei_Panshin-239x300.jpg" width="239" height="300" />En nuestro caso, no vemos a Heinlein por sitio alguno. Si Panshin sí es cierto que articula una crítica sociopolítica clara, ésta no se sostiene sobre las mismas bases que Heinlein. La contradicción clara del comunismo y el capitalismo no hace acto de presencia. Tampoco podemos calificar al Consejo de una autoridad central –la Nave tiene una Asamblea democrática como máxima autoridad de decisión. Ni a su forma de vida como reflejo de cualquier tipo de autoritarismo –de hecho sí existe un comunitarismo cuyo cambio se sustenta sobre mecanismos de decisión colectivos y democráticos. O los esquemas de pensamiento de las personas, si bien sí se fundamentan sobre la comparación y la articulación de argumentos o teorías, para nada tienen tras de sí ese individualismo metodológico radical tan característico de Heinlein. Una distancia que parece todavía mayor si comparamos las posiciones de Panshin con las del objetivismo de Ayn Rand, quizás el sistema filosófico más próximo a las posiciones de Heinlein.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque <em>Rito de paso</em> naufraga en su intención de resultar una novela de ideas alrededor de las posibilidades del cambio social, sí resulta una excelente novela sobre la madurez y el proceso de toma de conciencia. La propia estructura de la novela remata, en los tres tiempos de de que consta, este argumento principal: presentación, desarrollo y desenlace del proceso quedan claramente definidos, perfectamente expresados, y contienen elementos argumentales que hacen la historia de vida de Mia Havero entretenida. Sobre todo por unos secundarios que, por veces, superan en vitalidad y credibilidad incluso al personaje principal, como son el Sr. Mbele o Jimmy Dentremont–maestro y compañero en su etapa básica de educación, respectivamente.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Rito de paso</em> resulta una curiosa excepción en la ciencia-ficción de la década de los sesenta porque, cuando la mayor parte de los autores se centraban en las correrías galácticas propias de la <em>space opera</em>, sólo unos pocos utilizaban el marco del futuro y el espacio para explorar otras posibilidades, y menos todavía se atrevían a situar a un personaje preadolescente y su proceso de madurez como argumento central de la historia. Alexei Panshin lo hizo, de forma magistral, y por ello fue merecidamente reconocido y todavía hoy es recordado. A pesar de todo, estamos ante una novela que ningún lector aficionado a la ciencia-ficción puede dejar de leer, por lo menos, una vez en la vida. Tómese esta tarea pendiente como su propio <i>rito de paso</i>.</p>
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		<title>Los guerreros de Dios, Andrzej Sapkowski: Una cruzada contra la humanidad</title>
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		<pubDate>Sun, 04 Nov 2012 11:59:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Martínez Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Alamut]]></category>
		<category><![CDATA[Andrzej Sapkowski]]></category>
		<category><![CDATA[Los Guerreros de Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Narrenturm]]></category>
		<category><![CDATA[Trilogía de las Guerras Husitas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Alamut retoma, tres años después de Narrenturm, las peripecias de Reynevan en la Centroeuropa del siglo XV en Los guerreros de Dios, con el que Andrzej Sapkowski vuelve a demostrar su nervio como narrador y gran constructor de personajes y su inugualable maestría para el género fantástico.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/11/una-cruzada-contra-la-humanidad/">Los guerreros de Dios, Andrzej Sapkowski: Una cruzada contra la humanidad</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/11/Portada_Los_guerreros_de_Dios.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1325" title="Portada_Los_guerreros_de_Dios" alt="Portada_Los_guerreros_de_Dios" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/11/Portada_Los_guerreros_de_Dios-202x300.jpg" width="202" height="300" /></a>Reinmar von Bielau, alias Reinevan von Bielau, alias Reynevan, alias Renevan, está de vuelta en las librerías españolas. Los tres años de espera desde <a href="http://www.fabulantes.com/2012/02/un-grito-desesperado-por-la-esperanza-de-una-europa-humanista/"><em>Narrenturm</em></a> (<a href="http://www.alamutediciones.com/">Alamut</a>, 2009) han acabado por fin. El lector puede volver a disfrutar de las aventuras y desventuras de este noble silesio, mago y médico, perdido en medio de una Centroeuropa sumida en la más cruenta guerra de religión que hasta ahora haya vivido el continente. Un contexto esculpido a golpe de pluma por un <strong>Andrzej Sapkowski</strong> (Lodz, Polonia, 1948) sublime, a la altura de sus mejores obras, y sin duda en la cumbre literaria de la novela histórica y la novela fantástica actuales. Trasladada con gran viveza al castellano por Fernando Otero Macías, con la inestimable colaboración de José María Faraldo, traductor habitual de las obras de Sapkowski.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em>Los guerreros de Dios</em></strong> (Alamut, 2012), segunda entrega de la trilogía de Sapkowski sobre las <em>Guerras Husitas</em>, continúa la línea marcada por la novela anterior. Si bien, como en todo <em>bildungsroman</em> que se precie, nuestro protagonista avanza personalmente con el paso de los acontecimientos, crece y madura, se asienta moralmente y encallece psicológicamente, mostrándose más firme y decidido a la hora de afrontar los reveses o adversidades en un contexto, ciertamente, nada fácil incluso para un joven prometedor y de buena cuna como era él. Su creciente protagonismo en la novela anterior da aquí otro paso adelante, siendo una pieza estratégica para los husitas y una pieza de caza para los católicos de gran envergadura; lo que aumenta proporcionalmente la magnitud de los retos y dificultades que se encontrará por el camino.<span id="more-1324"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Lógicamente, mayores problemas suponen mayores rivales, y hacen necesarios también mejores aliados. En el lado católico, el personaje de Treparriscos, tenebroso socio del obispo Conrado de Wroclaw, hiela la sangre en cada una de sus apariciones, e incluso pone los pelos de punta cuando únicamente se le menciona. El mismo obispo Conrado gana enteros, representante máximo de una Iglesia Católica moralmente corrupta e institucionalmente politizada, a la que la novela pone los puntos sobre las íes en no pocas ocasiones, portando con rotundidad la desesperanza y la frustración de los fieles. Tampoco se salvan de la crítica, como se espera de una novela histórica situada en la Europa del siglo XV, el papado de Roma y la Santa Inquisición, ambas co-protagonistas de las adversidades y tribulaciones de tantos buenos cristianos impropiamente ajusticiados.</p>
<p style="text-align: justify;">El protagonismo de la Iglesia Católica en <em>Los guerreros de Dios</em> alcanza tal significación, que no encontramos en el lado católico autoridades nobles dignas rivales de nuestro Reinmar von Bielau. Tanto es así que, como si del Rincewind de <em>Mundodisco</em> se tratase, Reinmar es incansablemente perseguido por miembros de la nobleza católica con no pocas facturas que cobrar, incluso varias veces consiguen apresarlo en profundas mazmorras o atarlo y rodearlo de feroces guardas, todo ello para que, finalmente, no puedan ajustar las cuentas pendientes. La nobleza católica únicamente parece aquí al tanto de estrategia militar y fuerza bruta, dejando las conspiraciones para los más avezados y experimentados miembros de la Iglesia.</p>
<p style="text-align: justify;">Un panorama inverso encontramos en el lado husita. Las iniciativas bélicas se cuentan por victorias. Los grupos guerreros de élite, como los Huérfanos o la Vogelsang, les aportan a los revolucionarios una diferencia militar estratégica y táctica claramente positiva. Con un  Procopio el Rasurado, líder de las tropas husitas, de gran corpulencia física e inteligencia bélica, afrontando cada batalla con la seguridad de quién se siente superior en lo moral y en lo militar. Claro está, con un cuerpo de aliados que ha crecido también en capacidad, sobre todo Scharley y Sansón Mieles, compañeros de Reinmar con mayor autonomía e independencia, con protagonismo e importancia crecientes en el conjunto de la novela, quiénes seguro nos aportarán grandes momentos en la siguiente y última entrega (<em>Lux perpetua</em>, actualmente en preparación por la editorial).</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/11/Andrzej_Sapkowski.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1327" title="Andrzej_Sapkowski" alt="Andrzej_Sapkowski" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/11/Andrzej_Sapkowski-300x184.jpg" width="300" height="184" /></a>Pero si por algo me ha gustado especialmente esta novela ha sido por sus personajes femeninos. Sin duda, Sapkowski posee una gran habilidad para el retrato de las mujeres, aportándoles una profunda personalidad, destacando en pocas líneas o pocas páginas su sensibilidad, su inteligencia o su generosidad, como muy pocas plumas son capaces de conseguir. Como ejemplo nos sirve la aparición de la Dama Verde, sensual a la vez que brillante; o incluso la gran madurez de la relación de Reinmar con Nicoletta –su amor perdido y aquí rencontrado, quién aporta a su amado la seguridad y la confianza que necesita ante el gran tamaño de las empresas que le aguardan. Un rol ajustado a su tiempo, pero también dotado de una profunda contemporaneidad, en cuanto la mujer protagonista de Sapkowski consigue romper los corsés del contexto en favor de su propia autonomía y libertad.</p>
<p style="text-align: justify;">La novela continúa el camino de los acontecimientos y el aprendizaje de los personajes, pero también contiene ese ruido de fondo tan característico que, a modo de huella, nos desvela la presencia tras el telón de Andrzej Sapkowski. Ruido en forma de humanismo. La guerra husita transformada en guerra moral. Un Reinmar von Bielau cuya madurez lo conduce desde la inocencia y el infantilismo de <em>Narrenturm</em> hasta el idealismo “por la causa” husita y el riesgo de su vida más allá de lo razonable de <em>Los guerreros de Dios</em>; ¿será el próximo paso un programado escepticismo y realismo? En un discurso esperanzado, pero escéptico, sobre el ser humano y su papel en el mundo, trasladado además aquí a la necesidad de una vuelta a la caridad y el ascetismo para una Iglesia Católica sumida en el lujo y el gasto suntuario más propio de lo mundano que de lo divino.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Los guerreros de Dios</em> posee las mejores señales de la maestría de Sapkowski: una plasticidad y realismo sobresaliente en las peleas cuerpo a cuerpo o en las batallas, una elaboración de personajes magistral, una precisión histórica casi milimétrica en cuanto a escenas o hechos, y sobre todo cuenta con un mensaje universal y un estilo de transmitirlo a la altura de muy pocos autores. Quizás el estar en tierra de nadie respecto al punto de partida y al punto de llegada tanto de la historia principal, como de las historias secundarias –sobre todo aquellas más directamente relacionadas con el proceso de madurez de los personajes, sea su principal hándicap. Notándose en la historia cierto estatismo en cuanto al desarrollo de la trama y los argumentos. Con todo, garantiza literatura de altura, y supone uno de los mejores libros de novela histórica y fantástica publicados este año.</p>
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		<title>Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual, Varios autores: Inquietudes de fantasía</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Oct 2012 10:24:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Martínez Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Castán]]></category>
		<category><![CDATA[David Roas]]></category>
		<category><![CDATA[Elia Barceló]]></category>
		<category><![CDATA[Félix J. Palma]]></category>
		<category><![CDATA[Jon Bilbao]]></category>
		<category><![CDATA[José María Merino]]></category>
		<category><![CDATA[Laura Freixas]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Manuel Ruiz]]></category>
		<category><![CDATA[Norberto Luis Romero]]></category>
		<category><![CDATA[Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual]]></category>
		<category><![CDATA[Pilar Pedraza]]></category>
		<category><![CDATA[Salto de página]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Veintinueve escritores se conjuran en Perturbaciones: Antología del relato fantástico español actual (Salto de página, 2009) para ofrecer al lector lo más representativo -y granado- que se hace dentro de la fantasía en castellano ahora mismo.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/10/inquietudes-de-fantasia/">Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual, Varios autores: Inquietudes de fantasía</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/10/Portada_Perturbaciones.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1274" title="Portada_Perturbaciones" alt="Portada_Perturbaciones" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/10/Portada_Perturbaciones-198x300.jpg" width="198" height="300" /></a>Para cualquier lector amante de lo fantástico, o lo extraño, o lo inquietante, <strong><em>Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual</em></strong> (<a href="http://www.saltodepagina.com/">Salto de Página</a>, 2009) resulta un libro imprescindible. Un compendio de los mejores nombres de lo fantástico que hayan publicado en España en los últimos años, escogidos en la mayor parte a través de algunos de sus relatos más representativos, o en otros casos como los de <strong>Elia Barceló</strong>, <strong>Jon Bilbao</strong> y <strong>Luis Manuel Ruiz</strong> mediante algún relato inédito capaz de añadir riqueza, variedad y valor a este tomo. Un repaso jamás exhaustivo –si así fuera no estaríamos entonces ante un siempre desagradecido trabajo antológico, pero en todo caso representativo del potencial y capacidad que atesoran las letras españolas para romper la barrera de lo cotidiano.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro de sus valores más interesantes está en el “Prólogo” de Juan Jacinto Muñoz Rengel (Málaga, 1974). Un breve pero expositivo análisis de lo amplio y confuso de la literatura de lo extraño, ambicioso en cuanto, con titánico afán, busca echar luz sobre las múltiples etiquetas que despistan a propios y ajenos sobre los intríngulis del género. De esta forma, a partir de la dislocación del concepto de <em>realidad</em> propio de estos tiempos postmodernos que parece nos ha tocado vivir, observamos las diferencias entre lo fantástico o lo terrorífico o lo surrealista. Porque si la realidad se mueve más que nunca, hasta caer en la más absoluta imprecisión, hasta resultar de una nebulosa imprecisión incluso para los teóricos de la literatura, qué podemos esperar los simples lectores si no es el más completo desconcierto. De ahí que el intento de Muñoz Rengel tenga <em>per se</em> un notable valor.<span id="more-1270"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Un desconcierto postmoderno inserto de lleno en los relatos contenidos en <em>Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual</em>. Una parte importante de los relatos contenidos en este volumen exploran, de distintas formas, la relación de la literatura con la realidad, y en concreto con la realidad fantástica o fantasiosa.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Los libros vacíos</em>, de <strong>José María Merino</strong>, inician esta antología situando en el centro del análisis al lector. A nuestra relación con las obras, y a la función de la memoria, como parte creadora de nuestra percepción sentimental de los libros y, por extensión, como parte  esencial de nuestra relación con la literatura. Perspectiva inversa a la que toma <strong>Laura Freixas</strong> en <em>Final absurdo</em>, quién se centra en el escritor y la creación literaria para narrarnos un ajuste de cuentas de aquellos personajes accidentales cuya vitalidad se limita al estrecho limbo de su utilidad funcional; pero que a veces pueden saltar de la ficción para pedir responsabilidades por su patente desprecio. O el homenaje a <em>Alicia en el país de las maravillas</em> que <strong>David Roas</strong> desarrolla en <em>Y por fin despertar</em>, una bella reflexión sobre la imaginación y la literatura a través del onírico acto de dormir y también de soñar.</p>
<p style="text-align: justify;">La fantasía contenida en este volumen traspasa las conexiones con la metaficción y la metaliteratura para, como es común en algunos de los espacios más clásicos del género, trastocar la realidad también desde la metafísica. Si bien no solo desde los relatos más comunes sobre el desdoblamiento corporal (sosias) o el desdoblamiento vital (la vida y la muerte), sino también desde el desdoblamiento temporal (realidades múltiples y multiversos) o el desdoblamiento moral (Jekill y Hide). Formas nuevas de tratar perspectivas tanto manidas como inexploradas para la literatura contemporánea de España. De excelente factura en esta línea, para el que esto escribe, son relatos como <em>Capitán Seymour Sea</em> de <strong>Norberto Luis Romero</strong> o <em>Balneario</em> de <a href="http://www.fabulantes.com/?s=pedraza"><strong>Pilar Pedraza</strong></a> o <em>Venco a la molinera</em> de <strong>Félix J. Palma</strong>.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/10/carlos-castan.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1277" title="Carlos_Castán" alt="Carlos_Castán" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/10/carlos-castan-300x263.jpg" width="300" height="263" /></a>Pero, para mí, en mis entrañas, dejará una huella perecedera <em>El andén de nieve</em>, de <strong>Carlos Castán</strong>. Un relato de dos realidades paralelas, ambas posibles, y manifestadas de forma simultánea en el andén de una estación de tren. En los breves instantes en que se detiene su marcha, entre estación y estación, uno debe decidir por qué lado del tren bajarse, cuál de las opciones escoger, por cuál camino optar para continuar la marcha de su vida. Una metáfora sentimental sobre la existencia y sus muchos meandros, cargada de tensión y energía, inolvidable a pesar de sus pocas páginas. La expectación vive en el lector y su intensidad crece progresivamente hasta un clímax visual de esos que, casi como si de una escena cinematográfica de tratase, se adhiere más a la retina que a la memoria.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Perturbaciones. Antología del relato fantástico español actual</em> reúne a veintinueve firmas entre las que destacan algunos relatos de bellísima factura, junto con otros que servirán para representar con bastante amplitud de miras y precisión las múltiples posibilidades del género. Un volumen imprescindible, decíamos, para los lectores del género fantástico, así como también para aquellos que quieren gozar de algunas de las piezas más bellas que leer se pueda en las letras contemporáneas de España. Merece la pena darle una oportunidad aunque se haya editado hace ya algún tiempo.</p>
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		<title>Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina, Liudmila Petrushévskaia: Humanismo de sueño y muerte</title>
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		<pubDate>Fri, 14 Sep 2012 10:43:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Martínez Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[Atalanta]]></category>
		<category><![CDATA[Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina]]></category>
		<category><![CDATA[Liudmila Petrushévskaia]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Fantasía soviética muy enraizada en el deseo de evasión a través de la muerte: he ahí el dilema de los diecinueve relatos que componen Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina, con el que la escritora moscovita Liudmila Petrushévskaia, ganó en 2010 el Premio Mundial de Fantasía.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/09/humanismo-de-sueno-y-muerte/">Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina, Liudmila Petrushévskaia: Humanismo de sueño y muerte</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/09/erase_una_vez_una_mujer_que_queria_matar_al_bebe_de_su_vecina.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1125" title="erase_una_vez_una_mujer_que_queria_matar_al_bebe_de_su_vecina" alt="erase_una_vez_una_mujer_que_queria_matar_al_bebe_de_su_vecina" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/09/erase_una_vez_una_mujer_que_queria_matar_al_bebe_de_su_vecina-187x300.jpg" width="187" height="300" /></a>Cualquier lector que se acerque con asiduidad a los títulos de <a href="http://www.edicionesatalanta.com/">Atalanta</a>, sabe que se enfrenta a una caja de sorpresas. Entre las páginas de portada y contraportada se esconden historias inquietantes de plumas poco pródigas en el sistema literario español. Quizás por eso sus libros me llaman tanto la atención. Para mí son como un ventanuco desde el que asomarme a otros mundos. Una oportunidad fugaz de acercarme a experiencias literarias que, de buena fuente sé, ningún otro proyecto editorial será capaz de aportarme. Ahora depende de cada uno la dosis de esa experiencia que necesite. Yo, lo confieso sin pudor, soy de los adictos.</p>
<p style="text-align: justify;">Por necesidad llegué hasta <em><strong>Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina</strong></em> (Atalanta, 2011). Lo elegí sin mirar. Al azar entre todos los de Atalanta que todavía me quedan por leer. No conocía a <strong>Liudmila Petrushévskaia</strong> (Moscú, 1938). Ni sabía que había sido galardonada en 2010 con el Premio Mundial de Fantasía por esta colección de relatos. Tampoco me importó. Sin cortarme un pelo, ni esperar medio segundo, abrí el libro por la primera página y me puse a leer.<span id="more-1123"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Ahora que lo cerré, y por primera vez, me quedo quieto, pensando en lo que me acaban de contar. Algo hay en estos diecinueve relatos que no me encaja. Un <em>je ne sais quoi</em> latente y machacón que me conmueve e inquieta. La sensación de que, tras todas estas historias de sueño y muerte, se oculta un mensaje de fondo del que apenas alcanzo a oír un ligero rumor.</p>
<p style="text-align: justify;">Mentalmente, intentando saber qué es ese algo, hago repaso de los relatos que más han llamado mi atención. Me acuerdo sobre todo de <em>Los nuevos Robinson</em>: donde el hijo de un prócer del régimen soviético inicia un camino de huída y renuncia, nada quiere poseer sino es su libertad y, para protegerla, renunciará a todo lo demás independientemente de su presunto valor o importancia. De <em>El milagro</em>: donde una madre angustiada por el porvenir de su hijo hará de todo para asegurar su futuro y prosperidad, aún siendo éste un sátrapa miserable, introduciéndose en un proceso de cambio que solo al final se desvelará de autodescubrimiento.  O de <em>La casa de la fuente</em>: en el que un padre desesperado por la presunta muerte de su hija, recurre a los más extraños hábitos para demostrarles a los demás que todavía sigue viva.</p>
<p style="text-align: justify;">La amenaza de la muerte está en todos estos relatos impregnada como una gran fuerza. La muerte sobrevenida inesperadamente. La muerte del suicida que se quita la vida atado a una lámpara o a una viga. La muerte en vida del sufriente o del sacrificado, de aquel que se ata la vida de los demás a las espaldas renunciando a la suya.</p>
<p style="text-align: justify;">Este pensamiento me trae a la memoria otros relatos de similar pelaje. Como los dos últimos con los que se cierra el libro. <em>El testamento del anciano monje</em>: donde un monje miserable y harapiento da con su actitud y ejemplo, a través de su propia muerte, una lección vital de tal fuerza que es capaz de devolver al camino recto a dos temidos bandoleros o hacer que un joven niño recupere la movilidad. Y <em>El abrigo negro</em>: una reflexión inteligentísima sobre lo absurdo del suicidio como recurso para eludir las responsabilidades y los problemas de una vida que, independientemente de sus condiciones y circunstancias, merece en todo caso ser vivida hasta que su último aliento se agote.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/09/Liudmila_Petrushévaia.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-1128" title="Liudmila_Petrushévskaia" alt="Liudmila_Petrushévskaia" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/09/Liudmila_Petrushévaia-179x300.jpg" width="179" height="300" /></a>En <em>Érase una vez una mujer que quería matar al bebé de su vecina</em> se reivindica la vida a través de la muerte. La máscara más cruel y hierática sirve de telón para representar las historias más tétricamente vitalistas jamás contadas. Donde las condiciones en que se vive no importan, mientras se siga respirando. Donde las perspectivas del futuro no importan, mientras se viva el día a día. Donde los motivos por los que se vive no importan, mientras sean tuyos y no de ningún otro individual o colectivo. Nada importa mientras tú, o yo, sigamos aquí vivos y coleando.</p>
<p style="text-align: justify;">Este mensaje vitalista es el máximo aliento de este libro pero también, al mismo tiempo, su máximo peso. No porque no sea éste un mensaje necesario o hermoso –que lo es- sino porque algunas veces (pocas) resulta tan evidente que termina por absorber y devorar la forma de los relatos. Un síntoma sobre todo evidente en aquellos más breves. Como, por ejemplo, en <em>El brazo</em>: un aviador del ejército pierde un brazo consecuencia de obedecer antes al ejército que a la voluntad de su mujer difunta; <em>Venganza</em>: relato que narra la historia que tan gráficamente titula este volumen; o <em>La sombra de la vida</em>: donde una joven llamada Zhenia busca a su madre hasta que un suceso extraño la convence de que ya no va a obtener nada más de ella salvo su recuerdo.</p>
<p style="text-align: justify;">Con todo, <em>Érase una vez una mujer que quería matar al bebe de su vecina</em> destina una imaginación desbordante y un mensaje denso y profundo, enraizado en el humanismo, orientado hacia el individualismo, y anclado en el simbolismo de unas muy reconocibles figuras populares rusas. Liudmila Petrushévskaia nos muestra nuevas posibilidades y nuevos límites en el intento por trascender a la fantasía. Demostrando que, tras un género mayoritariamente asociado a magos y hechizos, se puede hacer literatura gruesa para todos los públicos –incluidos los lectores más selectos.</p>
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		<title>La ciudad y la ciudad, China Miéville: Misterios de ciudad</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Jul 2012 09:00:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Martínez Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fantasía]]></category>
		<category><![CDATA[China Miéville]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad y la ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[La factoría de las Ideas]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>La ciudad y la ciudad es la mejor novela hasta el momento del escritor británico China Miéville, voz de renombre de la corriente steampunk y ciudadano preocupado por los problemas del mundo.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/07/misterios-de-ciudad/">La ciudad y la ciudad, China Miéville: Misterios de ciudad</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/07/La_ciudad_y_la_ciudad.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-903" title="La_ciudad_y_la_ciudad" alt="La_ciudad_y_la_ciudad" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/07/La_ciudad_y_la_ciudad-192x300.jpg" width="192" height="300" /></a><em><strong>La ciudad y la ciudad</strong></em> (La factoría de las Ideas, 2012) es la mejor novela de <strong>China Miéville</strong> (Norwick, Inglaterra, 1972) hasta el momento y un giro total a su estilo y temas más característicos. Ganadora de múltiples premios (Hugo, Locus, World Fantasy Award…) pero, siendo justos, todavía no merecedora de todos los galardones a los que tendría derecho. Y eso porque en la literatura canónica, esa que tanto gusta a los sumilleres de la crítica como Harold Bloom y compañía, si bien la Ciencia Ficción tiene ya alguna que otra puerta de acceso –aunque en las últimas décadas no se haya abierto de nuevo-, la fantasía sigue siendo un terreno vedado, quizás visto como más propio de lo popular que de lo excelso. Idea claramente injusta que, en casos como el que nos ocupa, sigue sin reconocer a una de las voces más sugerentes y originales del panorama literario global contemporáneo.</p>
<p style="text-align: justify;">Eso sí, no se puede negar que en su esfuerzo por romper con dogmas y tabúes preconcebidos, China Miéville pone todo su empeño: mejorando obra tras obra la capacidad de renovación de su estilo y de impulso de su ambición creativa.<span id="more-875"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En este sentido, <em>La ciudad y la ciudad</em> supera con creces cualquier novela anterior suya. La superposición de elementos y, por tanto, la multiplicación de las posibilidades de lectura, es tan amplia, que resulta un atrevimiento audaz el afrontar cualquier crítica. Diga lo que diga aquí, cualquier lector tendría elementos más que suficientes no sólo para matizar o contradecir mi opinión, sino también para aportar una visión propia totalmente diferente a la mía… y posiblemente también totalmente acertada. Un logro conseguido mientras se mantiene en todo momento la coherencia argumental, la tensión dramática y el interés por la historia.</p>
<p style="text-align: justify;">La habilidad para tal malabarismo resulta sobresaliente desde el primer momento. No en vano, <em>La ciudad y la ciudad</em> se mueve en un complejo e inaprehensible espacio intersticial entre dos ciudades en pugna: Breszel y Ul Qoma, que son en realidad una misma ciudad dividida en dos. Aunque desconocemos por completo los motivos y las condiciones de la partición, sí observamos con claridad las diferencias entre las dos ciudadanías. El reto crece cuando Miéville genera una forma de no verse (<em>desver</em>) ni percibirse (<em>desentir</em>) totalmente novedoso, pues la compartición del espacio deja de ser impedimento para que las dos ciudades (y sus habitantes) sean ciegas la una ante la otra.</p>
<p style="text-align: justify;">En tal contexto, y aquí está el eje de la trama, tiene lugar la muerte de una mujer, arqueóloga en una excavación que pretendía explicar los orígenes de la división de las ciudades. El inspector Tyador Borlú comienza en la ciudad de Breszel una investigación que lo llevará a descubrir las bases de la tensión entre ambas ciudades: los nacionalistas, los unionistas, los especuladores que anuncian una tercera ciudad oculta (Orciny), los intereses políticos… Sin embargo, para todos los ciudadanos permanece opaca la fuerza mantenedora del orden, la Brecha, que garantiza el cumplimiento de la ley en ambas ciudades… sin posibilidad de que se mezclen o confundan entre ellas. Una fuerza policial especial con permisos omnímodos, a la que se encuentran sometidas las fuerzas policiales de ambas ciudades, y que cuenta con una discrecionalidad y capacidad prácticamente ilimitadas respecto a las dos ciudadanías de Brezsel y Ul Qoma.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/07/China_Mieville.jpg"><img class="alignleft  wp-image-880" title="China_Mieville" alt="China_Mieville" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/07/China_Mieville.jpg" width="166" height="214" /></a>La investigación en estas condiciones, claro, no está exenta de dificultad e interés. Tyador Borlú debe respetar la ley de la ciudad sin caer en una Brecha y, al mismo tiempo, debe resolver un crimen posiblemente relacionado con ella. ¿Cómo conseguirlo? No en vano, estamos sobre un punto de equilibrio extremadamente frágil, obstaculizado por muchos intereses de todo tipo, y únicamente mantenido por la habilidad de Borlú para jugar con fuego sin quemarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Como cualquier lector puede imaginarse, llegados a este punto, las posibilidades de lectura se amplían en todas direcciones. Desde el punto de vista sociológico, es posible destacar las diferencias que matizan a una y otra ciudadanía en su curiosa convivencia. Desde un punto de vista político, las tensiones entre unionistas y nacionalistas se materializan en una investigación que podría trastocar el status quo entre ambas perspectivas. Desde un punto de vista filosófico, los mecanismos de <em>desver</em> o <em>desentir</em> al otro tienen también una evidente lectura en cuanto mecanismo de convivencia. O desde el punto de vista ético, la Brecha juega un papel crucial en el equilibrio entre la seguridad y la libertad de una ciudadanía que no puede sentirse ni tocarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Una novela poliédrica de núcleo policíaco y matices fantásticos cuyas extensas extremidades permiten al lector una multiplicidad de lecturas. La experiencia de ‘La ciudad y la ciudad’ (La Factoría, 2012) resulta coherente con una contemporaneidad abierta también a tensiones de todo tipo y que, con claridad, se reflejan en la trama y personajes de la novela.</p>
<p style="text-align: justify;">China Miéville construye un cuadro actual de un mundo vigente, adaptado a cada lector en sus inquietudes e intereses. Un recorrido por ‘La ciudad y la ciudad’ (La Factoría, 2012) resulta un recorrido por todo nuestro mundo actual y sus problemas. Un sobresaliente resultado para un autor que promete ser uno de los que, con más posibilidades, puedan por fin romper el techo de cristal que le permite a la fantasía acceder a nuevos límites, a nuevos retos y nuevos logros. El mejor premio que se le puede dar a este autor es el de seguir leyendo con pasión todas sus obras, con la seguridad de que cualquier nueva novela supera lo anterior, y supone un punto de gozo imprescindible antes de la siguiente. Una novela excepcional.</p>
<p><em>Ilustración del slideshow&#8221; en la página principal: modificación sobre original del ilustrador <a href="http://renefijten.blogspot.com" target="_blank">Rene Fijten</a>, inspirada en La c</em><em>iudad y la ciudad.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/07/La_ciudad_y_la_ciudad.jpg">
<a href='http://www.fabulantes.com/2012/07/misterios-de-ciudad/the-city-and-the-city/' title='La ciudad y la ciudad'><img width="290" height="290" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/07/the-city-and-the-city-290x290.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="Ilustración de Rene Fijten inspirada en la obra de Miéville, http://renefijten.blogspot.com.es/" /></a>
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<p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/07/misterios-de-ciudad/">La ciudad y la ciudad, China Miéville: Misterios de ciudad</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Vampiros, editorial Atalanta: Escalofríos vampíricos</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Apr 2012 13:55:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Francisco Martínez Hidalgo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terror]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>En este libro de la editorial Atalanta, Jacobo Siruela recopila algunos de los mejores relatos de Vampiros publicados. El mismo editor se encargará de demostrar sus dotes vampirófilas en el prólogo del libro.</p><p>La entrada <a href="http://www.fabulantes.com/2012/04/vampiros-editorial-atalanta-escalofrios-vampiricos/">Vampiros, editorial Atalanta: Escalofríos vampíricos</a> aparece primero en <a href="http://www.fabulantes.com">Fabulantes</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/04/vampiros_atalanta5.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-729" title="Vampiros_Atalanta" alt="vampiros_atalanta" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/04/vampiros_atalanta5-190x300.jpg" width="190" height="300" /></a>En el año 2010 <em><strong>Vampiros</strong></em> (<a href="http://www.edicionesatalanta.com/">Atalanta</a>) llegó por primera vez a las librerías. Por aquel entonces, la habitual desgarbada figura de este ser mítico, sin embargo, poseía una imagen bastante más lozana de la que la literatura o el cine le habían dedicado hasta entonces.</p>
<p style="text-align: justify;">Stephenie Meyer adaptaba las leyendas e historias al espacio mainstream, dirigiéndose sin recato al público adolescente como principal consumidor de su producto, consiguiendo colas en librerías y salas cinematográficas de esas que pocas veces se ven en una vida. Mientras, por su lado, subculturas urbanas tan diversas como la gótica, la <em>emo</em> o incluso la <em>hipster</em>, utilizaban sin descaro la mística del personaje para dar forma y/o contenido a su modo particular de ver el mundo y vivir la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Tal estallido de interés no se produce de la nada. Incluso la memoria de corto plazo nos puede llevar a otros fenómenos culturales de masas donde el vampiro seguía siendo un referente imaginativo principal.  Desde la archiconocida versión cinematográfica del <em>Dracula</em> de <a href="http://www.fabulantes.com/2012/04/los-muertos-viajan-deprisa/?utm_source=rss&amp;utm_medium=rss&amp;utm_campaign=los-muertos-viajan-deprisa">Bram Stoker</a> dirigida por Francis Ford Coppola (1992), hasta la imaginativa versión de las novelas de Anne Rice que supone la <em>Entrevista con el vampiro</em> de Neil Jordan (1994), o quizás el antecedente más claro de la obra de Meyer que era el <em>Blade</em> de Stephen Norrington (1998) –versión cinematográfica del cómic de Marvel escrito por Marv Wolfman y dibujado por Gene Colan-, el vampiro ocupaba ya a finales del siglo pasado un puesto de relevo que conviene tener en cuenta.<span id="more-721"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Además Hollywood, propenso como es a las versiones sin complicaciones, recogía la herencia literaria y el estilo cinematográfico de otros autores a los que, sírvase aquí la broma, vampirizaba con descaro. Con la suerte de que, rehuyendo el usar y tirar de los productos de consumo, la industria consiguió en todos los casos impulsar estas películas hasta más allá de la breve memoria popular.</p>
<p style="text-align: justify;">A este punto, una pregunta se nos parece obligada: ¿es la industria de Hollywood quién tiene el mérito de estos éxitos, o puede ser el indudable magnetismo de la figura vampírica quién por si solo consiguiese para Hollywood convertir en intemporales algunas de sus creaciones? Conviene tener en cuenta la enorme lista de filmes, libros o historias escalofriantes que, incluso antes y todavía hoy, se conservan en nuestra memoria colectiva con el vampiro como protagonista.</p>
<p style="text-align: justify;">Para la mejor respuesta de esta cuestión, en el excelso prólogo de <em>Vampiros</em>, Jacobo Siruela, editor de Atalanta, nos conduce por los antecedentes históricos de la figura vampírica desde su primera aparición, quizás en el escrito del sabio chino <strong>Tszé Chan</strong> (600 A.C.) donde nos “refiere que un hombre muerto puede convertirse en un demonio temible si su alma rehúsa salir del cuerpo” (p. 11), hasta nuestros días.</p>
<p style="text-align: justify;">Con un entretenido estilo de intelectual didacta, repasa a vuela pluma sus orígenes y presencia en la tradición de distintos espacios culturales, su transformación y adaptación diacrónica a una sociedad occidental cristianizada que lo ha ido desposeyendo progresiva y lentamente de sus características más inhumanas, así como su recepción por una literatura canónica cuya influencia sobre otras tradiciones y espacios culturales, ha ido también permeabilizando este retrato hasta convertirlo casi en universal –borrando los ricos matices de los que la figura vampírica se dotaba en sus primeros tiempos.</p>
<p style="text-align: justify;">Un proceso de homogeneización sociocultural por el cual, en la actualidad, enunciar la palabra “vampiro” supone evocar a un referente casi global, de gran influencia en numerosos aspectos de la vida cotidiana, pero también de una vida más corta que la de sus predecesores.</p>
<p style="text-align: justify;">Aún así, a éste imaginario corresponde la exquisita selección de textos que, de distintas fuentes y en excelentes traducciones, constituye el grueso de <em>Vampiros</em> (Atalanta, 2010): desde los clásicos de <a href="http://www.fabulantes.com/?s=tieck"><strong>Tieck</strong></a> o <strong>Polidori</strong> –inspiradores de Coppola, hasta los tétricos relatos de <strong>Poe</strong> o <a href="http://www.fabulantes.com/?s=tolst%C3%B3i"><strong>Tolstói</strong></a>, pasando por las intrigantes escenificaciones de <strong>E.F. Benson</strong> o <strong><a href="http://www.fabulantes.com/2011/04/emociones-de-luz-y-oscuridad/">Robert Aickman</a></strong>, el terror escalofriante de <strong>Le Fanu</strong> o <strong>Matheson</strong>, el inquietante poema de <strong>Charles Baudelaire</strong>, y todavía otros más.</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/04/nosferatu.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-734" title="Nosferatu" alt="Nosferatu" src="http://www.fabulantes.com/wp-content/uploads/2012/04/nosferatu-300x234.jpg" width="300" height="234" /></a>Sin embargo, el aspecto más notable del volumen, en una opinión personal de quién esto escribe, reside en la habilidad del editor para recoger y sintetizar a partir de textos diferentes el conjunto de la poliédrica mitología vampírica. Cada relato, fragmento o poema aporta una perspectiva que, a forma de tesela, se sobrepone a los demás, construyendo en su conjunto la difusa imagen compleja del mito. Superando con ello la estrecha imaginería vampírica a la que nos encontramos relegados con el referente hegemónico contemporáneo. Concediéndole al lector la oportunidad de jugar con el libro, de saltar de aquí para allá, sin orden ni concierto, construyendo su propio itinerario en el acceso a las esencias de los no muertos.</p>
<p style="text-align: justify;">De esta forma, repasamos la extraña relación del vampiro con la existencia. Pues condenado a sobrevivir vagando por el limbo entre la vida y la muerte, se ve necesitado de la sangre de los demás, la supuesta fuente de su fuerza vital, para seguir constituyéndose para siempre jamás como un mero ser sintiente. Una pasión por la vida de retrato heterogéneo en sus posibles múltiples formas, recogidas de forma inteligente en este volumen, por cuya calidad está ya en la estantería de las mejores obras publicadas sobre el tema. Una lectura que es una delicia para los cinco sentidos.</p>
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