Junji Ito (Gifu, 1963) es, por este orden, uno de los mejores autores de manga vivos, uno de los más importantes autores de terror que ha habido en el cómic y uno de los más interesantes autores de terror que ha habido nunca, en general y en cualquier medio. Es muy importante dejar claro de quién estamos hablando, porque vamos a analizar una obra que es brillante en más de un sentido.

Gyo (ECC Ediciones, 2014) es una historia que ya sería un clásico del terror incluso aunque hubiera sido dibujada por otro, porque cumple el requisito básico de toda obra del género: abrir un canal entre nuestra mente consciente y los miedos cervales que anidan en la parte más básica de nuestro cerebro. En este caso, hablamos de algo muy común: por un lado, el mar; por otro, la putrefacción. Sólo la sinopsis ya produce mal cuerpo: un ejército de peces zombi que invade las costas valiéndose de patas mecánicas y que infecta a la población con un virus letal que les infla como globos, les pudre el cuerpo y les hace despedir un hedor insoportable.

Esto no es nuevo: se trata de la misma receta de la que surgió el trono en el que ahora se sienta H. P. Lovecraft, una receta en lo que lo sencillo no quita lo efectivo. El mar (y lo que éste oculta) nos atemoriza, y el horror procede de pensar que la tierra firme ya no es un lugar seguro. Lo mismo pasa con lo que está podrido: las descripciones de malos olores y de cuerpos en descomposición son habituales en literatura porque nos inspiran el peor de los miedos: el de la muerte como algo inevitable.

Hasta ahí, todo en orden. Ito tenía en sus manos una idea potentísima que le habría dado por sí sola la llave para un cuento de terror muy resultón. Pero resulta que él también era el encargado de plasmarlo en viñetas, y es por ello que lo que surgió no fue sólo un buen exponente del género, sino una auténtica joya.

Ahora me toca explicar por qué, así que cambiemos un poco de tema para hablar de expresionismo.

El expresionismo es un movimiento bien conocido dentro del mundo de la pintura y del que me quiero quedar con una de sus bases (no pienso adentrarme en el movimiento porque no tengo ni la formación ni el espacio que ello requiere): la idea de deformar la realidad para mostrar no ya una descripción objetiva de la misma, sino los sentimientos de un sujeto. Sostengo que una de las diferencias cruciales entre el cómic japonés y el occidental es el uso de técnicas expresionistas en los fondos, y también que Gyo es un excelente ejemplo de ello.

Para empezar a demostrarlo, necesito que echéis un vistazo a esto:

Esta imagen recoge varios fondos estándar empleados por los autores de manga profesionales. Un mangaka puede dibujarlos por sí mismo (poco habitual en la industria) o recurrir a plantillas prefabricadas, pero su objetivo es el mismo: expresar estados de ánimo y sentimientos de manera visual. Existen otras plantillas para transmitir sensación de velocidad o dirección, que podemos ver en acción en esta imagen de un manga deportivo:

Con esto ya tenemos las herramientas necesarias para sacar adelante nuestra tesis principal: que el cómic japonés tiene un lenguaje diferente al occidental, y que éste lenguaje se basa en el uso expresionista de las líneas. La imagen de arriba es clara para un lector oriental o familiarizado con el lenguaje: un hombre corriendo. Para el lector familiarizado sólo con el cómic europeo, en cambio, quizá no esté tan claro. ¿Le está empujando el viento? ¿Le están ametrallando? Se trata de otra manera de representar la realidad; una a la que hace falta acostumbrarse y que acaba dando como resultado un efecto único.

Ahora veamos cómo resuelve Ito esta secuencia (leer de izquierda a derecha):

Fijaos en el uso de las líneas. La primera viñeta usa líneas rectas para representar no sólo el movimiento brusco de la cabeza, sino también el sobresalto. La segunda y la cuarta, sin embargo, usan líneas curvas muy cortas para rodear el cuerpo y causar una sensación opresiva y malsana. Hay algo en la sala que la rodea y la atemoriza (y que apesta, como se nos ha informado en la página anterior; la casa entera huele a muerte). Fijaos también en cómo estos dos tipos de líneas se funden cuando se trata de representar un sonido extraño en las viñetas siguientes, combinando dirección con sensación para crear un efecto único.

No estamos ante una representación fiel de la realidad, sino ante una deformación de la misma cuyo objetivo es transmitirnos una sensación subjetiva concreta: asco, miedo, opresión, mal cuerpo. Todas estas técnicas beben del expresionismo y obedecen al afán del autor por hacernos sentir muy de cerca la clase de miedo que quiere que sintamos: el miedo a lo podrido, el miedo a lo que no podemos ver.

Si esto no os convence, entonces os animo que miréis estas dos imágenes, una junto a la otra:

A un lado, una escena en la que el protagonista entra a un lugar que no sólo huele muy mal, sino que oculta algo horrible. Al otro, El grito (Edvard Munch, 1893), una de las obras más conocidas del expresionismo.

“Pero hay muchos cómics occidentales que usan líneas para transmitir sensaciones”, me rebatiréis. Sí, pero de manera informativa. Volviendo al mal olor, un cómic occidental no intentará hacerte sentir la sensación en sí misma, sino que se limitará a señalar que el mal olor está ahí y que viene de un lugar concreto:

Junji Ito hace mucho más: usa todas las herramientas a su alcance para hacer llegar la peste y el miedo al propio lector. Es mucho más que simple información: se trata de una sensación casi física que se origina en la intención de transmitir un sentimiento mediante la deformación de la realidad. Y en eso mismo se basa el expresionismo, y es justo por esto que el manga es una forma de expresión única dentro del cómic. Y también es por esto que Junji Ito es un genio del terror: porque pone estas técnicas al servicio de un género cuya intención más básica es hacerte sentir mal.

Y por si queda alguna duda de la influencia que tuvo el expresionismo en el maestro Ito, termino con la portada de su recopilación de cuentos de terror, Fragmentos del mal (ECC Ediciones, 2015):